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Antes y Después

La transformación que hizo de esta mini casa el oasis blanco de una diseñadora

Bárbara Orlando
Laura Saint-Agne
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11 de febrero de 2019  

La casa original, en el corazón de Colegiales, se parecía poco y nada a lo que es hoy. Pesadas estructuras de cemento, pisos oscuros, un fanatismo poco feliz por el bordó en todas sus expresiones posibles y cero aire libre. María subió al primer piso, se asomó por la ventanita del baño y vio que el techo del lavadero, que llegaba hasta el final de la propiedad, era de policarbonato transparente. ¿Esta casa podría tener un patio al fondo? Rápida, llamó a una amiga arquitecta que lo confirmó: bastaba con poner un par de vigas.

Además de ser diseñadora industrial, María Kon Giraud tiene un legado de estilo. "Me doy cuenta de que muchas cosas me resultan obvias por que las mamé. Está el estilo de mi mamá [ Alejandra Giraud, al frente de la marca Monogiraud ]. De mi abuela Manolita, llevar la taza de café siempre con el platito abajo, pero al mismo tiempo romper todas las reglas del mundo. Mi abuela paterna, artista, me enseñó la parte más escultórica, a expresar desde el sentimiento. Y mi padre, que deja hacer y fomenta probar todo". Ese caudal creativo es el que puso a jugar para llevar adelante la obra que convirtió el sótano, la planta baja, el entrepiso y el flamante patio en un oasis blanco, con personalísimo calor de hogar.

Junto a la puerta, un perchero de madera (Net Muebles).
Junto a la puerta, un perchero de madera (Net Muebles). Crédito: Daniel Karp

En la planta baja se colocó un nuevo piso de madera. La escalera original se reemplazó por esta versión más ligera, y el techo se pintó de blanco para disimular su poca altura.

Mesa redonda de hierro laqueado que María tenía en su estudio anterior y tres sillas compradas en el Mercado de Pulgas de Dorrego, luego pintadas de blanco. Manta negra de lana de llama (Elementos Argentinos)
Mesa redonda de hierro laqueado que María tenía en su estudio anterior y tres sillas compradas en el Mercado de Pulgas de Dorrego, luego pintadas de blanco. Manta negra de lana de llama (Elementos Argentinos) Crédito: Daniel Karp

Hacer un patio en el contrafrente fue la clave para darle no solamente luz a la casa sino también personalidad. Después, el espacio me fue ‘pidiendo’ las reformas y cambios que siguieron.
María Kon

Para cubiertos y utensilios, bolsilleros blancos amurados a la pared (Gato Store). María usó una mesa antigua de su abuela Julia pintada de negro para dar soporte a una mesada de mármol y una gran bacha.
Para cubiertos y utensilios, bolsilleros blancos amurados a la pared (Gato Store). María usó una mesa antigua de su abuela Julia pintada de negro para dar soporte a una mesada de mármol y una gran bacha. Crédito: Daniel Karp

"Lo único que le pedí a mi mamá de Monogiraud, su local de diseño, fue la torre de hierro: me pareció perfecta para los platos. Puse una igual en el patio, y se arma un diálogo simpático de ‘espejo’ entre los espacios".

Genial en su síntesis y dibujo, el soporte de hierro sobre el que María colocó el horno le da un aspecto leve a la cocina y contribuye a lograr una sensación de hogar cálido y suficiente. Y al mismo tiempo gozar de luz y espacio. Para aplaudir.
Genial en su síntesis y dibujo, el soporte de hierro sobre el que María colocó el horno le da un aspecto leve a la cocina y contribuye a lograr una sensación de hogar cálido y suficiente. Y al mismo tiempo gozar de luz y espacio. Para aplaudir. Crédito: Daniel Karp

"Para darle amplitud a la cocina, despegué los muebles: de la pared, del piso, y entre sí. Generé aire y cambios de altura para crear un recorrido, un ambiente donde exponés cosas en lugar de esconderlas".

Todas las barandas de la casa son de hierro blanco, bien livianas y con bordes redondeados.
Todas las barandas de la casa son de hierro blanco, bien livianas y con bordes redondeados. Crédito: Daniel Karp

En consonancia con la planta baja, el entrepiso se armó con una base blanca: el piso de madera existente se pintó y se sumó microcemento en el descanso de la escalera que da paso al único baño de la casa. Con dos percheros de hierro se resolvió el placard. El rol de la típica silla donde se apoya la ropa ‘en tránsito’, acá lo cumple un canasto.

"Diseñar mi casa fue un ejercicio de autoconocimiento, para consolidar lo que sentía y pensaba. Me planteé: ¿cómo soy yo, trasladada a una casa? Mi ropa, que está toda expuesta, queda armónica por esa coherencia".

Dos grandes almohadones dan respaldo a la cama baja con sábanas blancas y pie de cama en contrastante negro (Editor Market).
Dos grandes almohadones dan respaldo a la cama baja con sábanas blancas y pie de cama en contrastante negro (Editor Market). Crédito: Daniel Karp

"Soy una loca de verle la esencia y la personalidad a los objetos. Cuando elijo algo nuevo para casa, pienso en términos de cómo se va a llevar con el resto de los personajes que ya la habitan".

Cómo se hizo la luz. Hoy, la ventana hace llegar claridad hasta el subsuelo, donde María ubicó su taller.
Cómo se hizo la luz. Hoy, la ventana hace llegar claridad hasta el subsuelo, donde María ubicó su taller. Crédito: Daniel Karp

"En casa de mis padres todo era blanco y cuadrado. Tomé esa estructura como algo fundacional, una guía que me da la pauta de qué va y qué no, pero que también se puede romper. Y que aparezca un círculo, un poco de negro".

El baño tiene un ventanal de vidrio repartido hasta el piso que da hacia el patio.
El baño tiene un ventanal de vidrio repartido hasta el piso que da hacia el patio. Crédito: Daniel Karp

El blanco domina por completo: azulejos en paredes y piso, un pequeño mueble con frente de vidrio esmerilado, mesada y bacha redonda. En lugar de espejo, un botiquín metálico (Gato Store): "Tengo la sensación de que si estoy bien por dentro, me voy a ver bien. Intento confiar en lo que voy a reflejar".

"En el baño iba a poner una ventanita, siguiendo la huella de la casa original. Un día durante la obra, miré bien y pregunté ‘¿Podemos sacar esta pared?’. Mi felicidad cuando me dijeron que sí, ¡mucha más luz!".

Un carro de panadero se transformó en el ‘guardatutti’ perfecto.
Un carro de panadero se transformó en el ‘guardatutti’ perfecto. Crédito: Daniel Karp

En el sótano también manda la paleta en blanco y negro: se revistió por completo con grandes azulejos, y se equipó con pocos muebles, para poder trabajar en proyectos de gran envergadura.

"El subsuelo es mi espacio para crear, experimentar, jugar. De hecho, ahora estoy pensando en sumar un metegol. Mi casa es un poco como un barco, y este es el camarote abajo del mar: tiene ese resguardo".

El acceso de luz es a través de una abertura, ubicada debajo de la ventana del living que da al frente.
El acceso de luz es a través de una abertura, ubicada debajo de la ventana del living que da al frente. Crédito: Daniel Karp

La mesa con patas rebatibles fue un practiquísimo regalo: era la única que cabía por la escalera. "La ambientación tiene algo de laboratorio, con azulejos para ensuciar tranquila y muebles con ruedas para explayarme. No pasa nada si queda hecho un desastre: subo a la superficie y me olvido".

Plano de la casa

De izq. a der.: dormitorio y baño en primer piso; living-comedor, cocina y patio en planta baja, de 3,5x8m; taller en el sótano.
De izq. a der.: dormitorio y baño en primer piso; living-comedor, cocina y patio en planta baja, de 3,5x8m; taller en el sótano.

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