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Vidas paralelas: son especialistas en encriptación de datos e idearon un sistema para verse a escondidas

Señorita Heart
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15 de marzo de 2019  • 00:44

"A partir del mes que viene te vamos a asignar una nueva tarea y con un equipo de trabajo renovado. El desafío esta vez va a ser trabajar con la misma jerarquía en paralelo con otro compañero", le dijo esa tarde el CEO de la compañía a Andrés en una reunión con los líderes del proyecto en el que trabajaba por esos meses. Esperaba ese ascenso desde hacía ya un tiempo y, cuando finalmente llegó el momento de conocer al colega que lo acompañaría en la dirección del grupo, jamás imaginó que iba a ser ella la designada para ese cargo.

Había conocido a Sofía en la universidad, cuando tenía 18 años. Ella ni siquiera había registrado la presencia de Andrés, quien simplemente la veía como una chica muy linda. Ambos se casaron jóvenes, cada uno tuvo su familia e hijos y siguieron caminos diferentes. Con los años coincidieron en el mismo lugar de trabajo: la especialidad de Andrés es la programación y la de Sofía la tecnología y la logística.

Crédito: Pexels

"El día de la reunión la vi sentada y me la presentaron al rato, aunque los dos sabíamos que nos conocíamos de chicos. Su sonrisa y belleza me cautivaron de inmediato al conocerla de cerca. La tarea que nos dieron era mi especialidad y me enteré en ese momento que la tesis de Sofía estaba centrada en mi pasión: la encriptación de datos". Trabajaron durante ese año con una tarea en común: "me sorprendió lo bien que se puede trabajar con alguien como ella, con responsabilidad y mucha pasión. Pero siempre estaba un paso más allá que yo, teniendo en cuenta todo lo que yo había pensado y mucho más. Me encantaba verla brillar cuando pensaba una idea y sonreía a la vez".

Tal fue el éxito de la gestión que realizaron juntos que continuaron en el mismo proyecto durante cuatro años consecutivos. "Con Sofía tenemos la misma edad (45) y compartimos experiencias de vida. Por eso además de lo laboral, charlábamos sobre algunos aspectos de nuestros hijos y parejas. Nunca salimos a tomar un café a pesar de que ella me invitó más de una vez. Todo se restringía al ámbito laboral. Los dos siempre fuimos muy formales y cumplimos con todo lo que el deber ser indicaba".

La relación entre ambos se mantuvo dentro de los márgenes laborales. Andrés se aseguraba una y otra vez de no rozarla, tocarla o estrechar su mano más de la cuenta: la belleza y personalidad de Sofía lo cautivaban de tal forma que él sabía que ante el menor descuido caería rendido a sus encantos. "Hasta que un día le hice un favor insignificante y ella me abrazó con fuerza. Las miradas duraron más de dos segundos y nos besamos como dos adolescentes. Le confesé que estaba enamorado de ella. Y ella dijo que sentía lo mismo por mi pero temía no ser correspondida".

Desde ese primer beso pasaron 18 meses y un encuentro inocente se transformó en una aventura de amor apasionada y extrema. "Empezamos a vernos cada vez más seguido y a hacer cosas que nunca hubiéramos pensado: besarnos debajo de un árbol delante de todos en el pueblo donde vivimos, tener sexo en un avión, en un velero, en una camioneta en medio de la nada, en la proa de un barco, en la cima de una montaña desnudos en una carpa con diez grados bajo cero. Todo era increíblemente intenso".

Gracias a las habilidades de Sofía con la tecnología y la logística, ambos generaron un sistema ideal para verse sin ser vistos: chats y videollamadas encriptadas, ubicaciones satelitales en vivo, pagos con cuentas virtuales, desbloqueo de datos. Porque claro, sus vidas paralelas con familia e hijos seguían funcionando como un mecanismo de reloj. "En el trabajo seguimos siendo dos respetados profesionales y muy buenos amigos, en nuestros hogares padres y parejas ejemplares. Como realizamos la tarea con mucha eficiencia, nos renuevan año tras año el contrato juntos".

Aún no saben cómo será el final de su historia de amor. Pero Andrés y Sofía escribieron capítulo a capítulo sus aventuras en internet con fecha para que se pueda descifrar dentro de 30 años. "Allí hay fotos nuestras de los viajes y todos los detalles de nuestra relación. Y eso ya no tiene vuelta atrás. ¡O sea en 30 años se sabrán todos los detalles reales!".

Si querés contarle tu historia a la Señorita Heart, escribile a corazones@lanacion.com.ar con todos los datos que te pedimos aquí .

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