
Virtudes de la virtud
Señor Sinay: en su opinión, ¿cuál es la mejor virtud y el peor defecto que puede tener una persona? Ana Jarvis
Re:
Quizá deberíamos comenzar por definir qué es una virtud. No se trata de una habilidad, tampoco un talento natural. En Ética a Nicómaco, Aristóteles se abocó al tema y sus ideas al respecto son aún referencia ineludible. Cuando una potencialidad se convierte en acto, nace la virtud. La potencialidad de la semilla es el árbol, la del cuchillo es cortar, la del médico es sanar, la del político generar el bienestar de los ciudadanos. Todo tiende a un fin, pero no es virtuoso alcanzar ese fin de cualquier manera, advertía este filósofo. Para él, una virtud es un hábito, algo que se adquiere a fuerza de elección, actitud y práctica. "La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto", decía. El fin del ser humano es actuar y vivir humanamente y su virtud es lograrlo haciendo el bien y sin dañar.
Lo que se llamaba virtud tenía relación con lo que hoy consideramos valores. Podríamos decir que vivir humanamente es hacerlo como parte del todo al que se pertenece. Partiendo de allí, no hay valores (virtudes) si no se contempla al otro. Todo valor existe en tanto hay un prójimo. Sinceridad, honestidad, confianza, amistad, generosidad y demás valores serían impensables en un universo unipersonal: se expresan hacia y desde el otro. Quizás por eso sean dos las virtudes que, por excelencia, sostienen a las demás: la empatía y la responsabilidad. Desde mi punto de vista ellas fundan y recuerdan la presencia del semejante. Por oposición, los peores defectos son los que excluyen al otro o sólo lo contemplan de una manera utilitaria, en función del beneficio que pueda significar. Lo convierten en instrumento, lo deshumanizan y rebajan. Se empieza en el egoísmo y se deriva en la soberbia, la indiferencia, el prejuicio, la discriminación.
Tanto las virtudes como los defectos se manifiestan en toda su dimensión a través de acciones y actitudes. Decía el gran poeta Antonio Machado: "Hay dos clases de hombres: los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas".







