
Vivir en la colmena
En los últimos tres años, los integrantes de El Otro Yo tuvieron hijos y se dedicaron a proyectos en solitario (libros, cuadros, poemas, bandejas de DJ). Ahora, vuelven más cancioneros y menos gritones (shhh... que se despiertan los bebes) en su sexto álbum de estudio, Colmena. Advertencia: Eso sí, de meloso no tiene nada
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Ahora resulta que el envío a domicilio se llama delivery; las tarjetas, flyers; y hasta este rincón de Palermo cambió su fisonomía para considerarse un pequeño Hollywood. En el bar-restó Freak Roy, cuatro chicos de Temperley se reúnen para hablar de música y de las cosas que les sucedieron en los últimos tres años. Mientras s e gestaba su nuevo disco, El Otro Yo experimentaba cambios, transformaciones, vivencias mágicas y de las otras. María Fernanda Aldana y Ezequiel Araujo tuvieron un hijo, Ray también; casi todos se animaron a mostrar sus canciones en soledad, sus pinturas, sus poemas..., en fin, a ramificar aún más el sueño de artista independiente que hace rato hicieron realidad. Los hermanos Aldana perdieron a Pity, su mamá (a quien el disco está dedicado "con el alma"); y, entre giras interminables, barriales, internacionales y un álbum en vivo ( Contagiándose la energía del otro ), fue tomando forma su sexto álbum en estudio: Colmena .
"El título se le ocurrió a María -dispara Ray Fajardo-. Ella lo definió cuando se empezó a gestar el disco, la composición y el concepto artístico de las canciones. Describe un momento del grupo, tiene que ver con la reproducción, con la organización, con el trabajo y con la proposición de las letras. Es un disco más comprometido, más claro que Mundo , pero con un grado de esperanza. Es ecléctico, quizá sin la simpleza de Abrecaminos . Te podés encontrar con un tema fuerte, distorsionado y con una letra más directa. Lo de las celdas, representado en el arte de tapa, tiene que ver con la personalidad de cada uno, su influencia en el grupo y que en su conjunto forman El Otro Yo."
No lo copies, compra independiente , es la sugerencia que se lee en la contratapa de la colmena hexagonal del álbum, que empezarán a tocar el 21 de este mes en Cemento, pero que recién tendrá su presentación formal en 2003. El original arte de tapa y sobre interno se completa con seis pétalos, cuatro de ellos con las imágenes de las abejas-integrantes de la banda. ¿La miel? Las catorce canciones y el video de una de ellas, Inmaduro (ver recuadro), con los músicos tal como vinieron al mundo. Con la premisa de no correr, de dejar que los temas se corporizaran según los estados de ánimo, fueron apareciendo lentamente, aportados en su mayoría por su dupla compositiva histórica, Aldana-Aldana, pero mejorados, tratados y terminados como nunca por los cuatro. En todo caso, si hubiera que definir quién es la abeja reina, ese lugar lo ocupa la banda.
¿Alguien habló de madurez? "Cada vez que terminamos un disco decimos que es un álbum maduro -señala Cristian-. En realidad, tal vez es porque siempre hay un resto para que el grupo siga creciendo, a todo nivel, sonoro, compositivo." María Fernanda va más allá. "Por ahí se puede confundir profundo con maduro. Comparado con los anteriores creo que el disco es bastante profundo. Se compromete con las letras, va por un lado más espiritual y en el momento que nos toca vivir viene a traer un poco de consuelo. En vez de tirar m..., tratamos de darle una palabra de aliento a la gente."
Es cierto, lo que prima en Colmena es la canción, el cuidado por las melodías, los arreglos justos y la producción precisa del que, a estas alturas, es el quinto integrante: Diego Vainer. Parece que ya pasó el tiempo de gritar a los cuatro vientos que la cumbia es una mierda. La distorsión, pecado de juventud legado de sus influencias punkies, le abre paso a la palabra, la gran protagonista. "En este lugar concheto/ me chupo todo tu rencor/ distingo entre el reviente/ y el resto", exclaman en Me harté , quizás uno de los temas del clasicismo elotroyoiano ; pero también son capaces de desafiar al ridículo y exponer: "El gran pecado es/ haber querido destruir/ simplemente tu inocencia/ inocencia! ( Virus ); o afirmar con rotunda claridad: "No pierdan la fe/ si un Che nuevo no aparece/ a mostrarnos el camino".
Más rabia en las letras que en la música, de eso hablamos. "Se dio naturalmente -admite Cristian-. Creo que las letras tienen mucho de contar cosas reales, pero desde un lugar positivo. Me parece que, en sí, seguimos haciendo canciones para acompañarnos, en primer lugar, a nosotros y luego a los chicos. Hay gente que se siente muy acompañada con algunas de las letras con respecto a lo que reflejan y eso ya nos pasaba en Abrecaminos cuando hacíamos La ola ("aunque el mundo no está hecho para mí"). Y este disco, en cambio, dice: "Y tu panza movediza/ a punto de estallar/ trayendo vida nueva/ a todo este lugar" ( Bendición ). Habla un poco de cómo vivir cada día como si fuese el último."
¿Siempre es hoy?
Vivir el hoy como si no hubiera un mañana. Eso es lo que los mueve a los chicos a laburar, como diría Herminio Iglesias, las 24 horas del día y, si es posible, de noche también. Así concibieron sus giras maratónicas, su sello, Besótico (a través del que editan los discos de la banda, sus proyectos solistas y los trabajos de otros músicos, como el flamante Mexicaneándonos, de De Romanticistas Shaolins). Y la coherencia, valor preciado, aparece antes de que se sobredimensione alguno de sus logros. Basta con sacarlos un poco de su condición para comprobar cómo se puede ser padre, rockero y mantenerse lejos de cualquier ejemplo patético. "Uno puede vivir el rock pensando que es salir y llegar tarde, borracho y cagarse a trompadas -comenta Ray-. Ahora, cuando te levantás quemado a las 4 de la mañana, agarrás a una criatura y te llenás la mano de m..., eso si que es rock. El tema es lograr el equilibrio y conocer tus límites, hasta dónde podés compartir, aprender de los sentimientos. Esa es otra prueba más que pasamos con El Otro Yo. Uno piensa que a medida que va creciendo se va alejando de sus principios, y de golpe te ponés de novio con una chica que no le gusta lo que hacés. "Te vas a ganar la vida tocando los tachitos, andá a estudiar computación", te dice. A mí, ese tipo de cosas me reafirma lo que soy."
El aporte de Ezequiel es vital. El tecladista debe volver rápidamente a Temperley a buscar al pequeño Bambú, pero antes deja la pelota picando: "Es muy importante que cada uno, como individuo, pueda descubrir su esencia. En este país, poder hacer lo que te gusta y seguir creciendo y desarrollándote es de lo más difícil. Pero si lográs hacerlo vas a mantener tu juventud más allá de situaciones como tener un hijo que, a primer pensamiento, quizá no sea algo que esté muy relacionado con el rock. Pero creo que, incluso como padre, no estaría bueno que deje de desarrollarme por haber tenido un hijo. En el futuro él me lo reprocharía. Está bueno mostrarle que uno tiene un sueño y lucha por él. Yo, hace diez años, soñaba con ser músico, grabar un disco, tener acceso a tocar con personas que quiero y con las que me llevo bien. Era un sueño".
Increíble o no, ser rebelde, más que nunca, parece pasar simplemente por hacer lo que a uno le gusta. "Muchos chicos quieren estudiar actuación y lo primero que hacen sus padres es agarrarse la cabeza. "¡No! quiere ser actriz! -improvisa Cristian-. Te vas a morir de hambre". Y la rebeldía es decirles que no te importa un carajo."
Ezequiel:- Como cuando viene un familiar y te pregunta: "¿Todavía seguís con el chingui chingui?"
Ray:- Cuando uno toma la decisión de dedicarse a esto sabe a qué se atiene. En nuestro caso no venimos de familias que, económicamente, puedan sustentar esa rebeldía, porque la rebeldía también se puede entender como un capricho. Los instrumentos que tenemos, las cosas que fuimos obteniendo, se dieron porque, de a poco, fuimos ganando plata con nuestro trabajo. Yo tuve mi primera batería a los 21 años y hacía diez que tocaba. La rebeldía pasa por los sentimientos.
Amparados por Besótico, Ray sacó el último año su álbum solista Hobby ; y María Fernanda ya tiene listo un disco de sólo piano. "Toco el piano desde los 10 años y toda mi vida fui componiendo pequeñas piezas. Ya tengo un montón y me pareció que era un buen momento para plasmarlas. Estuve en la Alianza Francesa haciendo una exposición de cuadros, vi que había dos pianos de cola, pedí permiso para ir a tocarlos y fui varias veces. Un día aparecí con el pro tools, con Diego Vainer, que es pianista, y con Ezequiel y Pablo Márquez, nuestro sonidista, y lo grabamos."
Los planes solistas de Cristian pasan por su alter ego, DJ Sor Chorongoza, una monja que se apropió de las noches de viernes del Salón Pueyrredón para pasar la música que Dios manda. "Paso lo que escuchaba cuando era chico, música de los años 80, rock nacional, cosas de los 90 como Beastie Boys, Jane´s Addiction. Me entusiasma hacerle conocer a los chicos que van a ver El Otro Yo la música que yo escucho. Hay chicos que se copan con Green Day y nunca escucharon a The Clash o Dead Kennedys."
¿Inmaduro yo?
- "No hay ni una pulserita", exclama María Fernanda. Y es cierto. El video de Inmaduro, dirigido por Guillermo Tragant, muestra a los cuatro integrantes de El Otro Yo desprovistos de toda convención (desnudos, bah). No sólo eso, sus instrumentos, la guitarra, el bajo, la batería, el micrófono, están representados por partes del cuerpo. "El mensaje que tiene es el de deshacerse de las cosas exteriores. Todos los que trabajan en este ámbito caen en la sobrevaloración de lo estético y nosotros siempre decimos que somos cuatro chicos comunes, de Temperley, que nos dedicamos a hacer lo que nos gusta y salir despojados de ropa tiene que ver con eso, como los mamelucos que representan el trabajo y neutralizan."
El cuerpo como instrumento puro de expresión, de eso se trata el video de Inmaduro, y está en sintonía con el mensaje de la banda. "Somos imperfectos pero somos nosotros, eso es lo importante -agrega Ray-. Pero te voy a contar una anécdota de la filmación. Algunas tomas las hicimos en una pileta y todavía no sabemos qué vamos a hacer con esas imágenes. Cuando estábamos los cuatro desnudos nos dimos cuenta por qué Cristian es el líder. De golpe apareció un tiburón en la oscuridad. Viste, buscamos seguir sorprendiéndonos y ese día lo logramos."
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