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Destinos inesperados

Vivir en Galicia: "Me llama la atención lo amistosos que son con nosotros, los argentinos"

Carina Durn
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2 de octubre de 2019  • 00:40

"Dicen que Galicia enamora y eso es muy cierto", cuenta Verónica Kleiman mientras en su rostro se dibuja una leve sonrisa. A Vigo, su lugar de residencia actual, arribó un día de marzo junto a su marido y sus dos hijas, luego de varios años en los cuales había fantaseado con transitar otras experiencias por fuera de su universo conocido.

Después de semanas signadas por varios temores naturales previos a una partida, ante ella surgió finalmente aquel destino inesperado, una tierra amigable que, entre su clima cálido y paisajes atractivos, la supo conquistar. Tal vez fuera por su arquitectura, sus playas o su gente, o por el simple hecho de que, a pesar de ser la ciudad más grande de Galicia, en sus calles pudo hallar una atmósfera y un ritmo cotidiano que la hicieron sentir tal como si viviera en un pueblo desde el primer día.

Verónica Kleiman, Raúl Barral Rodríguez y sus hijas.
Verónica Kleiman, Raúl Barral Rodríguez y sus hijas.

El camino hacia otro destino

La travesía que la condujo hacia aquel rincón del planeta había comenzado a trazarse por el año 2000, cuando emprendió un viaje de estudios a Londres. Por aquella época la joven anhelaba dejar de mirar por la ventana el mundo, inmóvil; no quería conformarse tan solo con soñar cómo podrían ser sus potenciales vidas en otros destinos, ansiaba salir a construir nuevos presentes y abandonar aquella extraña sensación de habitar en el tiempo y lugar equivocado. Fue así que permitió que Inglaterra hiciera su entrada triunfal, una definitiva que la ayudaría a modificar su visión en relación a los mandatos, la búsqueda de la felicidad y el sentido de la vida.

De regreso en Argentina la semilla de volver a partir ya se había instalado, y comenzó a crecer firme y a viva voz. A nadie le sorprendió demasiado cuando, ya casada y con hijos, anunció que se irían. Su familia y sus amigos comprendían, sabían que formaba parte de su esencia y sus deseos. "De alguna manera estábamos todos preparados para que en algún momento sucediera", reflexiona hoy, "Al comienzo, creo que al que más le costó acompañarme en mis intenciones fue a mi marido, pero un día despertó con la convicción de que sería bueno conocer otras culturas y brindarles la oportunidad a nuestras hijas de vivir nuevos caminos y acercarles otros aprendizajes de vida".

Dejar el suelo natal por un tiempo indefinido, sin embargo, fue mucho más complejo de lo que habían imaginado. Los sentimientos de la pareja entraron en ebullición; miedo, ansiedad, felicidad, euforia, tristeza se entremezclaron en un torbellino de emociones que lograron atraparlos inevitablemente. "Ese estado del alma nos alteró, sin dudas, pero cuando llegamos a Galicia poco a poco todo se fue acomodando de tal manera que ahora podemos decir que estamos totalmente en paz con la decisión tomada".

Casco Vello.
Casco Vello.

Un nuevo hogar

Como hijo de gallegos, Raúl, el marido de Verónica, tuvo la posibilidad de abriles las puertas legales hacia su nuevo hogar. Calmadas las emociones y después de algunos cuantos amaneceres, la ciudad brilló ante ellos. Vigo se presentó fermosa, limpia, amigable, enmarcada por la ría de Vigo, resguardada por las islas Cíes, que forman parte del parque nacional de las islas Atlánticas de Galicia. Como en muchas ciudades europeas, Verónica quedó embelesada por el casco histórico, su catedral, la arquitectura neoclásica y aquellos otros barrios de antiguas moradas reconstruidas.

"Al lugar lo elegimos porque se presentaba con más oportunidades laborales y por sus paisajes. A mi hija mayor le dimos a elegir entre Vigo y Santiago, y ella prefirió las rías baixas", sonríe Vero, "A pesar de ser grande, la ciudad es pequeña a la vez. Esto fue una de las cosas que más me impactó. Tiene todo lo que se espera de una gran urbe, pero con la paz de un pueblo. Así mismo, lo que me llamó mucho la atención fue su gente, lo amistosos que son con nosotros, los argentinos, la seguridad que se respira en las calles, el respeto, y el cuidado extremo hacia los mayores y los niños", continúa.

"Galifornia".
"Galifornia". Crédito: Verónica Kleiman

Otra impresión agradable llegó de la mano de sus playas, Verónica había escuchado y visto en fotos lo hermosas que eran y, sin embargo, jamás las había imaginado tan bellas, tan de ensueño. Con un predominio de un clima muy agradable, las costas por aquella región resultaron ser uno de los mayores atractivos y una de los puntos clave para facilitarles un buen pasar desde el comienzo. "Pero me sorprendió lo nudistas que son las personas acá en las playas", ríe, "Ellos llaman a su costa `Galifornia´, por las similitudes que dicen tener con dicha región norteamericana. El microclima que reina en esta zona de España sin dudas es un plus".

Oportunidades y calidad de vida

El matrimonio había arribado con la documentación correspondiente, pero sin trabajo. Sin embargo, pronto entendieron que Vigo estaba colmada de oportunidades, simplemente había que salir a buscarlas. Fue así que, al cabo de tres meses, ambos ya estaban empleados.

"Sinceramente no tengo mucho negativo para decir. Desde mi punto de vista la calidad de vida es excelente y no hace falta demasiado para poder acceder a cosas que antes veíamos lejanas. Pero lo que más disfruto de vivir aquí es cómo me rinde el día", asegura Vero, "Ir a trabajar me lleva quince minutos caminando; y entre la ida, la estadía y la vuelta, las compras en el supermercado no me toman más de una hora, aparte no hay embotellamientos. Adoro haber conocido Vigo y me siento afortunada".

Praia de Rodas.
Praia de Rodas.

En relación a la calidad humana, en poco tiempo Verónica se sintió a gusto, pero por sobre todo consideró como una caricia al alma que su hija en edad escolar fuera aceptada y querida por sus compañeros de colegio desde los inicios: "Ella es muy feliz. Sinceramente, en este entorno es la primera vez que entra y sale contenta siempre. Se adaptó muy bien".

Aun así, como el desarraigo tiene sus bemoles, están aquellos otros días de cierta dulce nostalgia en donde desearía compartir cara a cara, aunque sea por unas horas, con la familia y los amigos de toda la vida. "Son momentos que surgen en medio de la rutina y en donde añorás saludar a todos con un beso y extranás pequeños detalles como el simple hecho de que entiendan los dobles sentidos a la hora de expresarnos, algo tan característico de los argentinos", dice entre carcajadas.

Lola en su aula.
Lola en su aula.

Regresos y aprendizajes

Volver a visitar suelo argentino es algo con lo que Verónica y su familia sueñan, pero que aún no han concretado; de aquel futuro viaje imaginan los abrazos fuertes, las conversaciones interminables y los asados con amigos. Sin fecha cercana para aquel proyecto, por fortuna tuvieron la dicha de recibir a muchos de sus seres queridos, instancias intensas que, una y otra vez, remueven un sinfín de sentimientos. "Estos reencuentros son como volver a transitar la despedida en Ezeiza. Es hermoso tenerlos a todos aquí, pero cuando se van dejan un vacío que cuesta superar", afirma profundamente conmovida.

La familia.
La familia.

Hoy, entre sensaciones de bienestar y felicidad, y momentos sumidos en la evocación melancólica, Vero siente que dejó atrás aquella imagen de la mujer que tan solo miraba por la ventana, acompañada por ese extraño sentimiento de ser tan solo una espectadora de sus otras potenciales formas de vida en el mundo. Siente que su presente es en un presente de paz, de un aquí y ahora atravesado por una certeza de que su existencia hoy transita en el tiempo y lugar correcto.

"Toda mi experiencia me sigue dejando muchas enseñanzas, que incluyen no rendirse y luchar por nuestros sueños. Pero en este tiempo también aprendí que podemos vivir al otro lado del océano, en una sociedad totalmente distinta, pero que en el fondo somos todos iguales: seres humanos queriendo conectar. Adaptarse a las costumbres, idiomas y nuevas tradiciones es un desafío, pero nos enseña a ser más receptivos, a desarrollar una nueva versión de nosotros mismos y a darle un nuevo valor a muchas cosas que se resignifican desde la distancia. Y, sin dudas, a ser más universales y aprender a respetar y cuidar mejor a este planeta, que nos pertenece a todos", concluye.

*

Destinos Inesperados es una sección que invita a explorar diversos rincones del planeta para ampliar nuestra mirada sobre las culturas en el mundo. Propone ahondar en los motivos, sentimientos y las emociones de aquellos que deciden elegir un nuevo camino. Si querés compartir tu experiencia viviendo en tierras lejanas podés escribir a destinos.inesperados2019@gmail.com . Este correo no brinda información turística ni consular. Los testimonios narrados para esta sección son crónicas de vida que reflejan percepciones personales.

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