
Wynton Marsalis
Uno de los más talentosos jazzman de la actualidad, llega al Gran Rex
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Uno de los músicos más talentosos de la escena del jazz, el trompetista Wynton Marsalis, se presentará junto a una orquesta de quince músicos el miércoles y jueves, a las 21, en el Gran Rex. Marsalis reúne en su interpretación las tres E, elegancia, elevación y entusiasmo, una conjunción que este purista, abanderado de la música hecha con arte, logra a partir de su talento prodigioso.
Su estilo cincelado por sus estudios en la llamada música clásica lo colocan como una rarar avis de jazzman con cruza de concertista de trompeta. Es precisamente en el escenario clásico en el que sienta sus primeros reales este músico, nacido en 1961 en Nueva Orleáns, en una familia cuyo padre, Ellis, eran profesor y pianista notable y su hermano Branford, un año mayor, un excelente saxofonista.
Con sólo catorce años tocó de manera soberbia el Concierto para Trompeta de Haydn con la New Orleans Symphony Orchestra. Amante de los desafíos, en una audición del Tanglewood Music Center, interpretó el Segundo Concierto Brandenburgués de Bach con una puntillosidad y gracia que sacudió al mismísimo Günter Schuller, compositor y autoridad musical. Simultáneamente su interés por el jazz lo condujo a la legendaria Orquesta Jazz Messengers, del maravilloso baterista Art Blakey. Al mismo tiempo participó de la Brooklyn Philharmonic junto a su hermano Branford.
Su vigor juvenil, que tan bien se desarrollaba en su trompeta, lo izo conducirse de manera crítica con sus pares. Trató al mismo Miles Davis (al que, naturalmente, admira) de vendido por sus coqueteos con el jazz rock. En otra ocasión, opinó que en Nueva Orleáns no se tocaba jazz. Hoy, aliviado ya de su juventud, se muestra como un músico dedicado a lo suyo, el arte de la música, eludiendo disputas poco provechosas.
Su estilo, que suma algunas características de Louis Armstrong, Fats Navarro, Clifford Brown y Freddie Hubbard, tiene un inconfundible sound , grave, en el que se escuchan las emisiones de aire (a la manera de Ben Webster, en el saxo tenor, aunque más limpias). Expresivo hasta el límite, su trompeta parece gritar o susurrar sus emociones, que la técnica para nada ha apaciguado, sino por el contrario, le permitieron un mejor lenguaje, un vocabulario propio.
El sonido lo es todo
Veamos, el sello del trompetista no descansa un poco en su interpretación y mucho en su sonido. El de Marsalis, trabajado durante años, es amplio y claro, ligeramente metálico con recursos nacidos de su época clásica. Así como la trompeta de Davis parece remitirnos casi constantemente a la soledad del hombre, la de Marsalis habla de un hombre que se sobrepone a la discriminación entero, orgulloso.
Sus solos tienen el signo de la improvisación modal. Sigue por cierto el derrotero creado por el arreglista George Russell, que delineó el concepto lídico (asiático) de la organización tonal. Esta idea de la improvisación que se basa en escalas y no en acordes abrió la cabeza no sólo de Davis, sino de quien la llevó a extremos inconcebibles como lo fue el saxofonista John Coltrane.
Entre las bandas en las que participó destacaríamos el cuarteto de los ex Davis, Tony Williams, en batería; Ron Carter, en contrabajo y Herbie Hancock, en piano. Este grupo logró una cierta extensión del bebop, en particular por una clara libertad para los cambios de acordes, combinado con el estilo modal y un swing sesgado que podría definirse como delicioso . Mientras Marsalis fraseaba en un tiempo binario, el grupo lo hacía en compás ternario.
En los últimos años, alterna su participación en combos como en big band, en la Lincoln Center Jazz Orchestra que lo acompañará en sus dos noches en Buenos Aires.
De las grandes bandas que recorren el planeta, la del Lincoln Center tiene uno de los mejores antecedentes. Un ensamble que alcanza una técnica preciosista con la dirección musical de Marsalis junto a un swing de velocidad arrolladora.
Respecto de la velocidad y la técnica, Marsalis comenta: "La gente confunde velocidad y técnica con emoción, pero para poder contarles mi emoción con la trompeta antes tuve que desarrollar una técnica, luego la velocidad y sólo después viene mi corazón". Cuentan que hace veinte años, antes de una díficil actuación, le pidió a su trompeta: "No me falles ahora", y leal a quien tan bien la trataba, nunca lo hizo.
Wynton Marsalis. Miércoles 25 y jueves 26, a las 21, en el Gran Rex, Corrientes 857. Entradas, entre 20 y 55 pesos.






