
Zapatos Rojos, cuestión de poesía
Tres mujeres muy jóvenes están inundando de poemas correos electrónicos, páginas de Internet y un viejo bar de Flores transformado en centro cultural. Además, hacen a mano libros de antología y disfrutan trabajando, en lugar de quejarse por la chatura ajena.
1 minuto de lectura'

¿Quién va a leer poesía, todos los fines de semana, en Flores? La pregunta era siempre la misma. Pocos creían que ese programa resultara más tentador que un partido de fútbol o un día en familia. Incluso dudaban las mismas creadoras de Zapatos Rojos, sociedad que cumplió un año.
Romina Freschi, Ximena Espeche y Karina Macció estudiaron Letras y tienen la energía de los 25 años. Empezaron a organizar ciclos de poesía el 9 de julio del año último, en una casa prestada. Hoy llenan el Centro Cultural El Aleph -Juan B. Alberdi 1884-, donde los domingos, a las 19, convocan a decenas de personas.
En cada encuentro hay tres poetas o narradores invitados para leer parte de su obra en público -no importa si publicaron algún libro o no, sino que tengan un estilo propio-, y el micrófono se abre para cualquiera que quiera leer sus propios trabajos.
Zapatos Rojos no es un lugar "de consagración", al que van sólo autores conocidos, sino un espacio gratuito "de producción y escucha, para recuperar la lectura y la reunión", según Ximena.
"Lo importante es que haya encuentro. Hay mucha gente que hace cosas como ésta, pero no se puede conectar. Y si no sabés qué está haciendo el otro, no podés crecer", asegura Romina.
La aventura de Zapatos Rojos se suma a otras similares que existen en Buenos Aires, que están en contacto permanente y se promocionan entre sí para "ampliar el circuito" de quienes leen y escuchan.
"La poesía o la literatura no son artículos de consumo que usás una vez y los tirás, sino que tienen que circular para constituirse", opina Romina. Lo que diferencia a Zapatos Rojos de otros espacios -explican las chicas- es la variedad de medios que emplean: tienen una mesa de libros, leen la obra de poetas clásicos y presentan a músicos y revistas independientes.
Ya realizaron su Primer Festival de Poesía Estival y empezaron el año con una fiesta, en la que mostraron en video las reuniones de 1999.
Marcelo Biagi filma cada encuentro y Juan Ignacio Trentalance diseñó y actualiza la página que tienen en Internet ( http://www.zapatosrojos.com.ar ).
Allí hay espacio para cualquier artista que quiera exponer su obra en la web. Además, una galería de arte, una biblioteca con material de varios países que reciben por e-mail: info@zapatosrojos.com.ar ; conexiones con otras páginas relacionadas con el tema y una antología que reúne a los poetas y narradores invitados.
Parte de esa antología fue compilada en 200 pequeñas colecciones hechas primorosamente, una por una y moño incluido, a mano. Proyectan hacer lo mismo con las poesías de este año, además de editar su revista.
"Creemos que no todo es virtual; que no es lo mismo leer en papel que en Internet", explica Karina.
La lectura en voz alta estimula la relectura constante, según Ximena, porque "recupera ciertas cosas que tienen que ver con un tiempo y una atención que hacen que vuelvas hacia una lectura silenciosa de otra manera".
A Marcelo, que estudia historia y no lee mucha poesía, le interesa más escuchar que leer o escribir. "El papel tiene un cierto límite -señala-. En cambio, cuando alguien lee en voz alta, carga el texto con un montón de cosas: lo histrioniza, lo actúa, lo sufre... Es lo que a mí me atrajo de estos encuentros."
Zapatos Rojos integra con el rótulo poesía varias ramas del arte. "Tratamos de que el término no se tome únicamente en el sentido literario-comercial, sino que se convierta en un punto de vista", dice Romina.
Según Juan Ignacio, la palabra poesía es la mejor para definir lo que hacen, porque es la más amplia.
"Quisimos abrir el campo para que se mezclaran distintas estéticas y que cualquiera pudiera sentirse cómodo", explica Karina.
El nombre Zapatos Rojos nació de un cuento para chicos, de Hans Christian Andersen. Es la historia de una nena que es criticada por usar zapatos de ese color en cualquier ocasión, hasta para ir a la iglesia.
"Nosotras pensamos que hacer ciclos de poesía o cosas relacionadas con el arte -confiesa Romina- es como ponerse zapatos rojos: es hacer lo que nadie hace y estar orgullosos de lo bello, de lo lindo, de lo que realmente da pla
Para escuchar poesía
Estos son algunos de los lugares de Buenos Aires donde se lee poesía:
- Instituto de Cooperación Iberoamericana (Florida 943). El primer lunes de cada mes, a las 19.
- La Voz del Erizo, en el Centro Cultural Ricardo Rojas (Corrientes 2036). Todos los últimos viernes de cada mes, a las 20.
- Casa de la Poesía, en Babilonia (Guardia Vieja 3360). Todos los miércoles, a las 19.
- Belleza y Felicidad (Acuña de Figueroa 900). Lecturas y exposiciones eventuales.
- Café literario en La Dama de Bollini (Pasaje Bollini 2281). Todos los lunes, a las 20.30.
- Desnuda poesía, en la Casa del Uruguay (avenida Scalabrini Ortiz 532). Segundo viernes de cada mes, a las 21.
- Poesía en Tranway (Emilio Mitre y Directorio). Primeros viernes de cada mes, a las 21.
- Café Catulo (Scalabrini Ortiz 1687) Segundo jueves de cada mes, a las 20.
- Maldita Ginebra (Agüero 530) Todos los martes, a las 22.
- Presencias (Cabildo 3140) Primer jueves de cada mes, a las 21.
- Noches de Poesía y Vino Tinto (Güemes 4900). Primer y tercer viernes de cada mes, a las 22.30.
- Café Literario, en la Casa de las Letras de José C. Paz ( Av. Gaspar Campos 6151). Los sábados, a las 18.





