Zonda, el viento que aumenta las consultas en las guardias y las internaciones

El paso del fenómeno meteorológico no solo afecta a la infraestructura de ciudades como Mendoza y otras localidades cuyanas, sino que también tiene una incidencia directa en la salud de los habitantes de la región
El paso del fenómeno meteorológico no solo afecta a la infraestructura de ciudades como Mendoza y otras localidades cuyanas, sino que también tiene una incidencia directa en la salud de los habitantes de la región Crédito: Marcelo Ruiz / Los Andes
Nicolás de la Barrera
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29 de agosto de 2018  • 16:46

En San Juan, Mendoza, Neuquén y otras provincias vecinas a la Cordillera el viento Zonda es bien conocido: debido a las fuertes ráfagas con las que llega a los pueblos y ciudades, y al aumento repentino de la temperatura que ocasiona, la vida cotidiana para los habitantes se altera de forma abrupta. Y si bien hasta ahora se daban advertencias acerca de algunos síntomas que pueden estar asociados al viento -como mareos o dolores de cabeza- en base a una percepción general, un reciente estudio multicéntrico verificó que las internaciones y las consultas en las guardias por hipertensión y complicaciones cardiovasculares aumentan los días en los que el viento despliega toda su fuerza.

El estudio, que forma parte de la beca "Dr. Abraam Sonis" que otorga el Ministerio de Salud de la Nación, confirmó una vieja presunción de los médicos de las provincias afectadas por el Zonda. "Ellos veían que cada vez que había viento Zonda había más pacientes que consultaban por presión alta, pero no había ninguna bibliografía o trabajo científico que lo avalara, simplemente lo veían", cuenta Claudio Higa, jefe de Cardiología del Hospital Alemán y secretario de la Sociedad Argentina de Cardiología.

En una reunión en esa institución científica comenzó a gestarse el estudio, que primero tuvo una prueba piloto en el Hospital Lagomaggiore, de Mendoza. ¿Podía correlacionarse este fenómeno con los problemas de salud de algunas personas? A cargo de la dirección de la beca, Higa cuenta que, a partir de los datos de las internaciones y la información aportada por el Centro de Información Meteorológica del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pudieron tener un primer indicio: los días de Zonda, en especial, los muy calurosos, se registraba un mayor número de internaciones por eventos cardiovasculares. Sin embargo, aquella prueba era apenas el comienzo del estudio más grande.

¿Cómo se forma el Zonda?

Aunque se lo llama Zonda, el fenómeno meteorológico no es exclusivo de la Argentina. En Alemania, por ejemplo, se lo conoce como Föhn, pero más allá de las denominaciones, el fenómeno es el mismo. "Es aire caliente que baja de la montaña", dice Cindy Fernández, meteoróloga del SMN. "En caso de Zonda extremos, la temperatura suele aumentar en pocos minutos hasta diez grados, incluso se han detectado aumentos mayores, de hasta quince grados en menos de una hora".

La forma en que se produce el Zonda tiene que ver con los procesos termodinámicos que le ocurren al aire cuando asciende la Cordillera de los Andes desde Chile y luego desciende hacia las provincias argentinas. "A medida que sube se enfría, pierde toda su humedad y al llegar a la cima de la Cordillera está completamente seco. Pero cuando baja se comprime y se calienta", explica la especialista del SMN. Y añade: "Como perdió toda su humedad en la cima de los Andes, cuando baja del lado de Argentina, al llegar a la superficie suele tener una temperatura mucho más elevada que cuando partió del lado chileno".

Pero el Zonda es todavía más complejo (y tiene otras características que lo hacen bastante molesto para muchos): ocurre que al entrar en contacto con el aire de la superficie también se producen ráfagas de viento que levantan polvo. En ocasiones, el viento puede producirle daños al tendido eléctrico, a los árboles y por las partículas que arrastra, muchas personas tratan de sellar las aberturas de sus casas para que el interior no se llene de polvo. Para las personas con asma o alguna otra complicación respiratoria, el viento puede transformarse en una preocupación importante.

Dos factores más aportan a que el Zonda sea difícil de tolerar por mucha gente: su velocidad y duración. "Hay algunos que casi no se sienten, porque solamente aumenta un poquito la temperatura y desciende un poco la humedad, entonces prácticamente no tienen viento. Pero hay otros Zonda que son muy intensos y pueden dejar ráfagas de 100 kilómetros por hora, incluso se han registrado superiores", indica Fernández. En tanto, el tiempo de duración del fenómeno es variable no es un dato menor: "Los Zonda promedio pueden durar dos o tres horas, pero ha habido casos en los que se han reportado durante un par de días con algunas disminuciones temporarias. Una situación que suele ocurrir, muy típica, es que hay Zonda un rato y luego vuelve a la normalidad, y después vuelve otra vez el Zonda. Así, intermitentemente, ha ocurrido hasta dos días".

Calor, viento y polvo: un combo difícil de tolerar

Un cambio repentino de la temperatura más ráfagas de viento con polvo y un fenómeno que frena y luego vuelve a reanudarse es, para muchas personas, un motivo de estrés que ahora los médicos empiezan a corroborar.

La investigación final, titulada "Influencia del viento Zonda en las enfermedades cardiovasculares", contó con la participación del Hospital Lagomaggiore, del Hospital Dr. Guillermo Rawson, de San Juan; el Instituto del Corazón, de La Rioja; y el Sanatorio Pasteur, de Catamarca, en tanto que el Hospital Alemán hizo de centro coordinador del estudio, que se extendió desde mayo de 2017 a abril de este año, y en el que participaron tanto cardiólogos como médicos de guardia. Se tomaron en cuenta 1782 admisiones hospitalarias, de las cuales 706 fueron en guardia por consultas sobre hipertensión arterial y 1076 correspondieron a internaciones en áreas críticas.

Durante el tiempo que duró la investigación, de acuerdo a los datos aportados por el SMN, se registraron en las áreas de estudio un total de 13 vientos Zonda, de los cuales seis ocurrieron en octubre. "Fueron coincidentes con las mayores admisiones tanto por hipertensión como por eventos cardiovasculares, como infartos, anginas inestables e insuficiencia cardíaca, la mayor parte de ellos en San y en Mendoza", apunta Jimena Gambarte, cardióloga del Hospital Alemán y coordinadora del estudio, en el que también trabajaron los médicos Raúl Miranda, Armando Rosales, Verónica Uliarte y María Paula Marturano.

"Las mayores admisiones por hipertensión se vieron en San Juan, con una tendencia en Catamarca, mientras que las mayores admisiones por ingreso a unidad coronaria, o sea por causas cardiovasculares que sí o sí requirieron internación, se dieron en Mendoza, con una tendencia también significativa para la provincia de La Rioja", explica Gambarte.

En la ciudad de Mendoza, el promedio de internaciones en unidad coronaria los días de Zonda creció tres veces más en relación a los días normales, sin el fenómeno meteorológico, mientras que en la ciudad de La Rioja fue un 50 por ciento mayor. En tanto que en San Juan el promedio de consultas por hipertensión fue ocho veces mayor en comparación a los días sin Zonda, y en el caso de Catamarca, un 28 por ciento mayor. Las variaciones pueden estar determinadas por el nivel de exposición al fenómeno meteorológico y la frecuencia de días con que las ciudades estuvieron expuestas al viento.

Higa explica la correlación entre los efectos del viento y las consultas e internaciones: "Cuando uno está en una situación de extrema sofocación se pone nervioso, y se estresa. El estrés hace subir la presión, y eso desequilibra a aquel que ya tiene un problema cardíaco o un antecedente de presión alta".

Gambarte, que es mendocina, cuenta que por ser asmática, cuando estaba en su provincia vivía el Zonda "en carne propia". "Cuando te dicen que hay alerta de viento Zonda es la desgracia", dice entre risas.

El fenómeno también podría favorecer a la aparición de cuadros psiquiátricos, un aspecto que aún debe estudiarse. Sin embargo, los médicos resaltan la importancia del estudio para la toma de medidas de alerta en el ámbito de la salud. Los datos meteorológicos ya aportan una información que puede ser de suma importancia para la prevención: si bien el fenómeno puede producirse en cualquier momento del año, desde los meses de abril o mayo hasta noviembre es la temporada del Zonda; cuando el viento se empecina en hacerse sentir.

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