Armá tu pool party
Una propuesta novedosa que promete imponerse para refrescar las tardes de calor en Buenos Aires
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Ahora los after office se hacen en la pileta. Es lo último entre los que se quedan en Buenos Aires. Las llamadas p ool parties son una tendencia importada de los grandes íconos de la noche mundial, como Ibiza o Las Vegas, que combina puestas de sol urbanas, terrazas ambientadas, piletas infinitas (o no tanto), buena música y barra de tragos frutales en reuniones coloridas, bien de verano. "Los que tienen que quedarse en una Buenos Aires de más de 30 grados prefieren estar en espacios al aire libre que encerrarse en una disco o ir a lugares convencionales", explicó el relaciones públicas Maximiliano Viaggio, especialista en este tipo de eventos.
Es un nuevo concepto en la ciudad, que propone vivir un verano diferente, sin necesidad de padecer temperaturas imposibles. Porque si bien la mayoría de las fiestas comienzan al atardecer, algunas se dan cita a media tarde y se convierten en una verdadera maratón de 12 horas que asegura diversión y frescura, incluso en el infernal enero citadino.
Las hay más informales, en la terraza de algún edificio con amenities, en la quinta de algún conocido o hasta en algún PH canchero. Pero también hay movidas más multitudinarias organizadas en hoteles o en locaciones ambientadas. "Existen pool parties exclusivas y sus versiones más masivas, pero las mejores son aquellas que no tienen más de 500 invitados", dijo Viaggio, organizador de las Nasty Castle Pool Parties.
Algunas marcas de aperitivos (Dr. Lemon y Campari) se hicieron eco de la tendencia global ofreciendo propuestas de p ool parties bien diferenciadas. Los primeros lanzaron un concurso en el que, a través de su página de Facebook, premian a sus seguidores con Kits Pool Party, que incluyen cámaras de fotos, pistolas de agua, toallas, orcas inflables y una heladera con bebidas. Otros optaron por la exclusividad: "Nuestras fiestas son en terrazas ambientadas, con música electrónica comercial y tragos exclusivos servidos en jarra. La idea es poder distenderse un rato", explicó Carolina Gobatto de BLUM! Marketing, agencia que lleva la campaña del aperitivo italiano.
EL LOOK
Fiesta y pileta son dos términos difíciles de combinar en un mismo código de etiqueta. "Ni muy muy, ni tan tan" es el consejo que dan todos. Sentirse divina sin perder el color, la comodidad y los estampados divertidos propios del verano. La asesora de imagen, Carolina Aubele, hizo especial hincapié en el valor de sentirse cómoda. "Elegir un traje de baño adecuado es fundamental. Es preferible usar el que tenés desde hace un tiempo que estrenar uno que pueda generar algún imprevisto", aconsejó. Además, insistió en la importancia de no usar muchos accesorios ni abusar del make up. "Evitar pulseras, collares o aros grandes. Es preferible llevar un pañuelo en la cabeza, o atado a la muñeca, y el pelo suelto o semirrecogido", concluyó.
Si bien la mayoría de las chicas elige vestidos cortos, camisolas o monoprendas coloridas para llevar sobre el traje de baño, las más coquetas llevan un cambio de ropa en el baúl del auto (incluidas unas buenas plataformas) para pasar por el vestidor cuando cae la noche.
LO QUE NO PUEDE FALTAR
Sin agua y pileta definitivamente no hay pool party. Pero hay otros elementos básicos que no pueden faltar. Lo fundamental es una buena barra de tragos con frutas, un line up de DJs que animen la fiesta y un buen paquete de luces y sonido que apoyen la fuerza del encuentro. Toallas de colores por si refresca, reposeras y livings donde sentarse a charlar un rato, juegos para la pileta, colchonetas inflables y mucha buena onda. Algunas, de mayor producción, contemplan una cena exclusiva para los invitados VIP, que puede ser asado, ceviche, pizza o sushi party. Otras, se limitan a las bebidas frescas, helados, licuados frutales o tragos con alcohol. En este tipo de eventos, generalmente suena música electrónica, más o menos comercial, aunque las fiestas de tarde, más adolescentes, prefieren ritmos cachengue o reggaeton para zambullirse y bailar por horas.


