Arribo
El gigante brasileño de los zapatos de plástico, Melissa, llega a la Argentina. Edson Matsuo, diseñador, explica por qué es una marca registrada
1 minuto de lectura'
Melissa es alegre, linda y divertida. Es fanática de los colores plenos y huele siempre a caramelo. Esa bien podría ser la descripción de una mujer de cualquier parte del mundo, pero en realidad es lo que convirtió a la firma brasileña homónima en el ícono ideal para caminar tanto por la playa como por la calle.
Por si fuera poco, Melissa, creada en 1979, tiene un carácter muy inquieto. Sobre todo desde que Edson Matsuo, director creativo, tomó las riendas del diseño de la firma en 1986. A partir de ahí, el afán por sorprender a los usuarios generó numerosas alianzas y colaboraciones con artistas y diseñadores de nombre internacional que se tradujeron en una serie de líneas de zapatos de diseño firmados por ellos.
Y ahora es el turno de consentir a sus seguidores argentinos: Melissa estrena tienda en Gurruchaga 1785, en los próximos días. Allí estarán disponibles todas las líneas, incluidas las de diseño, los clásicos reeditados y las nuevas colecciones. Los valores estarán entre 100 pesos (las ojotas) y 600, aproximadamente (modelos de autor firmados por Vivienne Westwood, Jean Paul Gaultier, Zaha Hadid o los Hermanos Campana). Mientras tanto, Matsuo abre las puertas de su local y en medio de decenas de pares de zapatos y sandalias cuenta por qué Melissa se convirtió en una marca registrada a nivel mundial.
-¿Por qué zapatos de plástico? ¿Cómo surgió la idea?
-Siempre nos interesó la novedad, y fabricar zapatos en cuero hubiera sido hacerlos de la manera en que casi todo el mundo los hace. El plástico nos abrió a un mundo de posibilidades con una única limitación: la falta de creatividad. Y por suerte en Melissa eso nos sobra.
-¿Cómo está hecho el plástico?
-Es una tecnología patentada llamada Melflex. No se puede develar mucho acerca de los componentes, que logra un plástico flexible, impermeable, resistente, confortable, hipoalergénico, reciclable y que respira.
-El concepto de sustentabilidad es una parte importante de la filosofía de la marca, ¿por qué lo eligieron como uno de los pilares de la marca?
-En realidad es un concepto que va más allá de lo ambiental, atañe también lo económico, lo político y lo cultural, y no sólo es importante para nosotros, sino también para la sociedad en general. Nuestro aporte se hace enteramente desde de la empresa: producimos nuestro propio plástico, customizamos el diseño, incentivamos el reciclaje y todo tiene un tratamiento amigable con el medio ambiente. Hay que generar una cultura con respecto al tema, y nosotros a través de Melissa aportamos nuestro granito de arena. Además, la sustentabilidad está por fuera de las estaciones y para nosotros eso es muy bueno a nivel comercial.
-Entonces Melissa es algo más que un ícono brasileño de moda...
-Conozco gente que aún tiene pares de la primera generación y las atesora y mantiene como nuevos. Son zapatos que casi no envejecen. Hasta es posible encontrar en E-bay que se venden modelos a precios altos como si fueran piezas de colección. Es en el único caso en que el concepto de reciclaje pierde un poco de fuerza, sencillamente porque los fans no quieren deshacerse de sus modelos más antiguos. Y no sólo para tenerlos guardados, sino porque los siguen usando. Para nosotros ellos son lo más importante. Nos convertimos en un clásico carioca.
-¿Y cómo llegó la decisión de generar alianzas creativas con artistas y diseñadores? ¿Qué le aportó a la marca?
-Creo que fue en el afán por sorprender constantemente a los fans. Cuando me llamaron para trabajar en la firma en 1986 sabían que tenía una visión distinta, y que no era muy consciente de lo que era o no posible al producir zapatos. Lo primero que hice fue crear el equipo de diseño con el propósito de darle una imagen fresca, y al ponerme a pensar quiénes podían dársela llegué a cada uno de los creativos que hoy tienen su propia línea dentro de Melissa. Yo les pedí que vuelen con su imaginación porque de plasmarlo en un par de zapatos nos encargábamos nosotros. Vivienne Westwood le aportó punk y elegancia desenfadada, Zaha Hadid una cuota de deconstructivismo, los Hermanos Campana trajeron una manera muy personal de trabajar los materiales para generar algo extraordinario.
-¿Cómo influye esta firma en la democratización del diseño?
-Nuestro fuerte es producir en calidad, pero sobre todo en cantidad, y eso nos posibilita llegar a todo tipo de público. Que todos puedan tener sus Melissa y que puedan conocer a los creativos con los que colaboramos a través de nuestros zapatos. Creo que el aporte se da a nivel cultural también.
-¿Qué piensa acerca de la idea de que un atuendo sin un buen par de zapatos no está completo?
-Pienso que los accesorios van en la parte superior del cuerpo y no en los pies. Un par de zapatos complementa, le da vida a un atuendo, termina por definir su estilo.
Por Carolina Prioglio


