BAFweek
Tres días de desfiles en continuado con los grandes temas de la temporada que ya llega...
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Mejor comienzo, imposible. Después del temporal, el martes de la semana última salió el sol y la terraza de Paseo Alcorta se transformó en un mundo de gente... famosa. La primera fila más destacada de toda la semana fue precisamente la del estreno, por Martín Churba para Tramando, con su desfile Sur, moda del fin del mundo , que detallamos en el suplemento del jueves último.
Todo un show sobre ruedas para su colección tecno-étnica, que llena de brillo, color y texturas inéditas (en primer plano, la impronta del barracán en chaquetas y hasta en leggings segunda piel) llevó el pasado remoto al futuro que es hoy. Llovieron los aplausos y se preparó el ánimo para el día siguiente, en la Rural.
En pasarela, quince desfiles
Un miércoles que arrancó con lo más nuevo del diseño nacional, aquel que todavía no bajó al ruedo comercial y que cada vez llega a BAFWeek gracias a Semillero UBA.
Esta vez, con un par de propuestas que sin dejar de ser conceptuales tuvieron un sesgo bastante más realista que en otras ediciones. Una, la de Catalina Ichaso y Lucinda Walmsley, centrada en la deconstrucción y el rearmado de la figura en una suerte de gran patch aleatorio pero superfemenino, con el recorte como recurso y el denim como eje.
Otra, la de Nadia Stuer, que toma la instalada tendencia militar como inspiración (y crítica al golpe del 76) para un laborioso trabajo de estructuras, con la reformulación del trench, los chalecos y los pantalones de fajina; diseños fuertes, y hasta rígidos, para desacartonar con ropa neutra.
El corte militar, pero de la Segunda Guerra Mundial, con camperas aviadoras, parkas, chaquetas con el color arquetípico y escudos fueron el argumento de Cook, que desarma la propuesta con medias de encaje, vestiditos de lana y borcegos-bucaneras. Campera militar asimismo en Rapsodia, cortada con vestido largo en búlgaros. Una de las etiquetas con puesta en escena más cuidada y canchera, con pinceladas entre andinas y country, que le guiña un ojo al fundador del jeans con el entero en denim que lleva tiradores, como debe ser.
Las siembras y cosechas, y el choclo como estampa (justo ahora que se discute el precio del maíz) fueron el aplaudido leitmovit de Juana de Arco, que así honró a la santa que le da nombre. Lejos de toda inspiración carnavalesca, más depurada y ponible, en su homenaje al campo esta firma que promueve el encuentro con el arte juega con tejido y color: lana argentina para envolverse con los tonos de la tierra y otros rutilantes en cardigans, vestidos y suéteres gordos y amables, y la calidez del vestidito tejido para cultivar la eco tendencia. O los leggings verde loro también en lana, para quien se anime. Pero una cosa no quita la otra, y lo folk admite el brillo: las lentejuelas que vuelven están en sus pecheras pavo real, y en detalles de Rapsodia y Uma, marca que cambió su impronta original por otra muy tendencia.
Cuero, real o imaginario
El día y la noche con Prüne, firma de carteras que amplía su oferta y se fashioniza . En negro y carmín, cuero para toda hora, mega o minicarteras con cadenas (o no) y un glam sin edad, que incluye la botineta, con plataforma de madera, colorida, en croco, o el borcego, las bucaneras con tachas, el escarpín charolado y noventoso de 6 u 8 cm, y la bota flat, circulando en medio de una puesta trash con mobiliario de estilo listo para partir hacia otros territorios. El de Alicia en el país de las maravillas , tal vez.
La chica Prüne, como en su tipo la de Uma, Como quieres que te quiera y hasta Cora Groppo desde el nuevo diseño, elegirá lo que hay que elegir si quiere ser la más it: los pantalones de cuero que nacen de nuevo (los ochentosos, ni pensar). Son leggings ultralivianos, de cuero (símil, en algunos casos), que estilizan y combinan con todo si se asume el riesgo de anotarse en los más aggiornados ejércitos de la moda: desde la torera con tachas, la chaqueta de cuero cortona con hombros en su lugar o el tapado slim de cuero al tobillo en negro o sangre (Prüne) hasta el saco Chanel tramado con brillo en los tonos del vino y el tapadito pied-de-poule que destaca la figura (Uma).
Claro que el nuevo cuero-pant puede tener el corte de jeans con cintura más baja que alta (Uma) o directamente parecer una calza (CQQTQ) en equipos que suman tejidos cancheros amplios, pero tampoco tanto (Uma), y denim en chaquetas y chalecos al cuerpo (CQQTQ).
Africa mía
Los leggings llevan las de ganar incluso en el capítulo animal print, que ruge sin horario. Alternan con enteros cancheros en dálmata (Wanama), tapaditos retro de falsa piel con cadena dorada a la cintura o el más entallado, discreto y atigrado (Uma). Un street-style joven, canchero, estilizado y con humor el de Puma, que asociado con artistas africanos y con miras al Mundial replantea la flora y fauna del contienente en los tonos más cálidos, crea su propio animal-print, deja que se cuele el hip hop y recrea la silueta ochentosa.
El vistazo a las culturas originales no se queda ahí: baja desde los Andes con guardas tipo incaicas en blusas, vestidos largos y cortos de algodón, y con tejidos vibrantes (Rapsodia). O se personaliza en las construcciones asimétricas de Mariana Dappiano con estampas tipo Tetris. Un vestido al tobillo o un entero va a la perfección con sus tejidos en diferentes lanas y puntos. Abrigan hasta el piso y son prendas únicas, de autor. De esas que siempre hacen la diferencia y pueden ir asimismo con todo tipo de jeans, sean ultrachupines (Rapsodia), algo más tranquilos (Wanama), boy-friendly con un toque trash (Cook, CQQTQ) o los japoneses Evisu que en exclusiva mostró Puma.
Además, por qué no, con los shorts del momento, siempre con medias opacas. Y a veces con algún juego diferente, como los personales de Gadea, o los que van de a dos, pedaleando tipo ciclista (Uma). Se suman en esta tipología los bermudas de Kostüme.
Para no descartar, las estampas vintage, con floreados de allá lejos y hace tiempo (Rapsodia, Wanama, Cook). Destacables los prints coloridos, y por primera vez geométricos de Dappiano, ya casi una obsesión en Kostüme pero en los tonos más bajos. Los volados o tableados muy Chanel (Uma) reclaman y consiguen su espacio en el ropero.
Hombreras y hombres
Y si alguien imaginaba que las hombreras a la vista o aquellas reformuladas de las pasarelas europeas iban a dar el sí en las de Buenos Aires tendrá que esperar. Hasta el momento, nadie se anima demasiado a marcar más allá de lo natural los hombros, y lo bien que hacen. Estilizada y moderna de la primera hora, en tanto, la silueta de HE. Con dominio de negro, gris y azul, los pantalones se angostan, los sacos cierran hasta bien arriba y las camperas de cuero se acortan, a veces con ribetes en contratono (negro-blanco). Una maravilla sus zapatos como guantes y sus borcegos estilizados (Huija para Kostüme y Cook mostraron otros más contundentes). El nuevo traje de los hermanos de la moda lleva la corbata a segundo plano, y nadie la extraña demasiado.
De nuevo en el ruedo femenino, más espacio para el diseño de autor con Cora Groppo, cuyos hiperchupines de cuero tienen aletas, onda pez. Lo longilíneo del abajo se compensa con el volumen superior. En negro-gris lo trabaja en chaquetas con solapas importantes de paño ribeteado, sobre las que innova al insertar por dentro cadenas industriales que mejoran su caída; van con minivestidos de modal y medias opacas. Groppo avanza en la simplificación de su estilo, con líneas más depuradas y ahorro de recursos; hay menos torzadas y un look sin tiempo, según genio y figura.
El lujo, desde otro lugar
Diferente a todo y a todos, Cecilia Gadea da otra clase maestra sobre el uso del láser para diseños de impronta nostálgica, que ahora aplica al paño. El vestidito blanco de la chica buena del barrio dibuja la figura con telas caladas y mangas cortas. Pero la reina de la fiesta se luce con vestidos de faldas mil hojas (cortadas con tijera serrucho) o con aquellos escote en V que desde su remate van sumando hacia la falda una hilera de paños de encaje que no es tal, sino el efecto del calado. Originalidad total, y el lujo entendido de otra manera.
Hay que aplaudir la sensibilidad del diseño argentino con firma, que desde otro lugar también expresa Vicki Otero. Impecables materiales y cortes en el homenaje a sus abuelas de Galicia, que usaban negro, blanco, gris y colorado, y bien podían llevar delantal en su casa como capote negro para la misa de 11. Un exquisito ejercicio de estilo con faldas que llegan hasta el piso y volúmenes de inusitada generosidad. De la pasarela al perchero y de ahí a la calle, todo bien: el saco masculino, la pollera que remata con vuelo a un paso del piso, el tapadito blanco alforzado, lo ponible y chic, sin aprietes difíciles.
Tampoco hay nada que incomode en el look Kostüme, que a años luz de estos últimos mira al futuro y a las antípodas, Japón, donde vende y muy bien. Negro, gris y blanco son los elegidos por la dupla Milessi-Blanco, que así afirma su impronta urbana deportiva con aires futuristas. Amplitud, recortes contrastantes, superposiciones, asimetrías, brillo y opacidad, más una novedad, los accesorios de acrílico con telas incorporadas.
Es viernes, y pasadas las diez y pico de la noche, concluye éste, el último desfile de BAFWeek invierno 2010 y la gente no para de aplaudir. Un éxito.
Coberturas
- Carmen Acevedo Díaz, Catalina Lanús, Delia Alicia Piña, Paula Cipriani y Gabriela Cicero. Colaboraron Carolina Prioglio y Karen Kim


