BAFWeek Otoño/invierno 2011
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A.Y. not dead
Una versión rockera de las bellas artes, con un desenfado menos desenfrenado, más asentado. Así es la propuesta de temporada de A.Y. not dead, de Noel y Diego Romero, que remite a los años 90 y algo de los 70. Con un minimalismo cromático, juego de transparencias, recortes, cuellos en piel de color que también usa en tapados amplios y cortos. No falta el animal print de tendencia en carteras y otros modelos de abrigos. Lo ceñido se destaca en minis plisadas, con cierto vuelo y a bien al cuerpo, y en variedad de chupines en diferentes texturas y recortes. Ellas, más aniñadas, con vestidos cortos y amplios. Las estampas son una versión que cumple con el título de la colección Beaux arts y reproduce imágenes de esculturas grecorromanas y otras prints con su versión de las pinceladas de Salvador Dalí, Henri Matisse, Balthus y Valentina Liernur. Más que en otras colecciones tomaron protagonismo los hombres con pantalones más cortos también con acento en la música y el arte.
Ramírez
A sala llena, como cada vez que Pablo Ramírez hace un desfile, inauguró anteayer la pasarela de BAFWeek en la Rural. Esta vez, lo suyo fue una minicolección de diez pasadas en su reinterpretación de Caperucita Roja, uno de los personajes clásicos de la literatura infantil auspiciado por la línea de postres para adultos SanCor Sublime. Como no podía ser de otra manera, la capa fue su prenda fetiche. Las hubo muy largas y amplias, cortas con maxicapuchas, con cogotera y versiones atávicas que apenas permitían el movimiento de las manos. Y le bastó esta decena de modelos para ahondar en la complejidad del cuento y reflejar tanto a una Caperucita Roja llena de ingenuidad como aquella capaz de dejarse tentar, pese a las advertencias. Así se vieron capas sobre vestidos ceñidos, capaces de quitar el aliento, sin nunca perder la elegancia. Después de todo, un Ramírez es un Ramírez.
SEMILLERO UBA
Agustina Troyer
De la estudiante Agustina Troyer, una colección que retoma las tipologías clásicas de la sastrería y las desarrolla para ellos en construcciones complejas y llenas de recortes estratégicos que le aportan a su propuesta una modernidad cargada de dramatismo. Lo traduce en variedad de chaquetas, abrigos asimétricos de diferentes largos, chalecos estilo arnés y pantalones slim a los que superpone faldas portafolio. Troyer también hace del universo textil un aliado para su colección, al asociar procesos de engomado y gastado con géneros tradicionales como lana y gabardinas. Todo en una paleta bien acotada, que refuerza el tono sombrío de su propuesta congruente y bien resuelta.
Lucia Leiva
Con una silueta fluida, Lucía Leiva juega a dos puntas y mezcla tipologías geométricas con otras bien orgánicas. Así compone equipos en los que domina la asimetría y la superposición en abrigos, vestidos y faldas, sin descartar el volumen como recurso. Con buen manejo del trabajo textil aparece el látex como material protagónico, pero siempre asociado a géneros nobles de sastrería, como sargas de lana, gabardina, poplín y algodón. La dicotomía entre estos elementos, uno innovador y los otros tradicionales dentro del abanico textil, logra un buen equilibrio tanto conceptual como estético. Una colección acertada.
HE
Un desafío que los hermanos Alejo y Javier Estebecorena saben sortear con holgura es el de hacer ropa para hombres moderna en su punto justo. Anteanoche dieron muestra de manejar esa dosis exacta de originalidad que les permite hacer una colección diferencial, pero al mismo tiempo comercial y ponible. Es que en ellos la innovación pasa por la sutileza de los detalles y los materiales, siempre trabajados sobre tipologías clásicas. Así se destacaron pantalones de línea bombilla y slim, chaquetas con recortes, impermeables ligeros, más sacos y pantalones de vestir matelasseados. El resto de las texturas son las clásicas como poplin, corderoy, sarga, lana y cuero, además de telas tecnológicas respirables y elásticas que aportan comodidad al diseño. Es que la cuestión del confort es una obsesión (bien entendida) que esta marca mantiene desde el comienzo. Y este año cumple una década en el mercado en esto de hacer con éxito lo que todavía es un reto para la moda internacional: vestir al hombre con originalidad.
Wanama
Fiel a su inconfundible mix de estilos y con música en vivo, Wanama salió a escena con outfits que no sólo superponían prendas, sino también texturas, estampas y estéticas, de una manera que recordó a Marc Jacobs. Atentas en primera fila, Paula Chaves, Sofía Zamolo y Mercedes Oviedo observaron cómo el estilo militar en parkas y camisas verdes y gris azulado se fusionaba con lo romántico, propio de los vestidos, las blusas, los shorts y las faldas floreados, o de estampas campestres. Y otras relativas a la cultura tibetana en tonos amarronados, rosas y coral. También, con los sutiles aires marineros que imprimieron rayas y otros detalles navy. Mientras que para ellos, el invierno se viene más clásico y depurado, pero respetando la inspiración army y naval del resto de la colección. Esta propuesta se vio mientras Maxi Trusso y su banda interpretaban temas clásicos con onda folk.
Varanasi
Inspirado en la obra Amori Sfigati (Amores desafortunados), de la artista plástica italiana Chiara Rapaccini, Varanasi marcó su gran regreso a la pasarela, en una edición en la que BAFWeek rinde homenaje al diseño de autor. Definitivamente a su medida. Mario Buraglio presentó una colección original, desafiante, actual y femenina, donde la identidad es lo que vale más allá de cualquier tendencia. Los conocimientos arquitectónicos del autor toman cuerpo en un desarrollo minucioso de moldería, tanto para sus tapados de lana mórbida, para usar en lo cotidiano, como en vestidos delicados y transparentes para una gran ocasión. La piel velada fue su leitmotiv, con gasas de seda que recorrían holgadamente las líneas del cuerpo, en prolongaciones de faldas o vestidos. Todos revestidos de apliques de materiales calados en láser, con estampas geométricas o inscripciones sobre los amores complicados de los que cuenta e ilustra Rapaccini -viuda del gran cineasta italiano Mario Monicelli-, que estuvo presente en el desfile. Los diálogos del cine italiano de los años 60 musicalizaron la puesta. La Dolce Vita u Ocho y medio. La voz de Marcello Mastroianni, Anita Ekberg y Claudia Cardinale. Para enamorarse.
Ricky Sarkany
Si existe una diferencia entre un desfile y un show, la presentación de la nueva colección otoño-invierno 11 de Ricky Sarkany se encargó de ponerlo de manifiesto. Tuvo todos los ingredientes de un espectáculo, el más concurrido de la jornada: figuras en la pasarela de la mano de las teenangels, público famoso en primera fila, Luciana Salazar, Nacho Viale, Flavia Palmiero y Victoria Onetto, y una sala colmada de fans, todos reunidos para verse entre sí y disfrutar de la propuesta de temporada del zapatero más popular de la Argentina. Por la pasarela, que impactó con una estructura de andamiaje de tres pisos, fueron y vinieron atuendos en los que el acento estuvo puesto indiscutiblemente en los pies, aunque la colección de indumentaria de Sarkany se amplía cada vez más. Predominó el glamour y el rock and roll: selección de prendas de lana como maxisuéteres, minishorts tejidos, también calzas y pantalones slim fit de cuero. Además, mucho animal print en abrigos de piel, chalecos, blusas y vestidos mini con flecos, volados y brillo dorado. Todo elevado sobre stilettos, botinetas con grandes plataformas, borcegos de color al tobillo de taco altísimo, pero más fino, o chino, texturizados con encaje, brocato, seda y raso. Sarkany, un showman.
COBERTURAS: Paula Cipriani: Ramírez, Semillero UBA-BAFWeek y HE; Gabriela Cicero: Varanasi. Carolina Prioglio: Wanama y Ricky Sarkany. Delia Alicia Piña: A. Y. not dead.


