Brillos austríacos al mundo
Swarovski y su lanzamiento internacional, la colección Out of Africa
1 minuto de lectura'
INNSBRUCK.- Es primavera y se nota, aunque haga frío y a las nubes se les dé por bajar y cubrir los Alpes. Felices con sus descapotables de primeras marcas, a los habitantes de la capital del Tirol, al oeste de Austria y al pie de esa cadena montañosa, les importa más lo que dice el calendario que el clima del día: aunque llueva, circulan con los techos descubiertos.
Con el mismo ánimo festivo, aunque ahora sí bajo el sol de la mañana, mientras una pareja de recién casados saluda a sus invitados en la Fiedrich Strasse, la peatonal más importante, la banda municipal alegra con Mozart y Strauss. Entre el público, turistas, y también algunos de los casi trescientos periodistas llegados de todo el mundo para el lanzamiento de la colección Out of Africa, de Swarovski, firma que por primera vez organiza una presentación internacional de esta magnitud.
Pese a que nació en Bohemia hace más de cien años gracias a las artes del tallador Daniel Swarovski, inventor de una máquina para cortar el cristal, hace mucho que la firma Swarovski tiene su sede en Wattens, a 15 kilómetros de este paraíso que es Innsbruck, y en una suerte de paraíso propio, al que el público accede para conocer todos los secretos del cristal, menos el mejor guardado, la fórmula del suyo, famoso por su brillo inigualable.
Dentro del gigante
Los tamboriles le marcan el ritmo a las danzas típicas de Africa, que se despliegan sobre zancos mientras corren el champagne y los platillos de ese origen, y los invitados van llegando al Crystal Worlds, museo que la firma inauguró en 1995 con motivo de su centenario y enseguida fue suceso. Hoy lo visitan 600.000 personas por año, que se introducen en su universo tridimensional y futurista, lleno de efectos especiales y brillos. Como los de la piedra de fantasía más grande del mundo, y los de la más chica. O los del anillo calibre Goliat, que también está, amén de una serie de obras de arte en ese material.
Dentro del Gigante Verde, así se lo conoce ya que su acceso semeja una gran cara de césped (ojos-luces y boca-fuente de agua), uno se entera de que Eva Perón fue clienta de la casa (la evoca una foto) y que Andy Warhol usó esas piedras en sus obras; también puede estudiar el mapa Swarovski (con sus representaciones en el mundo), asistir a los juegos ópticos diseñados por el especialista Andre Heller y verse reflejado una y otra vez en infinidad de cristales.
Sobre el final del recorrido, se suceden sus grandes tallas para concluir en el megastore, donde si había dudas, ya no las hay: más allá de cualquier preferencia, parece imposible que alguien no encuentre en las fantasías Swarovski algo que le vaya como anillo al dedo. Sean efectivamente anillos o un sinfín de accesorios (carteras incluidas), adornos para la casa y el escritorio, una amplísima gama de regalos y las famosas miniaturas de animales, generadoras de clubes de coleccionistas y producto de la observación obsesiva de las especies en su hábitat. Una de las últimas piezas maestras es el Toro (se lo presentó hace unos días en la Argentina), diseñado por Adi Stocker, que estuvo dos meses instalado en Andalucía estudiando los modos del animal. Para reproducirlo tal cual.
Sobre la pasarela
Nadia Swarovski, Markus Langes-Swarovski y Robert Buschbauer son la quinta generación de esta familia que mantiene en sus manos la firma, que no para de crecer. Excelentes anfitriones, reciben con sonrisas, charlan con todos los periodistas (y son 300) y cuentan que Swarovski inicia con este lanzamiento una etapa más comprometida con la moda, con un par de colecciones anuales (además de toda la producción permanente).
Un compromiso que viene de lejos y ahora se renueva: ya hace años que están con sus cristales en las grandes colecciones de moda, dato comprobable en su otro museo. Bastante más personal, también en Wattens, está apenas unos metros más allá de la fábrica donde producen todas sus líneas, menos la de óptica, en la que son líderes en telescopios.
De un espacio al otro y los demás, aquí se encuentra la cocina del diseño Swarovski, con modelos que en su momento llevaron la firma Chanel, Schiaparelli y Dior, con otros actuales de Givenchy, Hervé Léger y McQueen, por mencionar algunos, y con la máxima sofisticación en el segmento de alta gama Daniel Swarovski: blancas, negras y del color que se quiera, los collares y pulseras de perlas son todo un tema; se suman pulseras, prendedores, piezas de strass ("el original", aclaran) mínimas o máximas, sombreros emplumados, guantes con incrustaciones y muchísimo más.
En una de sus salas, y en la pasarela de esta gran fiesta austríaca e internacional, Africa asoma multicolor y sensual. Estrella del desfile (ganan los amarillos, ocres, marrones, negro, marfiles, fuscias, verdes y el animal print leopardo), la top model Alek Wek, de Sudán, pasea collares, brazaletes, cinturones, carteras, billeteras, relojes y aros que combinan cristales con cuero y materiales originales de ese continente (como madreperlas y astas de búfalo), en líneas orgánicas. También, objetos de uso cotidiano con el sello de la casa. Por ejemplo, los bols de madera empedrados, dignos de presidir la mesa mejor puesta.
Y aunque Gina no se dé una vuelta por la pasarela, se sabe que es una de las grandes protagonistas de Out of Africa. Se trata de la jirafa emblemática de esta colección, pequeña talla que se suma al Zoo de cristal Swarovski y promete trascender de lejos cualquier estación.
Lujo accesible
¿Por qué Africa? "Por su gente, su flora, su fauna, y por nuestro compromiso con el medio ambiente", resume Robert Buschbauer, que sonríe cuando alguien, como antes se le preguntó a su primo Markus Langes-Swarovski, le pide pistas sobre la fórmula del cristal. En su lugar, prefiere contar que toda la producción Swarovski se realiza en Austria, que en 2003 sus ventas en el mundo (450 tiendas) ascendieron a 1610 millones de euros y que en total emplean a 14.257 personas. Y antes de la despedida, recuerda la máxima de la firma: "Con Swarovski, lujo al alcance de todo el mundo".


