Italianismo
Salvatore Ferragamo ya hace pie en la avendia Alvear. El estreno
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Autos que suben por la rampa del Palacio Duhau. Mujeres que se bajan sobre tacos afilados con carteras último modelo. Hombres que se ajustan la corbata. Y fotógrafos listos para el flashazo... Clima de la inauguración de la primera boutique Salvatore Ferragamo en la Argentina, en la avenida Alvear. Un cóctel multitudinario con personajes variopintos atraídos por los lujos de esta firma fundada, en 1927, por el zapatero napolitano que conquistó a las divas de Hollywood y al trono británico. Plataformas originalísimas, en un estante. Carteras oversize, en otro. Terminaciones a la italiana, hebillas relucientes, cueros perfumados y foulards soñados... productos importados de Florencia, donde está la casa matriz.
Diego Stecchi, director general de la firma para América latina, y Viviana Fontanini, directora de la boutique, daban la bienvenida en la tienda -con entrada independiente del hotel-, y después guiaban por un corredor hacia el gran salón y la terraza del Duhau para brindar.
Es que Ferragamo es una de las pocas firmas de lujo mundial que está en manos de sus fundadores. Wanda Ferragamo, viuda de Salvatore, es la presidenta honoraria. Y quien la preside es su hijo mayor, Ferruccio, que aunque no pudo llegar al brindis, desde Italia manifestó su satisfacción: "La Argentina es una plaza que queríamos ocupar por su permanente afluencia de turistas, y además porque conserva un grupo de consumidores que valoran la alta calidad".
Presentes, Graciela Borges y Teresa Calandra, que coincidieron en la elección del saco en pied-de-coq (última moda), al que la actriz sumó corbatín negro y prendedor brillante. Mónica Parisier eligió un traje negro con chaqueta hiperentallada. Las hermanas Rosella y Patricia della Giovampaola, una vestida por Oscar de la Renta y la otra, por Rifat Ozbek, elegantes. También se entusiasmaron con las carteras Lili Sielecky, Marina Dodero, Susana de Bary, Carmen Polledo, Mariel Llorens y Marta de Corral.
Y Diego Stecchi habló con pasión de la casa...
-¿Cómo es el estilo Ferragamo?
-Es una marca que asegura calidad, innovación, contemporánea, trendy, con foco en el confort. No está concebido para aparentar, sino para sentirse bien y expresar la personalidad.
-¿Dónde se elaboran los productos?
-Es un trabajo artesanal. Tenemos proveedores en todas partes, en la Toscana y en los alrededores de Nápoles. Nosotros controlamos todo: materia prima, cuero, estilo, calidad, distribución y logística.
-¿Todo es propiedad de Ferragamo?
-Sí, en forma directa. Todo el personal es empleado de la compañía con sede en Milán, que es dueña del 100% de Ferragamo.
-¿Con quién compite?
-No tenemos una competencia que haga exactamente lo mismo. Louis Vuitton es fuerte en accesorios, carteras, sobre todo en artículos femeninos. También está Gucci, con sus accesorios. Es difícil definir en el nivel global dónde estamos, pero está claro que nos posicionamos entre las primeras doce marcas de lujo del mundo. En América latina estamos entre las primeras cinco; en Corea, entre las primeras tres. También pisamos fuerte en Estados Unidos.
-¿Cómo se divide la producción?
-Los zapatos representan el 45 por ciento. Las carteras, el 25; accesorios de cuero, el 10, y la ropa, el 15. Se suman accesorios de seda, bijou. También hay perfumes. La única licencia es la de lo anteojos: la tiene Luxottica, líder mundial.
-¿Por qué no llegaron antes?
-Para abrir en cualquier lugar necesitamos reunir una suma de condiciones económicas y de mercado. Esta combinación se presenta ahora en la Argentina. Hay un mercado importante que está creciendo y al argentino le gusta la marca. El Palacio Duhau es muy exclusivo. Tenemos un punto de venta en Ezeiza, lo que nos dio la oportunidad de testear el mercado y ver que era el momento.
-¿Qué colecciones trajeron?
-La misma que se exhibe en todo el mundo (primavera-verano 07), pero también está disponible el último otoño-invierno, por la estacionalidad.
-¿Hay liquidaciones en Ferragamo?
-Sí, como en todo el mundo. La limitamos lo más posible, pero existe la necesidad de sacar la vieja mercadería para que entre la nueva.
-¿Cuáles son los clásicos?
-El típico zapato de hombre con el gancini (ganchito), que siempre está en la tienda por ser formal y elegante. Para la mujer, las plataformas clásicas y otros modelos tradicionales, también con el gancini .
-Hable de sus clientes...
-En América latina hay un rango que va de los 20 a los 50 años, más amplio que en cualquier parte del mundo. La señora encuentra la cartera que también es ideal para la de 20. Es una mélange, ideal porque así nos acercamos a todas las generaciones. No es nuestro objetivo competir con lo trendy de Dolce& Gabbana. Expresar la personalidad, no impactar...


