Seis meses en cinco días
Con 19 desfiles, el viernes concluyó en el Sheraton la 20a. edición de esta semana, que reúne diferentes estilos en prêt-à-porter y couture. Del diseño más simple al más complejo
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Otra edición de Buenos Aires Alta Moda, el ciclo de desfiles organizado por Héctor Vidal Rivas, con el auspicio de L´Oréal, que cumple diez años. Durante cinco días el salón Libertador del Sheraton se llenó y cada desfile empezó siempre puntual.
- La Clocharde. Una señora elegante, clásica, coqueta, querría todo para su ropero: líneas prolijísimas, paleta neutra y ánimo cómodo y ligero. Pero paquete. Desde faldas portafolio en géneros rústicos, tipo gauchescas, hasta equipos de cóctel que incluyen satén y camisolas translúcidas marrón chocolate. Pero Susy Chebar apunta esta vez a la sastrería: aires masculinos un poco mod, largos 7/8, blazers largos pero con ruedos redondeados, cuellos de camisa exagerados (tipo belgas), tizados con bastones anchos, blazers cortos con cierres, cinturas altas, y el smoking de cada temporada, que llega con chaqueta corta y cache-coeur. Para el final, el público aplaude feliz.
- Gloria López Sauqué. Con ropa de cuero que puede captar el interés del turista que pasea por Recoleta, López Sauqué habla de prendas únicas, del look ejecutivo, de chaquetas tipo gángster. Y no se olvida de mostrar un ensamble en blanco y negro que recuerda al tanguero y al gaucho, todo en uno. Interesante el género hecho de tientos trenzados, el mismo del vestido que abrió el desfile.
- Fabián Kronenberg. Hombros anchísimos, colores estridentes y combinaciones llamativas, mucha noche. Ecléctico y con peso, como le gusta a Kronenberg, los puntos más altos de su invierno fueron los equipos de falda y camisa en seda estampada, el vestido de cuello halter y gran cola a grandes cuadros blancos y grises, las camisas rosas y lilas con gran faja rematada en moño, y un vestido-túnica en gasa rosa con bordados dorados. Con altibajos, se sucedieron equipos de pantalones marrones y camisas en amarillo fuerte; sacos, capas y abrigos en fucsia, verde o azul francia, los ruedos deflecados, y hasta trajes en shantung tornasol con sacos con plisados posteriores, faldas largas y plumas coloridas al cuello.
- Celeste A. En primera fila, Carlos Avila, el padre de la diseñadora. Y en pasarela, los años 60 casi en versión literal. Vestidos rectos inspirados en el famoso homenaje de Yves Saint-Laurent a Mondrian, sastrería con faldas évasées, algún montgomery con capa incluida... Eso.
- Susana Ortiz. Viste a Cristina de Kirchner, fue el comentario general previo al desfile. A metros de la pasarela, además, estaba sentada Mirtha Legrand. El trabajo de Ortiz se sintetiza en una colección neutra --casi para no llamar la atención--, en colores ídem (gris, negro, crudo, beige). Del tailleur más básico a la falda évasée de encaje más tranquila y a la noche de satén más discreta y al vestido rojo más clásico.
Ménage-à-Trois. Un poco de Valentino, un poco de Chanel, un poco de Gucci y de otras firmas europeas pueblan el invierno pensado por Amelia Sabán. Gasas, oropeles, godets, volados tenues, brillos, terciopelo, transparencias, cintas de raso, todo en dosis equilibradas, en equipos sentadores. Años 50, 60, 70 y ejecutivas algo Matrix, trajes con falda corta en bouclé de lana deflecado, camisas con gran botonadura, sastrería negra con faldas estilo New Look, transparencias marrón chocolate con brillos para la noche, vestidos al piso con juegos de drapeados. Brillaron las botas de charol, de la propia firma.
- Adriana Costantini. "Primero, modelos en lencería (una nueva línea de la firma) vaporizaron al público con Oro, su flamante perfume, en el que predomina la vainilla. Inauguraron la pasarela modelos y monos de peluche (para el segmento ropa de dormir), sonaba Le Tigre (la rabiosa banda de chicas francesas) y Cris Morena miraba desde su silla. Todo combinaba con la idea de Costantini: explotar el juego de las contradicciones, en formas, estampados y géneros. Así, pantalones amarillos con camisas coloradas escocesas; charol con piel sintética; lanas tramadas estilo Chanel con encaje y denim. Todo repunta en el momento de la sastrería, negra, discreta y con apliques de cintas, sin ninguna contradicción.
- Laurencio Adot. Algo inspirado en los años 30 y 50, Adot propone vestidos con falda New Look en satén de seda natural color piel, y les suma trench-coats en el mismo material y color. Además, trajecitos ribeteados en satén y vestidos de gasa bordados con piedras. Entre el público, Mariana Arias, Victoria Onetto y Cecilia Dopazo toman champagne y aplauden. Después, deberán ajustarse el cinturón, porque el viaje saltará de las divas retro a vestidos con impronta disco, otros más Cher en 1980, algún equipo estilo indio, y hasta una azafata del retro futuro (chemise hasta el piso en género rasado). "Una colección para una mujer sin miedos, que entra en una fiesta y no quiere pasar inadvertida", tienta Adot, que dedicó el desfile a Juan Castro.
- Escada. Equilibrada, combinable y elegante, la propuesta de esta firma alemana manejada aquí por Mirtha Chaoul se presentó en beneficio de la Fundación Make a Wish. Una colección intercambiable, en la que se destacaron los bordados sobre denim, la piel en cuellos importantes, el tweed y los tejidos gruesos. Más sport, jeans lavados, pantalones oxford con suéteres beiges y parkas con cuellos de piel. También, tapados 3/4 sobre pantalones camel, suéteres con profusión de piedras y plumas, y chaquetas de antílope. Sugiere animal print caramelo en pantalones, blusas de seda y vestidos con lentejuelas. Bien arriesgada, la combinación de marrón-fucsia en patchwork de antílope, terciopelo y gasa. Algo de lunares y estampas ópticas en vestidos románticos. También negro, que ahora combina con colorado y renueva con bordados, transparencias y encajes.
- Marcelo Senra. Atemporal, para mujeres personales y estilizadas, que prefieren texturas naturales. Combina géneros de telar con satenes de seda natural; realiza tejidos con cintas de gasa y seda, con flecos y tientos de cuero, y mezcla lana y cuero de oveja, entre otros. Repite el chaguar en largas faldas tubo y remeras. Mucho tejido en telar, del que sale su versión del tweed, y apliques de tiras y plumas. Acompañó con accesorios en cuero y plata, y zapatos de cuero con relieve y tiras aplicadas. Todo en blanco, gris, visón, verde palta y berenjena.
- Nina Ricci-Sylvie Burstin. Melenas, vestidos cortos, muchos flecos, hilos plateados, maquillaje de época, boquillas y movimientos al ritmo del charleston. Sobresale la combinación de texturas, con diseños en tweed, pied-de-coque y encaje, y paños con organza. Coloridas faldas évasées de tul frisado, bordado o con brillo en capas superpuestas y en escalera. Acompañaron sacos entallados, algunos plisados con piel y trenchs con chales. No faltan recursos: hay desflecados, flecos, tajos, aplicaciones de tiras y plumas. En vestidos de noche, para siluetas estilizadas, Burstin prefirió colores, brillos y transparencias en encajes y tules; estampados con aplicaciones y bordados sobre corsets transparentes, que continúan de manera más intensa en largas faldas. Un lujo.
- Claudio Cosano. Muy barroco, exuberante en sus bordados sobre bordados, apliques y más apliques en estampas de por sí cargadas con flores o animal print. En modelos rubias platinadas, sobre plataformas altas, su trabajo es superdetallista. Combinó crêpes, encajes, lanas, terciopelos y cueros hasta en una misma prenda. En su paleta intensa (fucsia, violeta, rosa, salmón, blanco, verde, lila, entre otros), no faltaron los dúos blanco-negro y colorado-negro. Corsets bordados, cinturas ceñidas, grandes escotes y largos tajos que siempre dejan ver las piernas, constante en su propuesta.
- Olga Naum. "Hoy estamos acá, pero nuestro corazón está en la plaza del Congreso, en la cruzada de Axel", se solidarizó Patricia Sopeña, de la Fundación Germán Sopeña, antes de comenzar el desfile en beneficio de esa entidad. Naum festeja sus bodas de plata y propone una colección canchera y ponible. Despliega su paleta característica, neutra y elegante (grises, marrones, verdes, azules, negro, violeta y ladrillo), en muy buenas telas italianas, que van sumando brillo a medida que llega la noche. Femenina y cómoda, su línea: patchwork en polleras largas desflecadas, flores en estampados sobrios, pantalones-bombacha (pero con el corte justo para no caer en el gaucho), aires orientales en chaquetas de cuello mao, sacos entallados de cashmere y otros en tejidos rústicos, más sueltos. Para la noche, polleras en capas superpuestas, pantalones amplios, tops de seda. Todo para combinar entre sí y encontrar el look más personal.
- Walter Moszel. Después de cuatro años en México, Moszel presentó una colección para hombres que no son indiferentes al espejo ni a los detalles. En blanco, negro, gris y colorado, una propuesta bien terminada, con sastrería, remeras, suéteres, gabanes y tapados. En los pantalones, desde cinturas bajas y rectos, pasando por los anchos, hasta chupines de cuero. Las remeras y los suéteres marcan los biceps; tapados, en todos los largos; los trajes, de tres botones con solapas chicas. Para grandes ocasiones, tapados 7/8 de terciopelo colorado o largos hasta los tobillos en blanco con botones negros.
- Verónica de la Canal. Se inspiró en los trajes de época. Así, para rendir homenaje a la corte de Luis XIV, a las damas de principio del siglo XX (en su versión lánguida con cola, o con capas y capas de tul sobre miriñaque) sobraron recursos. Sucesión de voladitos para armar faldas, capas con bordes de piel, quillas de tul y superposición de ese material sobre satén. Además, encaje chantilly, chiffon, satén, gasa, taffeta, en rosa, fucsia, lila, blanco, verde, naranja y natural. Muy elaborado.
Martín Coronel. Una colección coherente, para una mujer elegante. Cinturas marcadas, camisas cruzadas, polleras tableadas y grandes faldas largas aportaron femineidad, y en ocasiones remitieron a los años cincuenta. En sus diseños, con buena caída, dominó el negro, seguido de cerca por el púrpura, violeta, bordó, gris y maíz, en crêpe, lana, satén y gasa. Hubo recortes en faldas, sacos envivados, alforzas, plisados. Para hombres, unas pocas pasadas, de trajes y pantalones entallados.
- Lorena Vie. Sus clientas buscan no pasar inadvertidas. Abundaron los conjuntos de minifalda y strapless, pantalones ajustados y leggings. Como detalles, inscripciones bordadas, recortes pespunteados y cinturones de cadenas. Sus materiales, shantung, pana, gasa, satén, jean y lúrex, además de mucho sintético, en fuerte colorido (violeta, colorado, rosa, verde, marrón, amarillo, gris, blanco, negro).
- Ginette Reynal. Comercial, pero jugada, con diseños cancheros. Pasa del fucsia al negro, con toques de rosa, rojo, blanco, verde, lila, celeste y marrón, en diseños de corderoy, lana, jean, piel, pana, seda y satén. Abundan estampas búlgaras, flores, cuadros, animal print, rayas y juegos ópticos. Sobresale el día. ¿Detalles? Cierres de adorno en pantalones, tules debajo de las faldas y cinturas marcadas. De noche, desde un vestido de satén con puntillas con mañanita tejida hasta otro tipo charleston negro con tres capas de flecos.
- Francisco Ayala. Muy teatral, combina texturas y colores: shantung con encaje, crêpe con brocato, tul bordado con satén, y lana con seda. También juega con piezas geométricas como detalles en hombros, ruedos y solapas. Asoció verde claro con bordó, que llamó la atención en un vestido a media pierna, con mangas largas, ruedo acampanado y escote strapless. No faltaron las prendas tejidas atrevidas. Lo mejor, vestidos largos, al cuerpo, con gajos de tela aplicados.
- Maureene Dinar. Por un cambio en el cronograma de Alta Moda, su desfile será publicado el jueves próximo.
Coberturas. Silvana Moreno: La Clocharde, Gloria López Sauqué, Fabián Kronenberg, Celeste A, Susana Ortiz, Ménage à Trois, Adriana Costantini, Laurencio Adot. Delia Alicia Piña: Escada, Marcelo Senra, Claudio Cosano, Nina Ricci-Sylvie Burstin. Catalina Lanús: Olga Naum y Walter Moszel. Malú Pandolfo: Francisco Ayala, Lorena Vie, Ginette Reynal, Martín Coronel y Verónica de la Canal.


