Sol Acuña y Josefina Helguera: "Integramos lo profesional con lo maternal"
Amigas de toda la vida, hicieron de un proyecto una superempresa, sin descuidar sus familias. La clave fue hacer lo que les gusta y complementarse en sus talentos
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Sol Acuña y Josefina Helguera, amigas de toda la vida, emprendieron juntas el desafío de ser madres y profesionales. Cada una con su estilo, sus tiempos y a su manera logró armonizar la familia y el trabajo. Cumplieron 16 años con Rapsodia, que se transformó en una superempresa, con 45 locales en el país y otros en el resto de América latina. "Antes contábamos las prendas percha por percha y ahora pasás por el depósito y ves las grúas que llevan cajas a distintas partes del mundo. Es muy loco", cuenta Sol. Con nuevos desafíos, las chicas no se quedan quietas; en la vida como en el trabajo siempre van por más.
–¿En qué les cambió haber sido mamás al momento de trabajar?
Josefina Helguera: –Ser madre te cambia en todas las cosas. Cuando arrancamos Rapsodia yo ya era mamá de Juan (tenía un año y ocho meses), y Sol no. Cuando viajábamos me iba al baño a llorar y Sol me miraba y pensaba: ¿Qué le pasa?
Sol Acuña: –Cuando empezamos, estábamos de aquí para allá, con mucha responsabilidad, yo la miraba a Jose y no entendía, pero cuanto tuve a mi hija pensé: Ah…, esto es así… ¿Cómo lo hizo? Nunca entendí. Yo lloraba y le decía a Jose: "Mirá, no sé si voy a poder volver". Y ella me decía: "No te preocupes, ya vas a volver solita". Y es así, uno también necesita un espacio. Cuando estás copada con lo que hacés, necesitás ese tiempo, dejar al bebe, ir a trabajar, volver y dedicarles otro tiempo de más calidad.
J. H.: –Creo que el desafío más grande de la mujer es integrar el rol profesional con el maternal. Yo tengo un hijo de 18 y otro de 13 años, y miro para atrás y pienso: Qué bueno haber sostenido mi propio rol porque una aparte de ser madre es persona. Hay que buscar un equilibrio entre ser mamá y profesional. Mis hijos en casa ven que su mamá sale a trabajar desde siempre, es parte de la cultura de la familia.
S. A.: –Creo que cuando sos joven y tenés hijos, el sentimiento de culpa cuando te vas a trabajar es enorme, hoy para mí es más una elección. Es otro momento, con otra madurez, maximizás los tiempos, la agenda y partís la cantidad de tiempo para todo. La culpa la vas superando y cuando los chicos crecen decís: Qué bueno que lo hice, qué bueno que pude, y le demostrás a tus hijos que sos una persona que tiene sus intereses. En Rapsodia somos 800 personas y 700 son mujeres, todas están en edad reproductiva.
–Todas están en la misma frecuencia…
J. H: –Estamos con la adaptación del nene al jardín, el acto escolar, la visita al pediatra o el pool. Todas comprenden de qué se trata.
S. A.: –Cada una tiene el espacio para poder seguir sosteniendo la vida familiar y el trabajo.
J. H.: –Incluso la licencia por maternidad en Rapsodia sigue con un horario reducido: a los 3 meses del chico se empieza a trabajar 3 horas; cuando cumple 4 meses, 4 horas; a los 5 meses, 5 horas, y entonces el regreso al trabajo es progresivo.
–¿En qué cosas las inspiran sus hijos?
S. A.: –Tengo una hija mujer y desde que era chiquita me divertía ponerle determinada ropa y eso me llevó a hacer la colección de Rapsodia niñas. Era divertido bajar la ropa de mujer a niñas, me gustaba pensar prints para ella. Y también que madre e hijas pudieran vestirse parecidas.
J. H.: –Cuando arrancamos mis hijos no tenían jeans, entonces les hicimos jeans y remeras cancheras. Y se nos ocurrió ampliar la colección para chicos, fue como una necesidad porque no encontrábamos nada que nos encantara, y decidimos empezar a hacerlo nosotras. De la propia necesidad, nació la colección kids que es un rincón pequeño pero súper alegre y especial.
–¿Cómo trabajan? ¿Qué hace cada una?
J. H.: –Somos bastante concretas y nos complementamos. Sol tiene una mirada mucho más general de la moda del mundo, más histórica, y siempre enfoca en la parte más vanguardista, y yo soy más cable a tierra. Todo para que las cosas sucedan en tiempo y forma. Pero creo que está bueno no perder esa mirada sutil que aporta Sol, que no tiene que ver con la grilla comercial y hace que todo lo que pasa en Rapsodia tenga un sentido especial.
S. A.: –Yo vuelo y después busco la aprobación de Jose.
–¿Cómo está Rapsodia hoy?
S. A.: –Enorme.
J. H.: –Es una compañía regional, que no imaginamos que iba a crecer tanto. Estamos abriendo dos locales en Mar del Plata, tenemos 45 tiendas, y una estructura armónica que mantiene la idea inicial de crear algo nuevo y diferente en cada colección.
S. A.: –Pero fue un crecimiento ordenado, contundente y profesional.
J. H.: –Nosotros seguimos haciendo lo mismo que el primer día, con la misma pasión, con el mismo encanto e interés, pero después se fue armando una locomotora que nos asombra todos los días.
–¿Qué estilo tiene cada una?
J. H.: –El mío es el jean, me cuesta muchísimo bajarme de un par de jeans. Y me encantan los saquitos, así que con un jeans, una camisita y un saquito étnico –que es lo que más gusta de nuestras colecciones– me puedo ir hasta el fin del mundo.
S. A.: –Yo soy más romántica, me gustan los vestidos, las polleras y los sacos largos. Soy más gitana, me gustan las cosas lánguidas…, esconderme un poco (risas).
–¿Qué mujer las inspira?
J. H.: –La mujer bohemia, gitana, nómada, viajera por el mundo, que adora los bordados de la India o de Tailandia; al mismo tiempo nuestras colecciones siempre tienen una pincelada de los 70, y algo de rock.
S. A.: –Es una mujer sin edad, puede ser una chica de 15 o de 60 años. Tiene que ver con la personalidad, el espíritu, la actitud.
–¿Cómo ven la moda argentina?
S. A.: –Linda, creativa. Cada marca tiene su mirada. Somos grandes admiradoras de Jessica Trosman, Cora Groppo, Jazmín Chebar, María Cher. Todas tienen algo superpersonal que valoramos.
–¿A qué diseñadores de afuera admiran?
S. A.: –Dries Van Noten, es lo máximo. No lo podemos comparar con nadie más.
–¿Proyectos?
S. A.: –Estamos viendo cómo sigue la evolución de Rapsodia. No queremos sólo consolidar lo que ya tenemos, sino seguir creciendo en el país y en el exterior. La idea es ser más contundentes afuera. Chile y México son los países más fuertes, y en los demás estamos entrando, analizando si da para un local, dos o tres, siempre con la meta de un crecimiento ordenado. Ahora analizamos el desarrollo en las líneas kids y casa. Es una etapa de planes, con ganas de mucho más.
J. H.: –No tenemos ganas de decir acá terminó todo, al contrario. Rapsodia es un gran desafío y lo asumimos con alegría a diario. Y vamos por más.
OBJETO QUERIDO
"Elegimos un cuarzo rosado en forma de corazón que es la piedra que transmite la energía del amor. Tenemos uno cada una. Somos amigas y nos queremos desde el alma, compartimos la pasión por la vida y por el amor. Y esta imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa que ha hecho milagros en nuestras vidas, nos acompaña siempre y es nuestro sostén"


