Treinta años en la moda
Los festeja Estela Lafuente con su casa Opaloca
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La historia comienza así. Su marido, odontólogo, compraba los aparatos para su consultorio en una fábrica de Estados Unidos llamada Opaloca. Una empresa que fue creciendo hasta albergar a cientos de empleados, con escuelas y viviendas para ellos y sus familias.
Inspirada en esa semilla que dio impensados frutos, hace treinta años Estela Lafuente tomó prestado el nombre para su marca de ropa. Según explica, imaginó que su negocio recorrería el mismo camino: "de algo pequeño se convertiría -algún día- en algo más grande". Y hoy cosecha su siembra.
En su local de la calle Rodríguez Peña, Lafuente recibe a las clientas junto a su hija, Vicky (de 29 años). "Trabajar con ella es un placer. Tenemos muy buena relación", asegura. Aunque como dice la canción, cada cual atiende su juego: Estela se concentra en vestir a las madrinas y las chicas de 15, mientras que su hija se dedica a las novias y vestidos de noche.
Metódicas
El trabajo de estas dos diseñadoras es minucioso y personalizado. Esto posibilita que se creen vínculos de amistad con las clientas que, según explica Estela, "son mujeres de buen gusto, refinadas, con actitud joven y glamorosa". El diseño es único y especial para cada caso en particular: primero toman rasgos de la personalidad de la clienta y luego le imprimen un nuevo sello, "con algún toque divertido".
Bienestar. Felicidad. Paz interior. Estos son los conceptos que Lafuente intenta transmitir con cada diseño. Basta con entrar en su local para ser testigo de esto. Es que Estela ha adoptado "un estilo de vida algo oriental, de filosofía zen, feng shui", valores que exhiben sus vestidos de colores fuertes -naranjas, verdes, amarillos y azulinos-, vehículos de una sensación de alegría y diversión. "Es importante que la persona esté contenta y cómoda con el vestido y que siempre tenga un toque de modernidad", asegura.
Africa y los años 50 fueron la fuente de inspiración para su última colección. Del estilo africano tomaron los colores fuertes y autóctonos; de la década del 50, la femineidad. Drapeado Valentino, bordados de hilo, piedras, plumas, flecos bordados e incrustaciones son algunos de los detalles que "sugieren pero no recargan". ¿Las telas? Redes, tules, satenes de seda natural y gasas estampadas. "Lo importante es que la pasarela transmita alegría", comenta Lafuente, admiradora de Valentino y Armani.
Opaloca -que comenzó como marca de ropa sport- ha sabido conquistar el mercado femenino en estos 30 años. Hoy, no sólo viste a mujeres que residen en la Argentina. También diseña vestidos para argentinas que viven en el exterior, para extranjeras amigas de éstas y para españolas e inglesas que tienen estancias en el Sur.
Por supuesto, y como toda marca que lleva tantos años en el mercado, Opaloca cuenta con varias clientas fieles a su estilo. Pero la cosa no queda ahí, porque se transmite de generación en generación a través de lo que Estela llama "familias fijas": mujeres que hace 20 años se hicieron el vestido para su casamiento y hoy llevan a sus hijas para comprar los vestidos de la fiesta de 15 y, ¿por qué no?, los de novia.
Una pasión
"Los géneros tienen vida propia. Hay que colgarlos para que encuentren su lugar en el espacio", fue lo que le dijo a Estela Bob Mackie -el diseñador de las figuras de Hollywood-. Esto fue hace ya muchos años, en un viaje a Los Angeles en el que la diseñadora visitó su taller.
"Aprendí mucho durante esos días", comenta con respecto a esa experiencia, y "es en ese momento cuando uno descubre que 30 años de experiencia no son suficientes para dejar de aprender". Por eso viaja dos veces por año a París y Milán para ver colecciones, telas de vanguardia y nuevas tendencias. Como era de esperar, asegura que está feliz con lo que hace, aunque dice que es una eterna insatisfecha. "Creo que tengo un mundo entero por delante para perfeccionarme y crecer", afirma con humildad.
Continuando una vida siempre ligada con el arte -de chica, era concertista de piano y estudiaba danzas en el Cervantes-, dice que hoy su pasión es crear. "Soy feliz con lo que hago y no haría otra cosa que no fuera ésta (?). Me moriré en el taller, como Chanel."


