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Flequillos y recogídos; opciones tan naturales como prolijas
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Un estudio de la multinacional Unilever releva que casi la mitad de las argentinas (46%) se siente mal cuando está disconforme con su imagen o... su pelo. Conocer la tendencia antes de que sea tarde puede ser de gran ayuda. Y para eso, qué mejor que un pantallazo por especialistas de las diferentes opciones que traerá el invierno.
Las años 80 piden pista, en versiones depuradas y naturales, lejos del estilo Flashdance de cabezas esponjosas de rulos permanentados o jopos quilométricos. En cambio, lo que se instala, al menos por unos años, es el flequillo en variantes de todo tipo: desde largos y despuntados hasta enteros y por encima de las cejas. El pelo largo se puede llevar en multicapas, y los cortos y semicortos se vuelven más geométricos, con nucas y patillas alargadas.
En cuanto al color, buena noticia para las argentinas: el castaño está de moda. Y para darle luminosidad se suaviza con tonos que viran al café, habano o avellana. No van más las mechas acebradas en tonos contrastantes. Ahora cuanto más natural, mejor. Por eso las vetas son de uno o dos tonos más claros que el original.
Otras formas de aportar menos rigidez a las tinturas son aclarar el pelo ligeramente hacia las puntas, para imitar la decoloración natural, o arrancar los reflejos dos centímetros abajo de la raíz y así escaparle a los contrastes marcados.
Adaptar para mejorar
Salidas de los desfiles del invierno de las principales capitales de moda europeas, las tendencias no bajan de las pasarelas en versiones literales. Caminan por la calle después de traducciones locales que tienen en cuenta el gusto y la predisposición a los cambios. "En el pelo, la clave es personalizar los estilos", apunta Esteban Tejeda, uno de los directores de salón de Llongueras.
"El corte más apropiado para cada mujer surgirá de saber mirar cuándo es conveniente generar un volumen o un determinado ángulo en la cabeza y anticipar la reacción del pelo: pesado, volátil, enrulado o lacio", completa Alberto Sanders.
Las tendencias tomadas al pie de la letra son para privilegiadas. Las demás corren el riesgo de convertirse en fashion victims. Y del pelo también las hay. ¿Cómo son? "Personas que se empeñan en llevar un corte al que su pelo no se adapta", dice Leo Paparella, de Leo-Lina.
Y Giordano da ejemplos: "Las mujeres con nariz prominente deben evitar los flequillos tupidos y optar por los transparentes, mientras que las que tienen cara más bien redonda tienen que buscar volumen y movimiento; el pelo pegado no las favorece, más allá de lo que se use".
En cambio, Marcelo Cuggini aplica su fórmula: "A la mujeres delgadas no hay que abultarles demasiado el pelo para mantener las proporciones entre el cuerpo y la cabeza. En cambio, a las de contextura más grande las benefician los cortes y peinados con un poco de volumen para emparejar".
Más conciliador, el estilista Renzo habla del corte universal, el que le queda bien a todas. "Es el de Jennifer Aniston, la actriz americana de la serie Friends , que lleva la eterna melena a la altura de los hombros, con flequillo largo, despejado de la frente y peinado hacia el costado o al medio", dice.
Sobre el pelo corto en la Argentina también hay teorías. Según los expertos, es difícil de imponer y más bien tiene dos tipos de adeptas: las más jóvenes, que buscan estilos extremados, y las que lo adoptan de por vida.
Pasados los 45 años ningún estilista alienta las melenas que superen los hombros. Sin embargo, "con el tiempo muchas mujeres acostumbradas a llevar el pelo bien corto deberían sumar centímetros. Es que pómulos caídos, líneas de expresión y flaccidez facial hacen que los rasgos se modifiquen y ya no se vean tan bien", apunta Sanders, famoso por el look que Araceli González impuso a fines de la década del 80, o el que llevó Celeste Cid, en el rodaje de la tira televisiva Resistiré .
Con más frecuencia, las mujeres llegan a la peluquería en busca de cortes que, en cualquier largo, den movimiento natural y, sobre todo, les permitan verse prolijas sin demasiado arreglo. Es que el uso frecuente de tinturas y secadores es lo que la mujer moderna está dispuesta a tolerar. Más se considera abuso: desde hace unos años, las permanentes y los planchados definitivos están en franca retirada.
Más naturales que en otras décadas y conscientes de las ventajas de cuidar el pelo, las argentinas hoy son más proclives a las extensiones que a las permanentes. "Y las usan tanto para generar movimiento, volumen como para mejorar la calidad, intercalando mechas de pelo natural de aspecto saludable que disimule las imperfecciones del propio", cuenta Lamensa.
¿Entonces donde quedarán los estilos retro de María Antonieta y Napoleón que tanto ruido hicieron en las pasarelas internacionales? "Son variantes de un día para algún peinado", dice Renzo. Y Paparella da pistas: "Semirrecogidos naturales, buenos aliados para llevar con pieles, tema fuerte del invierno 07".
Asesoraron: Llongueras (Lavalle 368), Leo-Lina (Talcahuano 1186), Giordano (Güemes 3553), Renzo (Paunero 2874), Estudio Lamensa (Arenales 1166, PB A), Alberto Sanders (Av. Las Heras 2071), Marcelo Cuggini (Tucumán 1671).
Fotos: Guillermo Monteleone; Producción: Magdalena Bertrand; Asistente: Malu Esteres; Maquillaje: Lola Auge y Lindy Wilson para Luz Oliveri.


