
A un siglo de la visita de Roca a Brasil
El 8 de agosto de 1899, el presidente Julio A. Roca llega a Río de Janeiro, en la primera visita de un presidente argentino a Brasil.
Como dice el historiador brasileño Clodoaldo Bueno, la iniciativa había partido del mandatario argentino, pero fue muy bien recibida por su par brasileño, Campos Salles, en razón de que "iba en favor de la política de buena vecindad".
Cabe recordar que meses antes, el 15 de febrero, Roca se había entrevistado en el Estrecho de Magallanes con Errázuriz, jefe del gobierno chileno, también por una iniciativa del presidente argentino, en un intento de crear un espacio de distensión para los conflictos limítrofes que tenían los dos países en aquel momento.
Es así como en el mismo año, 1899, tienen lugar los primeros encuentros de presidentes de la Argentina con los de Chile y Brasil.
En mayo, el representante diplomático de Brasil en Buenos Aires, Henrique de Barros Calvancanti, en oficio confidencial dirigido al canciller brasileño informa que a su juicio la visita del presidente argentino se relaciona "con el plan de una liga de tres naciones, a fin de defenderse de posibles agresiones", planteando la idea de una concertación en el cono sur de América entre la Argentina, Brasil y Chile.
Encuentro de presidentes
Roca se embarca para Río de Janeiro el 3 de agosto a bordo del acorazado San Martín, el buque más moderno de la escuadra, acompañado de una comitiva integrada por ministros del poder ejecutivo, legisladores y jefes militares que habían participado en su juventud en la Guerra de la Triple Alianza.
El 8 de agosto, el barco entra en la bahía de Guanabara, junto con los buques que lo acompañan. El presidente brasileño, en la misma galera con remeros que había usado a principios del siglo XIX el rey Juan VI de Portugal, se traslada al buque argentino para saludar al visitante.
En su edición del día siguiente, La Nación señala: "No menos de 150.000 personas concurrieron hoy al puerto a presenciar el desembarco del general Roca y comitiva. En la ciudad se ha notado todo el día de hoy y esta noche extraordinario movimiento. Las calles, adornadas vistosamente e iluminadas a gas y luz eléctrica, presentan un aspecto incomparable".
En el discurso que pronuncia Roca para agradecer el banquete con que es homenajeado por su colega brasileño, destaca que durante su primera presidencia se firmó el acuerdo sobre el litigio del territorio de las Misiones. Al referirse al fallo del presidente norteamericano Cleveland, que otorgó el territorio en disputa a Brasil, dice Roca:"La solución se ha acatado no con placer, no con satisfacción, sino con la lealtad y el respeto que impone un fallo consagrado en virtud de un pacto que obligaba la fe pública". Esta afirmación genera algunas críticas en la prensa argentina.
El acto central de la recepción brindada al presidente argentino tiene lugar el 11 de agosto, cuando se realiza un desfile militar de 9000 hombres en su homenaje. Esa noche, el ministro de Guerra del Brasil ofrece un banquete a su colega argentino, el general Luis María Campos (combatiente en la Guerra de la Triple Alianza, como Roca), el cual deja traslucir la idea de una alianza formada por las naciones de América del Sur.
La visita se prolonga durante diez días. Entre los diversos agasajos, tiene lugar una "manifestación obrera" de la que participan operarios de diversas fábricas, una sesión en el hipódromo, el recibimiento de los legisladores argentinos en el Congreso brasileño, y agasajos a los periodistas llegados de Buenos Aires.
En la recepción de agradecimiento que realiza la comitiva argentina en el acorazado San Martín, Roca manifiesta que la acogida con que ha sido recibido "es la manifestación de una verdadera alianza moral, afirmada en sentimientos que están en la conciencia de una y otra nación", mientras que Campos Salles, más cautamente, responde que "nunca será olvidada la simpatía y el respeto que al gobierno federal merece su persona".
Los acuerdos bilaterales concretos que se firman son pocos, pero el gesto político es importante y sin lugar a dudas marca un hito trascendente en la relación entre los dos países.
Al año siguiente, el presidente Campos Salles llega a Buenos Aires en retribución de la visita de Roca, el cual hace grandes esfuerzos para igualar los homenajes recibidos en Río de Janeiro. Será para ambos la oportunidad de volver a ratificar la vocación de armonía y buena vecindad entre los dos países.
Símbolos de buenas relaciones
En el libro Centenario de dos visitas , el ex embajador en la Argentina y actual vicecanciller brasileño, Luiz Felipe de Seixas Correa, afirma que "ese intercambio de visitas inauguró un estilo de diplomacia presidencial, que vendría a tornarse característica permanente en la relación bilateral. Conmemorar, analizar y recuperar el contexto en que se dio ese ejercicio innovador de diplomacia constituye una tarea útil para la compresión de las singularidades de la relación Brasil-Argentina".
Roca y Campos Salles se convertirán en símbolos de las buenas vinculaciones bilaterales durante más de una década. En 1907, cuando los dos países entran en una fuerte tensión que incluyó la entrada en una suerte de carrera armamentista, una visita de Roca al Brasil, ya como ex presidente, gestada por el barón de Rio Branco, fue un gesto político que contribuyó a distender las relaciones bilaterales. Cinco años después, un nuevo intercambio de visitas entre Roca y Campos Salles, como embajadores extraordinarios de sus respectivos países, selló los acuerdos que pusieron fin a diferencias que afectaron la relación bilateral en aquellos momentos.
El centenario del primer encuentro de presidentes de Brasil y la Argentina se cumple en momentos en que las relaciones entre los dos países sufren tensiones en el ámbito del Mercosur. Hoy como ayer, la vocación política de acuerdo permitirá superar los transitorios desencuentros. © La Nación






