
A veces hay que dar la razón a los hijos del diablo
Lucila Castro LA NACION
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Siempre pensé que concluido se escribía con tilde sobre la letra i para señalar que la u y la i no formaban un diptongo. Sin embargo, el corrector automático del procesador de texto de mi computadora insiste en corregir mi proceder. ¿Quién tiene razón: la computadora o yo?", pregunta desde Neuquén Fernando Gore.
Aunque siempre digo que los correctores automáticos son engendros diabólicos porque, incapaces de razonar como el cerebro humano, pueden arruinar un escrito, en este caso la computadora tiene razón porque se limita a aplicar una regla muy sencilla (en estas cuestiones, mucho más no podemos pedirle): la secuencia ui se escribe sin tilde justamente porque ui es un diptongo. Si en ui hubiera hiato, habría que indicarlo con una tilde. Pero, al ser ui un diptongo, se aplican las reglas generales de tildación. Como concluido es palabra llana terminada en vocal, no lleva tilde. Si, de acuerdo con las reglas generales, correspondiera indicar el acento gráficamente, el diptongo llevaría tilde en la i ; por ejemplo, benjuí lleva tilde por ser palabra aguda terminada en vocal, y jesuítico, por ser palabra esdrújula.
Mala conducta agravada
Escribe Guido A. Puntieri: "En una nota publicada el sábado 18, en la que se informa que el conductor radial Ángel Etchecopar fue condenado a pagar una multa por expresiones vertidas contra un ex funcionario de gobierno, se dice en un párrafo: «La agravante del comportamiento que la sentencia atribuye a Etchecopar es que el período por el cual se extendieron sus acusaciones y expresiones injuriantes contra el funcionario fue de casi nueve meses». ¿Es correcto decir «la agravante»? Siempre creí que en todos los casos debía ser «el agravante», pero mi hijo me señaló que podría existir un agravante femenino, y en ese caso debería usarse el artículo la. ¿Es realmente así, pese a que en la frase publicada no encuentro ningún elemento femenino?".
El "elemento femenino" de la frase es precisamente agravante, que aquí funciona como sustantivo. No hay otro sustantivo femenino porque el sustantivo femenino es agravante. La palabra agravante es, en primer lugar, un adjetivo que significa ‘que aumenta la gravedad de algo’. Como es un adjetivo de una sola terminación, se aplica sin variación de género a sustantivos masculinos y femeninos. Y cuando un adjetivo se sustantiva, toma normalmente el género del sustantivo que se sobrentiende. Agravante se sustantiva a menudo, sobrentendiendo sustantivos de distinto género pero de significado parecido. Por eso puede decirse el agravante o la agravante prácticamente en el mismo sentido. Cuando se dice el agravante, puede entenderse, por ejemplo, el factor agravante o el motivo agravante; cuando se dice la agravante, puede entenderse la circunstancia agravante o la razón agravante. Sin embargo, como tecnicismo de derecho conviene usarlo como femenino, pues, en un caso como el del fallo citado, agravante equivale a la locución circunstancia agravante, que también es un tecnicismo del lenguaje jurídico.
El lector hace otra consulta: "Al margen de este tema, me atrevo a solicitarle una información sobre el significado de la palabra plugo, empleada en una poesía de Gaspar Núñez de Arce que dice con referencia a la conciencia: «Al Sumo Hacedor le plugo / que a solas con el pecado / fueses tú para el culpado / delator, juez y verdugo». Me imagino que el significado puede ser algo parecido a decir que al Sumo Hacedor «le cupo», pero no he podido encontrar la relación de plugo con ningún verbo".
La forma plugo es un perfecto antiguo del verbo placer y significa lo mismo que plació. En el español medieval y clásico, eran normales el perfecto de indicativo plugo, el imperfecto de subjuntivo pluguiera o pluguiese y el futuro de subjuntivo pluguiere. Hoy en día, esas formas se usan a veces en el lenguaje literario con intención arcaizante. Como también se usan las formas antiguas plega y plegue, del presente de subjuntivo, en lugar de plazca, especialmente en la fórmula "¡Plega (plegue) a Dios…!".
Alivio para el conductor
"En la sección Turismo del domingo 12, aparece un artículo titulado "India: Bangalore, encendida" y en él se publica una foto subtitulada "Frente al Parlamento, un típico rickshaw con los colores del taxi porteño". El vehículo en cuestión parece ser una moto o motoneta o motociclo, impulsado por un motor posiblemente de dos tiempos. Confieso no conocer esa ciudad, por lo tanto nunca vi uno de tales vehículos. Sin embargo, la palabra rickshaw, viene del japonés jin-rki-sha, palabras que significan, respectivamente, ‘persona-fuerza-carruaje’. Esto es jinricksha: un cochecito ligero de dos ruedas, abierto o cerrado, arrastrado por una persona. O la redactora equivoca el término o efectivamente así se designan esos vehículos en Bangalore por asociación, en todo caso no muy feliz, pues nada tienen que ver con el original", escribe Víctor J. Cordovero.
En efecto, el rickshaw tradicional es un vehículo arrastrado por una persona que va andando. Pero en la actualidad se usan, en distintas ciudades no solo de Oriente, sino también de Occidente, versiones más benignas para el conductor, que pueden tener nombres específicos pero también se conocen genéricamente como rickshaws. La forma más elemental del rickshaw moderno es un bicitaxi, en el que el conductor todavía tiene que ejercer su fuerza, pero pedaleando, no andando. A veces estas bicicletas tienen motor, que ayuda en los momentos en que el pedaleo exige más esfuerzo. Y en la versión "de última generación", el rickshaw de motor se ha transformado en un autito de tres ruedas con capacidad en la parte de atrás para tres pasajeros. Estos pequeños taxis son muy usados en la India y en general en los lugares con gran congestión de tránsito.
Otra de piratas
Ante el título "Los ataques de piratas asolan ahora las costas de Nigeria", aparecido el martes 21 en la edición digital, Luis Baqueriza pregunta: "¿ Asolar no se conjuga como contar ?".
Como ya explicamos en otra ocasión, hay un verbo asolar que viene de sol y no diptonga, pero significa ‘secar el calor o una sequía los campos, o echar a perder sus frutos’ y aquí no tendría sentido. En este título debió haberse usado el otro verbo asolar, que se remonta al latín solum, ‘suelo’, y diptonga como suelo. El título debió haber sido "Los ataques de piratas asuelan ahora las costas de Nigeria".






