
Adiós definitivo a los billetes de 500 euros
Debe celebrarse la decisión del Banco Central Europeo de hacer cesar un instrumento que ha resultado idóneo para la comisión de graves delitos
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El Banco Central Europeo (BCE) ha confirmado el cese definitivo de la impresión del billete de 500 euros tras la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, ya que su gran valor facilita el desarrollo de actividades delictivas, como el blanqueo de dinero y la financiación del terrorismo, sin dejar rastro, según informó en un comunicado.
Con esa decisión, el billete de máximo valor en Europa dejará de emitirse en 2018, momento en que está planeado introducir los de 100 y 200 euros de la nueva serie Euro 2, caracterizada por sus mayores medidas de seguridad y cuyos billetes de 5, 10 y 20 ya se encuentran en circulación. No obstante, el billete seguirá siendo de curso legal en la eurozona y podrá ser canjeado en cualquier banco central del conjunto de Estados miembros. De esta manera, el BCE ha atendido las peticiones de los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea, quienes aconsejaron en febrero último el fin de la emisión de este billete después de que, en su plan contra la financiación del terrorismo, Bruselas apuntara que un billete de tan alta denominación es un método para realizar grandes transferencias sin dejar rastro.
Ya en 2010, un informe de la Serious Organised Crime Agency (SOCA), la agencia británica contra el crimen organizado, sostenía que el billete de 500 euros estaba en el corazón del lavado del dinero en esa nación y declaraba que "el 90% de todos los billetes de 500 euros vendidos en el Reino Unido se encuentra en las manos del crimen organizado".
Los billetes con esa alta denominación hacen que sea más fácil para los traficantes de droga llevar, almacenar y ocultar el dinero proveniente de sus actividades ilícitas.
De acuerdo con un informe de la Universidad de Harvard, el equivalente a un millón de dólares en billetes de 500 euros pesa alrededor de 2.2 kilos y entra en un bolso de pequeñas dimensiones. Si, en cambio, se tratasen de billetes de 200 euros, ese millón pesará más del doble.
Por otra parte, el billete de esa denominación permite a narcotraficantes, lavadores, terroristas y corruptos hacer grandes pagos o movilizar importantes cantidades de dinero sin dejar rastro en el sistema financiero.
En algunos países europeos estos billetes son conocidos como "Bin Ladens", pues todos saben que existen, aunque pocos los han visto, reza la humorada. Sin embargo, la excepción a esa regla parecen ser los criminales.
En valor, los billetes de 500, 200 y 100 euros representan el 54% de los que se encuentran en circulación. Sólo los de 500 euros suponen el 30% del valor de los billetes en circulación, pese a que no son un medio común de pago.
El 56% de los ciudadanos europeos nunca ha visto un billete de 500 euros y muchos comercios ni siquiera los aceptan. En opinión de Europol, ése es el indicio más claro de que lo utilizan los delincuentes para acumular efectivo y blanquear dinero.
También entre nosotros el euro ha sido utilizado para maniobras ilegales. Basta mencionar los dichos de Leonardo Fariña ante el juez Sebastián Casanello al declarar en la causa en la que se investiga el presunto lavado de dinero del gobierno kirchnerista, haber enviado 55 millones de euros de Lázaro Báez al extranjero.
La criminalidad organizada posee una estructura coordinada, ingentes medios, influencias, complicidades con políticos y fuerzas de seguridad, alta tecnología y otras características que ubican a sus integrantes en inmejorable posición para usufructuar o valerse de las debilidades o vulnerabilidades que ofrecen los diferentes países.
En ese sentido es que debe celebrarse la decisión del BCE que dispuso el cese definitivo de la impresión del billete de 500 euros que, como se ha visto, constituye un medio idóneo para la comisión de delitos graves, propios del crimen organizado.




