
Amas de casa de tiempo completo
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Un estudio de Nueva Dirigencia ha puesto de manifiesto, aportando cifras que llaman la atención, algo que no siempre se aprecia de la manera adecuada: la labor que realiza el ama de casa, a veces ocupándose solamente del hogar y en muchos otros casos desempeñando, además, tareas remuneradas fuera de él.
El 90% de las mujeres que viven en la ciudad de Buenos Aires se ocupa de las tareas domésticas. Ello les demanda una dedicación de casi siete horas y media por jornada, incluidos los fines de semana. Eso vale para las mujeres que se ocupan solamente del hogar, pero para las que tienen, además, una ocupación rentada, la jornada comprende, en promedio, unas siete horas en el empleo remunerado y más de cuatro de trabajo en la casa, lo cual implica una dedicación total de unas 11 horas y media. La iniciación en estas tareas de tiempo completo se sitúa alrededor de los 14 años y para las actividades domésticas no hay, por supuesto, ningún límite superior de edad, salvo que la declinación de la salud y las capacidades les ponga topes.
Las cifras aportadas en relación con el valor económico de la tarea del ama de casa son particularmente llamativas. Asignando valores próximos a los del mercado, se puede determinar el valor del trabajo no remunerado de las mujeres. Si a ese cálculo se le suma el salario de sus empleos se llega a la conclusión de que ellas producen 1,57 vez lo generado por el trabajo pago de los varones. Con el mismo criterio de análisis, se comprueba que las mujeres producen el 60 por ciento de los bienes y servicios que consume la sociedad, mientras que los varones perciben el 61 por ciento de las remuneraciones.
Quienes dirigieron este estudio se inclinan por sostener la necesidad de desarrollar políticas orientadas a promover la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Eso implicaría el establecimiento de un salario educativo familiar o la atención más directa de los grupos que se encuentran en situación de riesgo.
Hay algunos aspectos de esta cuestión que deberían ser tenidos especialmente en cuenta. La tarea del ama de casa cuando se ocupa de sus hijos resulta muy difícil de evaluar, porque a muchas de sus acciones es imposible ponerles precio. La obra educativa de la familia, en general, y de la mujer, en particular, resulta decisiva para el futuro de la gente joven. La claudicación que hoy se advierte en muchos sectores está vinculada, en buena medida, con las dificultades materiales que crea la multiplicación de las tareas de las mujeres y los problemas que por esa causa se presentan en todo cuanto atañe al cuidado de los chicos.
Los teóricos de la economía suelen ocuparse de qué significa, para la sociedad entera, el trabajo del ama de casa y también de las consecuencias que acarrearía una hipotética defección de las mujeres de esas tareas. Si bien las responsabilidades relativas al cuidado del hogar se comparten hoy entre varones y mujeres mucho más que en tiempos pasados, el papel de la mujer sigue siendo predominante. Y su valor se reconoce no solamente por lo que hace sino también por aquello que la visible recarga de sus ocupaciones a veces no le permite hacer.
Cuanto se advierte en la conducta de los más jóvenes -sobre todo, quienes se apartan de la buena senda y se deslizan hacia terrenos peligrosos-, tiene su origen principal en las fallas del núcleo familiar. Esas fallas no pueden adjudicarse simplemente a la falta de tiempo de las madres para ocuparse de sus hijos, pero una parte del problema pasa por ahí. Eso hace que valga la pena tomar en cuenta una investigación como ésta y buscarles algún tipo de solución a los problemas que ha permitido comprobar. Empresa que se constituiría en un valioso aporte para el positivo propósito de que la institución familiar recupere por entero la consideración y el inmenso valor que supieron darle un papel preponderante en el seno de la estructura social.





