
AMIA: un año más sin respuestas, un año más con ausencias
El terrorismo y los crímenes de odio son la manifestación más extrema de la discriminación, de la intolerancia y del desprecio por la vida. Cada 18 de julio a las 9.53 una sirena estremece nuestros corazones y nos convoca a reclamar justicia por las 85 víctimas fatales, por las decenas de sobrevivientes, por sus familias y por una sociedad que recuerda, no sólo con dolor sino también con cierta indignación.
Hace 26 años la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) fue el blanco de una brutal irracionalidad que nos dejó con heridas, que aún sangran.
El sinsentido de estas muertes, la destrucción de un edificio emblemático y centenario y la modificación morfológica del barrio impactaron para siempre en nuestras vidas.
Es imposible pasar por la calle Pasteur 633 sin detenerse. Las imágenes desgarradoras de aquel atentado vuelven como postales del horror que aniquiló miles de sueños y proyectos.
Tenemos entonces la responsabilidad moral de recordar, de honrar y de condenar el fanatismo y la violencia porque el susurro de las voces que quisieron acallar aún las escuchamos.
Fechas como las de hoy nos invitan a reflexionar y a reafirmar nuestro compromiso con los derechos humanos.
Es fundamental entonces, pronunciarnos fuerte y claro contra quienes pretenden justificar actos de violencia o discursos fanáticos basados en el odio y el resentimiento.
El dolor nos llama a la acción, a promover el respeto, a practicar la convivencia, a valorar la coexistencia, a reconocer la riqueza en la diversidad y a defender las libertades y el trato digno y humano.
El ejercicio de la memoria, no solamente implica el hecho de recordar, sino que habilita la oportunidad de empatizar para poder de manera colectiva evidenciar la impunidad, el silencio y la complicidad.
En medio esta pandemia, este nuevo aniversario nos convoca de manera virtual con una consigna especial: "Que la justicia no se lave las manos".
No podemos resignarnos, no podemos replegarnos, seguimos exigiendo justicia por quienes ya no están.
Subsecretaria de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires







