Antropología molecular

Una ciencia que busca establecer los orígenes de la humanidad
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23 de diciembre de 2001  

LONDRES

Algunos descubrimientos intrigantes se realizarán en 2002 en el campo relativamente nuevo de la antropología molecular. Sus hallazgos llevarán a un mejor conocimiento de la evolución del género humano como resultado del estudio del ADN de los pueblos indígenas y de los grupos étnicos. Mediante el análisis de las diferencias del ADN de los pueblos que viven ahora, los hombres de ciencia esperan abrir una ventana al pasado, lo que ayudaría a establecer definitivamente los orígenes de la humanidad. Minúsculas diferencias genéticas entre grupos indígenas nos están indicando ya un éxodo en masa de humanos anatómicamente modernos que salieron de Africa hace alrededor de 100.000 años.

Es en esas casi imperceptibles diferencias entre los genes donde está la clave de nuestra historia. Lamentablemente, la historia encerrada en nuestros genes se ha ido perdiendo a medida que las tribus en un tiempo aisladas y los grupos étnicos se homogeneizaron en una economía global caracterizada por la migración en masa y la urbanización. Teniendo en cuenta el número de discretos lenguajes, hay entre 5000 y 8000 grupos indígenas que han experimentado centurias, y en algunos casos milenios, de aislamiento genético y endogamia. Por supuesto, es posible que no haya sido un completo aislamiento -rara vez ocurre-, pero ha sido bastante como para diferenciarlos de otros grupos. Desde hace mucho tiempo, los biólogos de la ingeniería genética se han dado cuenta de que la diversidad humana se ha hecho más tenue como resultado de la migración, las uniones endogámicas y el genocidio. Aunque no pudieran detener esa tendencia, creen que pueden preservar las diferencias existentes obteniendo muestras de tejidos de tantos pueblos indígenas como sea posible. El objetivo es establecer un banco de datos estándar susceptible de constituirse en un museo molecular de la humanidad, representativo de la variación genética de nuestras especies para fines del siglo XXI.

Esta visión, llamada el Human Genome Diversity Project, fue concebida con el designio de desarrollarla en forma paralela al -pero independiente del- más conocido Human Genome Project.

Desafortunadamente, el proyecto diversidad ha tropezado con más de una dificultad a causa de las susceptibilidades implícitas en cualquier estudio sobre las diferencias raciales. Los mismos hombres de ciencia han sido acusados de complicidad con el racismo. Kenneth Kidd, profesor de genética humana en la Universidad de Yale, sostiene que los intentos de justificar los proyectos de diversidad genética en términos de preservar las diferencias del ADN son contraproducentes. Muchos pueblos indígenas dicen: “Nuestra cultura está desapareciendo y ustedes quieren preservar nuestro ADN, pero ¿qué será de nosotros?”

No obstante esos problemas, un banco de datos de alrededor de 200 muestras de tejido está siendo compilado. En alguna instancia de 2002 tendrán lugar las primeras “extracciones” de ese banco de datos. La utilización del ADN humano para estudiar los orígenes del género humano está bastante adelantada ya. Svante Paabo, un sabueso sueco en la materia, encabeza las investigaciones junto con un equipo en el Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology en Leipzig, Alemania. En 2002, el grupo se mudará a un laboratorio de 30 millones de dólares en el que se efectuarán los análisis de ADN. Además de dilucidar las diferencias genéticas entre los grupos humanos, el equipo de Leipzig investigará las diferencias entre el ADN de los humanos y de los chimpancés, el pariente más cercano del hombre entre los seres vivientes. Aunque es sabido que la diferencia es de menos del 2 por ciento, casi nada se sabe de en qué consiste esa diferencia. Desentrañar ese extremo podría resolver el enigma de cómo y por qué descendieron los primeros humanos de nuestros antepasados primates, hace alrededor de dos millones de años.

La antropología molecular, y su más convencional prima, sugieren que las primeras migraciones humanas salieron de Africa aproximadamente hace un millón de años. Pero de su reducido número cabe inferir que fueron completamente usurpadas por una migración relativamente reciente de humanos anatómicamente modernos hace alrededor de 100.000 años. A este grupo pertenecen los antecesores directos de todos los humanos hoy.

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