
Aporte del judaísmo
No por mero protocolo, las nuevas autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina encabezadas por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Karlic, resueltas a comprometer su gestión con la celebración del Jubileo por los 2000 años del nacimiento de Jesús, iniciaron su diálogo sin exclusiones con las otras iglesias cristianas y con otras comunidades religiosas , particularmente la judía y la musulmana.
Es que la preparación del Jubileo supone un amplio llamado a la conversión y una invitación a la Iglesia a reconocer errores, infidelidades, incoherencias y lentitudes. A la cabeza de ese examen de conciencia figuran el escándalo de la división entre los cristianos, y "otro capítulo doloroso" sobre el cual los hijos de la Iglesia deben arrepentirse: la "aquiescencia manifestada, especialmente en algunos siglos, con métodos de intolerancia e incluso de violencia en el servicio de la verdad", formulación que alude a períodos de la relación con los judíos revisados y corregidos por la Iglesia desde Juan XXIII hasta hoy.
El ecumenismo y el diálogo interreligioso parecen ser, pues, parte esencial de este final de siglo y,por tanto, no deberían estar ausentes de acontecimientos como el Sínodo panamericano que, según es sabido, congregará en Roma-hacia noviembre próximo a obispos católicos.
Enriquecedora respuesta
Fiel a ese espíritu, el cardenal William H. Keeler, moderador episcopal de las relaciones judeo- católicas del episcopado de los Estados Unidos consideró atinado pedir opinión y comentarios sobre los Lineamenta, el documento preliminar del Sínodo, al rabino argentino León Klenicki, director en Nueva York del departamento de Asuntos Interreligiosos de la B`nai B`rith, entidad que es parte esencial de la relación judeo- católica.
Teólogo distinguido y protagonista activo de ese diálogo, Klenicki ha participado en no pocos encuentros de la Iglesia y es un testigo eficaz de los cambios registrados en una relación que conoce períodos de intolerancia y de persecuciones.
Respondiendo a la invitación de Keeler, Klenicki ha producido un trabajo enriquecedor. Es la suya una lectura judía del documento preparatorio "respetuosa de las diferencias, consciente de las cuestiones teológicas y esperanzada en el futuro de la relación y testimonio judeo-católico en las Américas".
Esa lectura refleja una seria preocupación sobre ciertos aspectos del texto examinado que podrían impulsar la enseñanza del mismo desprecio que durante siglos dañó esa relación.
Klenicki advierte sobre el riesgo de describir la Biblia hebrea sólo como un tiempo de "preparación" porque ese concepto, ya corregido por el Concilio y por las más recientes sugerencias del Celam (Consejo Episcopal Latinoamericano), relativiza el papel del judaísmo en el plan de redención de Dios y alienta cierto desprecio discriminatorio.
El antisemitismo
Recogiendo con fidelidad el último pronunciamiento vaticano sobre el racismo, el rabino opina que "la condena del antisemitismo o cualquier otra forma de racismo (en el documento del Sínodo) alertaría a los cristianos sobre el peligro que corren y ayudaría a reunir pueblos religiosos y de buena voluntad contra el flagelo de la intolerancia".
Válidos son también los comentarios relativos a la conversión que en su dimensión positiva se relaciona con las experiencias de Dios tanto de cristianos como de judíos, lo cual no impide que se subraye que la palabra trae terribles recuerdos a los judíos. Es que a través de los siglos "hubo movimientos de conversión que intentaron cambiar la identidad espiritual de los judíos. Para éstos, señala, "las conversiones a la fuerza o la necesidad de conversión para mantener una vida social normal han formado parte de una realidad deleznable".
"La invitación para la comunión -entendida en el sentido de hermandad de creyentes basada en los credos clásicos del judaísmo y la cristiandad- es un aspecto de importancia", dice Klenicki al lamentar la falta de una referencia más expresa a la relación de la Iglesia con las comunidades judías locales. Propicia que esa omisión la salve el texto preparatorio del Sínodo allí donde sostiene que son expresiones de comunión visible y efectiva en la Iglesia y en la sociedad las de "dar la bienvenida a los inmigrantes y extranjeros; ayudar a grupos minoritarios marginados; participar de los programa que promueven la paz, el respeto a la vida, la defensa de los derechos humanos y la ecología".
Para el distinguido representante de la Liga Antidifamatoria, ese omisión "es un triste testimonio de la falta de diálogo entre católicos y judíos, específicamente en América latina".






