
Auspiciosa sanción de la ley de mercado de capitales
Es de esperar que quienes facilitaron la norma de financiamiento productivo abandonen sus efluvios demagógicos frente a otros cambios que se necesitan
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El 3 del corriente mes, planteábamos desde estas columnas la urgencia en el tratamiento y la sanción de la ley de financiamiento productivo, usualmente mencionada como ley de mercados de capitales. Ahora, debemos expresar la satisfacción de que ello haya ocurrido con el apoyo responsable de la oposición peronista moderada. En la misma sesión fue votada favorablemente la ley de defensa de la competencia, también originada en el Poder Ejecutivo. Ambas normas aportarán mayor claridad y una más efectiva seguridad jurídica a los futuros inversores, en momentos en que ello es tan necesario. Paradójicamente, ese mismo día la Cámara de Diputados aprobó y giró al Senado con el apoyo de todas las fuerzas de la oposición una ley de corte demagógico e irresponsable. Se pretende detener la recuperación de las tarifas de electricidad y gas, lo que obligará al erario público a continuar subsidiándolas. Quienes actuaron responsablemente por la mañana, cambiaron su actitud y votaron irresponsablemente por la noche. Esta ley pasará al Senado, donde, de ser sancionada, podría ser vetada por el presidente Macri.
Los hechos de las últimas semanas llevaron a solicitar un acuerdo de préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y a elevar fuertemente la tasa de interés regulada por el Banco Central. Fueron pasos necesarios para detener una corrida cambiaria que no remitía a pesar de las fuertes ventas de la autoridad monetaria. Si bien en el fenómeno influyó la suba de la tasa de interés en los Estados Unidos, debe reconocerse que en la Argentina se evidenciaron factores propios que produjeron una caída de confianza. El error de origen ideológico de gravar la renta financiera de los tenedores extranjeros de Lebac fue tal vez el puntapié inicial de la corrida, pero su profundización respondió a una genuina percepción de riesgo de los inversores. Ante esto, resulta aún más importante perfeccionar el mercado de capitales y, por eso, debe valorarse la nueva ley sancionada al respecto.
Ha quedado superada la amenaza de intervención en las empresas privadas por parte de la Comisión Nacional de Valores (CNV), tal como contemplaba la ley ahora modificada. Aunque no fue frecuentemente utilizada, esa prerrogativa significaba un riesgo y, por lo tanto, un desaliento a las inversiones productivas.
La nueva ley crea instrumentos financieros muy atractivos para las empresas medianas y pequeñas. Tal el caso de la emisión de facturas digitalizadas que se podrán negociar en el mercado de capitales. De esta forma, podrán acceder a este financiamiento empresas que no califican para obtener préstamos bancarios. La nueva norma trata también la titularización de hipotecas para facilitar a los bancos su colocación a través de las bolsas y, de ese modo, regenerar su capacidad prestable. Entre otras mejoras, cabe citar también en beneficio de la atracción de inversiones, la supresión de duplicaciones impositivas para favorecer la creación de fondos cerrados de inversión.
De la misma forma que la oposición, particularmente la que integra el autodenominado "peronismo racional", facilitó la sanción de la ley de mercados de capitales, debiera en el futuro dejar de lado sus efluvios demagógicos o las especulaciones electorales y apoyar las correcciones estructurales necesarias para evitar que lo que ha sido una señal de peligro desemboque en una crisis más dolorosa.






