Barrido

Fernando Sánchez Zinny
Fernando Sánchez Zinny PARA LA NACION
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17 de febrero de 2002  

"El aparato fue encontrado a causa de un barrido que ordené en mi oficina después de la hora habitual de trabajo."

(Del director general de Aduanas, Mario Das Neves, al dar cuenta del hallazgo de un micrófono espía en su despacho.)

Pero no fue un barrido con escobillón, como cualquier desprevenido podría interpretar de esa cita parcial de las palabras del funcionario; nada de eso: aunque alicaídos nuestros agentes de contrainteligencia cuentan aún con tarjeta de débito para obtener equipamiento electrónico. No, el barrido del que habla Das Neves es un rastreo hertziánico mediante sensores hasta dar con el objeto de marras.

La diferencia no es de fondo sino de detalle: chip más, chip menos, el sensor no es sino el ojo de la patrona queestá por disponer que la escoba de seis hilos proceda a echar, expulsar, expeler, lanzar, a los elementos indeseables reunidos bajo el nombre genérico de basura: polvillo, grasitudes, cáscaras de manzana, bollos de papel, o -en caso extremo- un micrófono ortiba.

Limpiar, depurar, podar, cortar, develar, desenmascarar para finalmente suprimir, he aquí la consigna, la voz de orden. Y el símbolo -caro a la vieja demagogia- es la escoba; la función arquetípica de ésta, el barrido, ha llegado a ser lo arquetípico de la época, dedicada por entero a descubrir, detectar, ubicar, encuadrar para después apartar, empujar, arrojar, defenestrar. Desde el barrido de la escoba al de los visores de radares, sonares, scaners, tomógrafos y otras yerbas. Desde amas de casa a barrenderos, desde Robocop a Das Neves, todos a barrer, a revisar rincones, a raspar, rasquetear, hurgar, hurguetear, inquirir, con la promesa de encontrar, atrapar, desenmascarar.

Hasta que un día, mañana o pasado, cuando los animales hablen y todo reluzca como en una publicidad de artículos del hogar, haremos balance y anotaremos: piso, paredes, techo, todo brillante, perfecto, inmaculado... Ese día estaremos contentos, seremos felices, comeremos perdices, y no barreremos, pues nos tomaremos descanso.

Y a todo esto: ¿Quién puso el micrófono? ¿No será que...? -Señor, yo soy de mantenimiento... ¿Por qué no pregunta en intendencia?

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