Neil deGrasse Tyson: "El conocimiento científico afecta vidas y decisiones políticas"

El popular astrofísico considera que los principios de la ciencia debieran ser parte de la formación ciudadana, como antídoto para las fake news, y como recurso a la hora de evaluar dirigentes
El popular astrofísico considera que los principios de la ciencia debieran ser parte de la formación ciudadana, como antídoto para las fake news, y como recurso a la hora de evaluar dirigentes Crédito: FOX
Martín De Ambrosio
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5 de octubre de 2019  

Neil deGrasse Tyson -heredero simbólico de Carl Sagan a la hora de hablar de ciencia y divulgador mundialmente famoso- nunca estuvo en la Argentina más que de paso hacia los Andes chilenos. Dice que se merece unas vacaciones aquí, pero no deja de recalcar que toma mucho del malbec nacional: "Quería que supieras que tengo un montón y que a mi modo contribuyo con la economía del país", cuenta al despedirse tras una accidentada conversación vía Skype. Antes, el astrofísico nacido en el Bronx había hablado de los libros que publica y que se venden por cientos de miles; de su punto de vista acerca de cómo las redes sociales llevan la ciencia más lejos, pero que -lamentablemente- hacen lo mismo con la actitud anticientífica; de ciertas ideas de Trump; de qué se debería enseñar en las escuelas y también -brevemente- de las acusaciones por acoso que tuvo y de las que resultó absuelto por sus empleadores en julio pasado.

Usted acaba de lanzar un par de libros para gente apurada ( Astrofísica para gente apurada y Astrofísica para chicos apurados, ambos traducidos al español por Paidós). ¿Cree que es posible aprender y disfrutar de la ciencia cuando uno no tiene tiempo?

[Risas] Creo que lo que se puede hacer rápido si estás apurado es aprender que te gusta la ciencia. Que las cosas pueden llegar a ser interesantes para poder estudiarlas más profundamente después. Astrofísica para gente apurada expone a la gente a ideas, asuntos y fenómenos del universo realmente muy interesantes. Al leerlo uno podría decir: "No sabía que existía algo así; me gusta tanto que quizá en otro momento le pueda dedicar más tiempo, ir hacia otro libro y aprender más".

¿Lo piensa entonces como una suerte de introducción?

Bueno, me gusta pensar que es algo más que una introducción, porque seleccioné cuidadosamente las más espectaculares imágenes del universo. Si fuera apenas una introducción quizá sería algo más corto y sin fotos, por ejemplo. Mi intención es que el lector deje el libro y se ponga a pensar en el universo; que lo tome de nuevo, lea unas pocas páginas y diga "vaya, mira eso", y lo mismo una y otra vez. Mi meta es inspirar al lector a aprender más. Es algo que incluso creo que puedo lograr si ese lector está apurado.

Es optimista, en este sentido.

Sí, sí. Como educador uno siempre debe ser optimista. De otro modo, sería demasiado triste.

De algún modo, usted ha tomado el legado de Carl Sagan a la hora de divulgar astronomía. ¿Qué cosas le parece que cambiaron entre la época dorada de él [murió en 1996] y la actualidad? ¿Cómo cree que es la actual relación de los públicos con la ciencia?

Es una cuestión interesante, pero no lo sé. Y te voy a decir por qué. Si pensamos en la época de Sagan, cuando él lanza Cosmos(principios de la década de 1980), la ciencia no estaba demasiado disponible en la radio y la televisión; sí en libros, pero la televisión y el cine influyen más que los libros. En todo caso, tenías que ir a los canales educativos para hallar la ciencia. Ahora, entre todos los canales disponibles hay varios que están enteramente dedicados a la ciencia: National Geographic, Discovery, Science Channel. Muchos programas, como The Big Bang Theory, que seguro se ve en la Argentina, tienen a la ciencia como tema principal; está la película El Marciano, que habla de ciencia y tecnología, con actores famosos y un director como Ridley Scott... Tenemos mucha más divulgación científica, más que nunca antes. Sin embargo, quienes no conocen la ciencia o que la entienden mal también tienen plataformas para comunicarse. Y aparece gente que, por ejemplo, asegura que la tierra es plana. Eso es muy loco. No sé en la Argentina, pero en Estados Unidos hay muchas personas que piensan así.

Aquí también; de hecho, tuvieron la idea de hacer un encuentro en una localidad llamada, precisamente, Colón.

Lo que sucede es que, si tenés una idea loca, podés compartirla a través de Internet y las redes sociales con cualquiera en el mundo que tenga esa misma idea loca. Entonces creés que tus ideas son valiosas porque, en efecto, hallás a otros con las mismas ideas. Y eso puede ser delirante, en el sentido estricto de borrar la conexión con la realidad, con lo que es y lo que no es objetivamente verdad en el mundo. Tenemos mayor oferta de contenidos científicos, pero también igual cantidad de lugares para encontrar cosas que no son ciencia, sino todo lo opuesto. Esto me preocupa y no sé qué tipo de futuro nos espera.

En tal sentido, ¿qué deberían hacer las redes sociales y las plataformas de Internet?

Desde luego, me gusta la idea de la libertad de expresión y que alguien se ponga a verificar si lo que uno dice es cierto o no... No sé, quizá sea una forma de invadir la libertad de las personas. Pero tal vez las redes sociales podrían generar lugares preferenciales donde se exhiba conocimiento validado por gente que sí sabe acerca de los temas que allí se toquen. Se daría la posibilidad de elegir ir a ese lugar de conocimiento. De todos modos, habría que tener cuidado: poner un guardián que diga en la puerta qué cosas entran y qué cosas quedan afuera siempre fue una receta para el desastre.

Se suele decir que hay que educar. Pero educación hay. ¿O es que no resulta suficiente?

Tengo un punto de vista algo diferente a otros educadores. Enseñarle a la gente a conocer es importante; hay cosas que se deben saber: cómo se inició el universo, qué es el ADN, lo básico respecto de la energía. Pero, para mí, más importante aún es saber cómo pensar acerca de las cosas. Por ejemplo, si en una situación hipotética te quiero vender unos cristales que digo que son curativos, podés responder de dos maneras. Diciendo: "Gracias, te los compro" o "Salí de acá, no puede ser cierto; es una trampa". Ambas respuestas son intelectualmente perezosas. Ninguna incorporó la indagación. Ninguna se preguntó de qué están hechos esos cristales, cuál es el mecanismo que los hace actuar, si fueron probados o no, de dónde los sacaron. ¡Hay que hacer preguntas! Hacen falta indagaciones para acercarse a la verdad. Pero salimos de la escuela, al menos en Estados Unidos, y hay una fiesta, se inicia el verano, alegría, y nos perdemos algo: la idea de que ahí no acabó la etapa de aprendizaje. Deberíamos entrenar la curiosidad antes que enseñar el conocimiento, para que así la gente siga aprendiendo el resto de su vida. El aprendizaje no debiera terminar con la graduación.

De todos modos, es muy difícil investigar cada detalle de la vida, y se debe confiar en lo que otros afirman o descubren en laboratorios o donde sea que investiguen. Además, la ciencia es cada vez más abstracta.

Eso es cierto, pero te puedo asegurar que hay muchos aspectos de la ciencia y la ingeniería que sí se pueden inspeccionar y que se deben investigar, por ejemplo, a la hora del voto. Aspectos que hacen al futuro de cada país, como la energía o la economía, temas claves de la civilización. O la electricidad: ¿no convendría saber cómo se genera, ya que es algo que usamos de manera cotidiana? Hay que saber lo básico de la ciencia, especialmente acerca de los asuntos que afectan las vidas y las decisiones políticas. ¿Cómo es que la generación de energía está calentando el planeta? O el tema transporte, ¿cómo es que se genera el movimiento de bienes y personas, y por qué? Deberíamos conocer las opciones de energía eólica o hidrotérmica. Eso es parte de la curiosidad que te mencionaba antes.

¿Piensa en un nuevo tipo de ciudadanía?

Sí, tenemos que transformarnos en participantes, porque todos estos conocimientos científicos van a hacer que estés sano y seguro o, al contrario, en riesgo.

¿Cómo entran a jugar aquí las fake news? Y, más importante, ¿quién gana con la creación de tantas noticias falsas?

No estoy seguro. El asunto es que mucha gente tiene una idea de qué querría que fuera verdadero; entonces, cuando escucha una noticia que completa ese casillero imaginario no es para nada escéptica o crítica. Es muy peligroso no poder identificar que una noticia es falsa; más aún, si uno quiere que sea verdadera.

Le cambio de tema. ¿Cómo ve los planes de la NASA bajo el gobierno de Donald Trump y qué pasa con la nueva carrera espacial? ¿Se volverá a la Luna como se prometió, o el próximo humano en llegar será chino, tal como se pronostica?

La línea de tiempo de Estados Unidos para regresar a la Luna es ambiciosa, pero creo que llevará algo más de tiempo por una cuestión del diseño de los cohetes. Respecto de esta segunda carrera espacial cincuenta años después del Apolo XI, creo que el hecho de que los chinos quieran ir podría estimularnos para volver por nuestro lado.

¿Cómo ve la situación de la ciencia en general con Trump?

Trump dice muchas cosas que no siempre se transforman en ley. A la vez, debo decir que los presupuestos para ciencia que pude ver están iguales que antes, hasta ahora. Claro que no he visto todos, porque los presupuestos vienen de distintas fuentes gubernamentales. Lo más grande que ha anunciado en mi campo de interés es el nacimiento de una nueva fuerza espacial ( Space Force). Lo que dije tras el anuncio, y mantengo todavía, es que no se convierte automáticamente en una mala idea por el solo hecho de haber salido de la boca de Trump.

¿Cómo sería esa fuerza espacial?

Es una recomendación. Ya existe una que es un brazo de la fuerza aérea, pero se liberaría y haría su propia tarea. Sería algo diferente de la tradición militar que viene de la Segunda Guerra Mundial. Pero no se sabe nada más. El concepto es que pasan muchas cosas en el espacio que no pueden estar atadas a lo militar. Se suele pensar en guerras y armas cuando se habla de esto, pero en realidad se está pensando, por poner un ejemplo, en el GPS, que ahora es un sistema civil que usa todo el mundo. O el Hubble, que es importante y carísimo.

Mencionó antes el cambio climático, ¿qué tan preocupado está por el tema? ¿Es el asunto más importante que encara hoy la civilización?

Me preocupa que como especie no estemos actuando tan rápidamente como podríamos para detenerlo. Hemos escuchado las advertencias de los científicos al respecto. Creo que la Argentina no tiene un riesgo inminente, comparado con algunas islas del Pacífico que se hundirán si el nivel del mar sube un par de metros. Si se derriten los hielos de la Antártida y Groenlandia y las tormentas se hacen más severas, estarán comprometidas; en esos lugares, el cambio climático es la amenaza número uno para la supervivencia.

Usted afrontó recientemente una serie de denuncias por acoso y fue investigado por sus empleadores (Fox, National Geographic, el Museo de Historia Natural y los productores de la serie Cosmos), que decidieron que debía continuar en su puesto. ¿Cómo vivió el proceso y cuál es su punto de vista ahora?

En efecto, hubo una investigación, que ya está completa, y no tengo mucho más que agregar. Fue un año muy duro para mí, pero tuve el apoyo de mis amigos y de gente que estuvo conmigo durante todo el proceso, a los que estoy muy agradecido. El apoyo de mis seguidores, como se ve en el libro que sale publicado en inglés el 8 de este mes, que se llamará Letters from an Astrophysicist (Cartas de un astrofísico) fue muy fuerte [el entrevistado hizo un posteo en Facebook que sirvió como detallada descarga de sus actos cuando se hicieron públicas las denuncias].

¿Su vida sigue normalmente?

Sí, continúo como director en el Planetario Haydn, y estoy a la espera de la publicación de ese libro, que son intercambios con gente en los últimos treinta años. Me escribían contándome problemas de sus vidas porque creían que yo les podía dar una cierta perspectiva cósmica para resolverlos. Es un libro pequeño, no un gran volumen, pero tiene un gran significado para mí.

Biografía

Neil deGrasse Tyson nació en Nueva York en 1958. Es astrofísico, escritor y divulgador científico. Estudió en la Universidad de Harvard y en la de Columbia. Dirige el Planetario Hayden en el Centro Rose para la Tierra y el Espacio. Condujo la secuela del programa televisivo Cosmos, estrenada en 2014.

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