Bonos tokenizados, un nuevo paradigma financiero
Los “bonos volcán” de El Salvador abren el camino a nuevas fuentes de financiamiento global
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Cuando los “bonos volcán” se dieron a conocer en el cierre de la BitcoinWeek, en El Salvador hubo un impacto tremendo sobre el público. Esto fue por varias razones, entre las que destaca el hecho de que se están poniendo en escena mecanismos que pudieran cambiar las relaciones de muchas naciones con el sistema financiero tradicional.
Si una nación tiene proyectos que requieren financiamiento, las vías regulares para obtenerlo suelen ser a través de organismos internacionales de crédito (OIC), o la emisión de bonos de deuda pública. En el primer caso, el obstáculo sería contar con el optimismo de estas instituciones para el proyecto en sí, de esto depende la aprobación y la tasa de interés que se pudiera aplicar, trayendo como consecuencias procesos largos y burocráticos para la obtención de los recursos solicitados. En segundo lugar, una nación puede contar con su capacidad de emitir deuda en forma bonos, pero este escenario depende en gran medida del sistema internacional. Según el resultado del informe de las agencias de calificación de riesgo, las bolsas y bancos podrían decidir no ofrecerlos al público, evitando la obtención de financiamiento aunque existan agentes interesados.
En el caso de los “bonos volcán” de El Salvador se implementan mecanismos que evitan muchos de estos problemas. En primer lugar, Bitfinex, la plataforma global de transacciones digitales, ofrece accesibilidad a un mercado líquido con menores restricciones regulatorias permitiendo que cualquier usuario pueda comprar deuda salvadoreña, y en segundo lugar la emisión y transferencia de estos valores son realizados por red Liquid de BlockStream, cuyo nivel de descentralización permite que la circulación de los bonos sea resistente a la censura. Se están modernizando instrumentos con siglos de existencia, reduciendo los niveles de burocracia, e incrementando su eficiencia.
El primer obstáculo para copiar este modelo en otro país es el marco legal. En caso de que las regulaciones den un visto bueno las garantías de los tenedores de los valores no se verían vulneradas, pues más allá de los detalles técnicos de su emisión, toda garantía de cumplimiento del compromiso de pago nace directamente del emisor del valor y la ley.
Aunque la emisión de bonos tokenizados permiten a cualquier nación emitir deuda, facilitando tanto en logística como condiciones el proceso, también la población se puede beneficiar de distintas formas. La forma más obvia será un acceso mucho más libre a comprar la deuda estatal como medio de inversión. En el caso de El Salvador, los tenedores tendrán, además del 6.50% de intereses sobre el valor de los bonos, una participación por el 50% de los BTC comprados. Tomando en cuenta la conducta del precio de Bitcoin, lo más probable es que los beneficios de ese 50% en BTC supere el valor total de los bonos dentro de 10 años, pero al mismo tiempo las empresas pueden vender sus acciones de la misma forma, incrementando el flujo de capital, acelerando la economía, llevando a un crecimiento de la economía, que deriva en mejoras en el bienestar social de la población.
En Latinoamérica en general hay movimientos procriptos bastante desarrollados en países como la Argentina, Chile, Panamá, Venezuela, Brasil, y Colombia, por parte de la población. Sin embargo, de estos solo en Colombia y Venezuela se pueden observar avances de regulación, aún así países como Brasil, Paraguay y Panamá han demostrado intenciones para una regulación en términos positivos para su uso.
El Salvador actualmente es el ensayo más importante de la viabilidad de Bitcoin como base de la economía de un país, y aún en estas etapas tan tempranas puede ser el modelo a seguir de muchas otras naciones, en el inicio lo que podría ser un cambio del paradigma financiero global.
CTO de Bitfinex









