Camilo Vaca Narvaja, el yerno presidencial con ADN setentista y futuro político
Hijo del líder montonero Fernando Vaca Narvaja, el novio de Florencia Kirchner y padre de su hija hace carrera en la Cámara de Diputados
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No es un militante mediático. Apenas sube fotos en Facebook. Y abrió su cuenta en Twitter el 18 de marzo de este año, cuando hacía unas pocas horas que había trascendido que su novia Florencia, la hija menor de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, estaba embarazada de una nena. Ese día, al caer la tarde, Camilo Vaca Narvaja tomó el teléfono y devolvió uno a uno los mensajes que sus amigos le habían dejado grabados en el contestador del celular para felicitarlo. La noticia ya había dejado de ser un secreto familiar para convertirse casi en una cuestión de Estado.
Al llegar al Congreso, donde trabaja junto al titular de la Cámara de Diputados y flamante precandidato a gobernador bonarense por el Frente para la Victoria, Julián Dominguez -reportando como director de la Unidad Enlace con el parlamento del Mercosur con un sueldo de $ 33.000-, sus compañeros de trabajo lo recibieron con gritos y aplausos. Por la paternidad. También por la familia política ganada.
Desde El Calafate, su lugar en el mundo, CFK, la madre, la suegra, confirmaría después el rumor y revelaría el sexo de su heredera: "A nosotras, las mujeres, nos encantan las nietas", dijo antes de que se le escapara que "lo tenía que decir porque estaba que reventaba". Por suerte, y para tranquilidad de Florencia, al menos no reveló el nombre de la bebé que espera para el 22 de agosto (se especula que en el círculo íntimo de Olivos la terna más votada es Juliana, Eva y Adriana).
Fue así como el joven peronista, líder de la dominguista agrupación Movimiento San Martín, supo que le había llegado la hora de abandonar el bajo perfil. También su monoambiente de Parque Chacabuco. Y sus paseos en motocicleta con la futura madre de su hija, con quien solía jugar a burlar la custodia oficial que la sigue a todas partes, para llevarla a su pequeño bunker.
La joven pareja se conoció en 2013 en una peña camporista. Esa noche sólo intercambiaron sonrisas y teléfonos, hasta que algunos meses más tarde se reencontraron en la casa de una amiga en común. Fuentes interesadas en aparecer ligadas al romance aseguran que quien ofició de celestino fue Franco Vitali. Se trata de un dirigente en ascenso de La Cámpora (hijo de Elvio, el fundador de la Librería Gandhi), que pasó a tener un rol relevante como funcionario del Ministerio de Cultura con Teresa Parodi.
Aunque hace ya un año que está de novio con Florencia, sin duda fue el anuncio de Cristina lo que permitió que Camilo pasara a ser considerado, para la opinión pública, parte de la familia presidencial. Demás está decir que su familia política se siente reconfortada por el hecho de que el ADN del flamante integrante tenga sangre combativa y setentista.
Exilio familiar
Camilo tiene 29 años y nació en suelo azteca. Pero a diferencia de sus hermanos mayores, Gustavo Sabino y Susana "Susu", que acompañaron a sus padres en el exilio por México, Nicaragua, Bolivia y Brasil, y pasaron una larga temporada en la guardería montonera en Cuba, el benjamín de los Vaca Narvaja vivió la mayor parte de su infancia en la Argentina.
Es hijo de María Fleming, "la Gringa", y el ex líder Montonero Fernando Vaca Narvaja, quienes regresaron oficialmente al país tras el indulto en 1989. Fernando fue uno de los sobrevivientes, en 1972, de la Masacre de Trelew, en la que fueron asesinados 16 presos políticos que intentaron huir de una prisión en Chubut. En 2003 fue detenido y acusado en la Justicia de participar en 1980 en el secuestro, privación ilegal de la libertad, posterior desaparición forzada y homicidio de quince militantes de Montoneros.
Cuando volvieron del exilio, Camilo, que debe su nombre al líder de la revolución cubana Camilo Cienfuegos, apenas tenía cuatro años. Por mucho tiempo la familia vivió de una gomería, en el barrio porteño de Paternal, donde los hijos varones hicieron sus primeras prácticas laborales.
La política volvió a ser sostén familiar recién cuando se mudaron a Rio Negro, donde su padre trabajó para los ex gobernadores Carlos Soria, primero, y Alberto Wretilneck, después, con quien ocupó el ministerio de Obras Públicas (2012-2014). En la provincia apuntan su nombre junto al desembarco de Sueños Compartidos, el plan de viviendas sociales que Sergio Schoklender administró en nombre de la Fundación Madres de Plaza de Mayo y que es investigado por supuesto desvío de fondos públicos.
Camilo dio los primeros pasos en el mundo de la política -en este caso provincial- junto a su padre, a quien reportó como asesor. Sus estudios en sociología de la Universidad de Buenos Aires le habían aportado algunas herramientas pero, sin duda, su gran escuela había sido la mesa familiar.
"Viene de una familia muy politizada. No es un pibe que se asuste fácilmente", dice un funcionario K que lo conoce de chico y a quien, sin embargo, el yerno presidencial llamó en las últimas horas preocupado por la forma en que se había dado a conocer su actual rango en el escalafón legislativo.
El desembarco de Camilo en la intimidad de Olivos preocupa a los jóvenes de La Cámpora, para quien es un aliado, pero "no es del palo". Para cubrirse, aseguran en los pasillos del Palacio Legislativo que ya hay "operaciones cruzadas" para marcarle el terreno antes de que se le ocurra tener juego político propio.
Quien no dudó en aprovechar la buena nueva de Vaca Narvaja hijo y yerno del poder fue el mismísimo Julián Dominguez. De un día para el otro, pasó de ser el primer presidenciable al que Cristina le pedía que sacrificara su candidatura para competir por la sucesión de Daniel Scioli, a convertirse en el dirigente a través del quien se financiará -por lo menos en sus inicios- el hogar de la pareja.
Si hasta produjo una foto más que oportuna: "Hace dos años que Camilo me acompaña políticamente y trabaja desde las siete de la mañana hasta que termino mis actividades, sábados y domingos incluidos", comentó al ser consultado por la prensa tras un acto en La Matanza, mientras sonreía para los flashes junto al joven Vaca Narvaja y al intendente Fernando Espinoza.
Pero la foto que más suspicacias despertó en los últimos tiempos fue, sin duda, la que muestra a Camilo junto al papa Francisco. El gestor de ese encuentro fue Eduardo Valdés, embajador argentino en el Vaticano, y discreto promotor de Domínguez, compañero de varias batallas en el PJ capitalino. Desde que ese encuentro tuvo lugar, Camilo tiene línea directa con Jorge Bergoglio a través de monseñor Guillermo Karcher, estrecho colaborador del Sumo Pontífice.
"No creo que los chicos se casen por Iglesia. Si bien Fernando es muy católico, y Florencia fue a un colegio religioso, me inclino más por pensar que habrá bautismo más que boda", imagina alguien que está atento a las formalidades civiles y religiosas de la flamante pareja que, como si fuera poco, tendrá que lidiar en breve con una abuela jubilada. Aunque no retirada.






