
Cartas de lectores: Paciencia, Esperanza, Tragedia educativa
6 minutos de lectura'

Paciencia
El presidente de la Nación ha solicitado paciencia por los desajustes de la economía. La mayor parte de la ciudadanía se mantiene esperanzada en que concrete un cambio radical. Pero si se siguen avalando actos de corrupción, se mantienen los conflictos intestinos, no se cubren las vacantes de la justicia y se sigue agrediendo a periodistas de intachable honestidad intelectual, como el caso de Joaquín Morales Solá, por el solo hecho de difundir su pensamiento, es probable que la paciencia de la gente se agote rápidamente.
Ricardo Beati
DNI 8.110.249
Esperanza
Todos los días tenemos en todos los medios noticias sobre la Andis o el Sr. Adorni. Pareciera que nuestro país no está diseñado para tener tranquilidad. Hay, sin embargo, un consuelo. Hemos pasado de bolsos y cajas fuertes con millones de dólares, secretarios privados con inversiones en Central Park y en el Caribe, cuadernos por cantidades inimaginables de dinero, departamentos en Puerto Madero, etc. cuya investigación ha llevado (y sigue llevando) más de una década a objetar justificadamente en pocos meses al jefe de gabinete de ministros porque no está claro cómo compró un departamento de 180 m2 en Caballito. A mí me da cierta esperanza.
Ing. Luis Wuhl
luis.wuhl@gmail.com
Tragedia educativa
En 1999 Guillermo Jaim Etcheverry escribió en su libro La tragedia educativa: “La tragedia se aloja entre las paredes de nuestras casas y refleja fielmente nuestros valores. (...) Hoy los jóvenes están inmersos en la incertidumbre, angustiados por el desempleo, la violencia, la crisis familiar y educativa, el consumo desenfrenado, la banalización de las costumbres, etc. La tragedia se aloja en la sociedad en su conjunto y la escuela es sólo su reflejo”.
1999, nada ha cambiado...
¿Seguiremos mirando para otro lado?
Beatriz Moreno
DNI 10.369.989
Estado de rutas
Luego de conducir por la ruta nacional 3 con mucha lluvia durante la semana pasada invitó al Sr. Presidente y todo su gabinete de Ministros a esta verdadera experiencia en algunos momentos hasta aterradora. El estado de esta ruta es, para decir algo, calamitoso. Entiendo que no podemos culpar solamente a este gobierno por esta situación, algunos políticos que critican en forma permanente a esta gestión, cuando tuvieron la oportunidad de mejorar el estado de esta ruta, no lograron que a pesar de la cantidad de años transcurridos, todavía se tenga que cruzar las vías de ferrocarril a la altura de la localidad de Cañuelas, inentendible en una de las rutas más importantes del país. Obras sin terminar, pozos enormes por todo el recorrido de la misma, zanjas creadas por el peso de los camiones y que a su vez para evitar los mismos circulan por la mano contraria en forma permanente. Además, el estado de muchos de los camiones y vehículos que circulan por la misma me hacen reflexionar sobre la utilidad de la Verificación de Vehículos (VTV) si nadie controla el cumplimiento de la misma. Tampoco hay controles de peso de carga de los camiones que son los verdaderos responsables del estado ruinoso de las rutas, sobre todo los que transportan piedra y materiales para la construcción desde las Canteras de Azul y Olavarría. Tanto la Policía de Seguridad Vial de la Provincia de Buenos Aires como la Agencia de Seguridad Vial Nacional solo sirven para auxiliar a las víctimas de accidentes que se producen a diario pero no hacen absolutamente nada para evitar las mismas. Esta situación que se repite en casi todas las rutas del país tiene que modificarse en forma perentoria, un país para progresar necesita rutas seguras y en buen estado.
Carlos E. Echagüe
DNI 11.986.456
Última oportunidad
Estamos frente a un momento en la vida de un país que no se repite. No porque alguien los declare históricos, sino porque ya no queda margen para seguir igual. Después de años de corrupción naturalizada, aparece una oportunidad de cambiar. No perfecta, pero oportunidad al fin. Quienes queremos que al país le vaya bien no podemos dejar de ver que los errores y algo más existen, todo eso aparece y alimenta a quienes esperan el fracaso. Pero, no es lo mismo un sistema basado en la corrupción que acciones difíciles de justificar dentro de un intento de cambiarlo. El verdadero riesgo no es que este gobierno se equivoque, sino que es volver a decir: “son todos lo mismo”, porque de ser así, si nada cambia, ya sabemos cómo termina Si cada intento de orden termina devorado por la desconfianza, el mensaje es claro: en este país, cambiar no vale la pena y entonces vuelven los de siempre. Quizás no sea la oportunidad perfecta, pero puede ser la última.
Héctor Guillermo Vidal Albarracín
DNI 4.433.082
División dela provincia de Buenos Aires
El verdadero motivo de la inviabilidad de nuestra nación, ya citado de modo casi disimulado por Juan Bautista Alberdi, es el opresivo costo de las estructuras administrativas. Tema tabú para la clase política que obtiene su sustento de este oasis en que abrevan tantos mediocres. Dividir la Provincia de Buenos Aires implica agregar tantos sistemas administrativos, con poderes ejecutivos, legislativos y judiciales, más sus efectos sobre los aparatos fiscales, educativos, comerciales y otros, como nuevas provincias se creen, a los 24 ya existentes. Los políticos de fiesta. Cabe destacar que en el bien intencionado editorial del 6 de abril se aluden proyectos anteriores en que se proponía desmembrar la provincia para agregarle porciones a otras jurisdicciones ya existentes. Esta alternativa no multiplica la burocracia. Estoy convencido de que un proyecto de ley de esta naturaleza sería aprobado en breve plazo por quienes resultarían los primeros beneficiados. Los merodeadores están al acecho, en cuanto se les ofrezca la ocasión, inician el saqueo.
Rafael Domingo Gandolfo
rafaedgandolfo@gmail.com
En la Red
“Hugo Moyano giró $900 millones en 12 días a fideicomisos vinculados a su esposa”
“Hace mucho que se sabe pero entre bueyes no hay cornadas”
Mabel Edhit Lucero
“Pensé que recibió un súper préstamo del Banco Nación”
Sergio Cáceres
“No importa el nombré o a quien pertenece, lo que está mal está mal”
Alejandra Criolani





