
¡Despertá, país!, acto por Güemes, estamos a tiempo
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¡Despertá, país!
Poco más de un año de esta nueva vida que nos cambió todo. Enfermos y muertos cercanos. Trabajos perdidos, abrazos ausentes, besos imposibles. Un chico decide que no va a estudiar, porque han decretado que igualmente apruebe. Vemos que se esfuman valores y sueños. Ser mejor persona y esforzarse más dejan de ser méritos. ¡Despertá, país! ¡Despertemos todos!
No nos conformemos. Construyamos redes de amor y alegría. Seamos todos uno, juntos en la lucha por un día mejor.
¡Y que salga el sol para nuestros chicos!
Alicia Clementi de la Cárcova
DNI 545.921
Acto por Güemes
Ante el justo enojo del pueblo salteño se ha dicho que Alberto Fernández tenía derecho a asistir al acto de Güemes y que no se habría respetado su investidura. No solo tenía derecho, sino que era su deber rendir homenaje a semejante héroe de la patria. También era su deber, en atención a la educación, acompañar los actos tal cual el anfitrión (pueblo salteño) los había preparado según sus tradiciones y posibilidades. Una cosa es respetar la investidura y otra, aceptar pasivamente el camuflaje de institucionalidad que quiso imponer el Gobierno, sobre todo cuando con esa excusa invitó al acto a dos gobernadores del NEA: Insfrán y Capitanich. Claro, los del NOA, Sáenz y Morales, tiraban más a neutro o a JxC. Recordemos qué pasó en los festejos de los 200 años de la Revolución de Mayo (gala en el Colón ofrecida por la CABA) y en el traspaso de la banda presidencial de 2015. La entonces presidenta de la república simplemente no asistió. Así es el respeto que quienes nos gobiernan demuestran por la institucionalidad y la investidura. El protocolo suspendió el tradicional desfile de los gauchos y el pueblo salteño no pudo estar en el Monumento para honrar a Güemes. Cosas de la pandemia. Cientos de simpatizantes del Presidente sí pudieron acceder para honrarlo a él. Sin protocolo de ningún tipo. Cosas de Alberto.
Pilar Cullen
DNI 22.430.409
Estamos a tiempo
Señor presidente de la República Argentina, doctor Alberto Fernández: para escribirle estas líneas me amparo en la autoridad que creo me dan los años que tengo como argentino de tres generaciones. Hoy cumplo 102. El domingo 27 de junio se llevó a cabo en el Centro Cultural Kirchner un acto de homenaje a las víctimas del Covid-19. Muy bien, pero faltó lo más importante para los familiares de las miles de personas que fallecieron por no estar vacunadas. Supongo que esperarían que el motivo principal del acto hubiese sido que usted y su equipo de asesores les pidieran perdón. No hubo ni una palabra. Señor Presidente, a pesar de que en todos sus discursos insiste en que su preocupación mayor es la salud de los argentinos, la gestión de su equipo sanitarista no ha podido ser más desacertada. Empezó por el encierro exagerado y siguió con la compra de las vacunas. Este ha sido el pecado principal. Dejó pasar el momento de hacerlo de una manera inexplicable. Por ineptitud, ideología, negligencia y seguramente corrupción, no compró, en su momento, millones de vacunas que habrían evitado miles de muertos y hoy, con un porcentaje ínfimo de vacunados, estamos llorando por recibirlas. Por favor, señor Presidente, no nos mientan más y sobre todo no hagan política con la vacunación, que además, la están haciendo muy mal. Está muriendo mucha gente y la Argentina se está hundiendo. Estamos a tiempo, le quedan dos años y medio de mandato. Se lo pedimos muchos. Es de sabios saber reconocer los errores.
José Antonio Llorente
DNI 411.673
Propiedad privada
La expectativa de Hugo Beccacece, expresada en su columna “Propiedad privada”, del 27 de junio, de que suceda lo sugerido por Morris West en Las sandalias del pescador, o sea, que el pontífice Francisco, al modo de Cirilo, done los bienes de la Iglesia Católica, nos recuerda la frase: “¿Cuántas divisiones tiene el papa...?!. Stalin habría preguntado esto irónicamente a Pierre Laval, ministro de Francia, cuando le sugirió morigerar la persecución católica en la URSS. Los seres humanos, por alguna razón, vivimos en cierta indigencia. Parece probado que necesitamos tener algunos dominios para cubrir necesidades esenciales. Es connatural al hombre tener cosas en propiedad, como también que las posean empresas, organizaciones y Estados. Usadas responsablemente, son necesarias y deberían obrar como un medio dinámico para alcanzar bienes superiores. Si sucediera lo propuesto por West no desaparecería la Iglesia, pero le sería más difícil llevar su mensaje espiritual, y también prestar asistencia en cuestiones primarias como la salud, la educación, la defensa de la dignidad. Esa donación no sería un acto de amor, sino una liberalidad imprudente que se perdería pronto, como arena arrojada al mar. Tal vez por eso el modelo estalinista desapareció y es recordado por muchos cómo símbolo de crueldad. Y la Iglesia, sin ejércitos, sigue con su obra.
Norberto E. Peci
DNI 12.965.455
Educación vial
Una vez más, el afán recaudatorio se manifiesta en la autopista 9, en la provincia de Córdoba. El agente no solo labra el acta de infracción por tener las luces bajas apagadas, sino que da clases de educación vial a quienes le podrían dar cátedra a él a juzgar por las multas que han pagado. En muchos de los casos, estos agentes de recaudación disfrazados de educadores viales tejen su telaraña a escasos kilómetros de las estaciones de servicio, a las que realmente deberían educar. Caemos como moscas. Cómo es lógico, la seguridad impone que se apaguen las luces mientras se permanece en ellas y es muy difícil acordarse de encenderlas al salir nuevamente a la ruta.
Aprovechar ese descuido en lugar de capacitar a las estaciones de servicio para que le recuerden al conductor que las debe encender al salir, con el mismo celo con que le pidió que las apagara, es parte de nuestra confusión de objetivos.
Carlos González Crende
DNI 12.946.893
Mariana Scroggie
DNI 21.483.207
En la Red Facebook
El decreto para destrabar la compra de vacunas Pfizer, Janssen y Moderna
“Ideología pura, si no, hubieran acordado antes”- Adriana Romero
“Son culpables de muchas muertes”- Aldo Vidosevich
“Y claro, se vienen las elecciones”- Laura Tallarico
“95.000 muertos más tarde” -Jonathan Dutra
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