
Derechos no humanos
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En 2015, la jueza Elena Liberatori reconoció derechos no humanos a la orangutana Sandra, del zoológico de Buenos Aires. La Cámara en lo Penal, ratificó el habeas corpus y Sandra obtuvo su derecho a vivir en libertad. Pero, la vida de las monas nunca ha sido fácil, y hubo de descartarse su liberación en la selva de origen, ya que Sandra era una cruza de orangután de Sumatra, y de orangutana de Borneo, o viceversa. Los monos discriminan. Ni los de Borneo, ni los de Sumatra, aceptan a los mestizos. Sandra fue a parar a un santuario en EEU.U. El traslado costó unos 70.000 dólares.
En 2016, la jueza de Mendoza Alejandra Mauricio hizo lugar al habeas corpus para Cecilia, una chimpancé que pasó del zoológico a un santuario en Sorocaba, en Brasil.
Días atrás, hubo un nuevo avance en los derechos no humanos de los perros. Un policía de Chubut, hacía la ronda al inicio de la pandemia. Una familia con dos niños y una perra pitbull llamada Tita estaban en la playa, y cuando el policía se acercó para reconvenirlos, la perra, que estaba suelta y sin bozal, lo atacó. El policía se defendió y la mató de un tiro. Un juez de Chubut condenó al policía a un año de prisión y a dos de inhabilitación. El argumento, novedoso, es que Tita era un miembro más de una familia multiespecie, una hija no humana. Un paso más en el reconocimiento de la integración humanos-no humanos.
Si las familias multiespecie son una nueva institución, eso habilita todos los roles familiares”
El juez parece haber olvidado que hay perros peligrosos, que exigen responsabilidad a sus dueños, deben estar inscriptos en un registro, llevar bozal y chapa identificatoria de sus dueños.
Días pasados nos sorprendió un enorme retroceso en este camino de integración. Una jueza tucumana destruyó una familia multiespecie. Un ciudadano vivía feliz con una pareja de cuatro patas, Mara, y además tenían otros dos hijos no humanos, Boycka y Dracko. Vecinos prejuiciosos, denunciaron la situación, y la jueza no se tomó el trabajo de reunir, como Liberatori, a un conjunto multidisciplinario, para saber si la relación amorosa era consentida. Tampoco se evaluó el daño afectivo infligido a los hijos no humanos, que sin decir agua va, los entregó en adopción.
Este retroceso debiera ser analizado por la jueza de la Capital, de Mendoza y el de Chubut. Si las familias multiespecie son una nueva institución, eso habilita todos los roles familiares. Al menos, eso es lo que sugieren los fallos de los tres jueces mencionados.
Nota al pie: el Registro Civil deberá brindar turnos ad-hoc.





