
En el espejo
Ante una obra de teatro, una película o una serie, el espectador tiene que hacer un pacto imprescindible y asumir un efecto inevitable. Tanto para disfrutarlo como para sufrirlo, el público tiene que creer que una ficción es real. Cumplida esa etapa, sigue otro paso: la identificación. Es casi imposible que un personaje o varios no representen al menos una fracción de la personalidad, la historia o los deseos del espectador. Cuando ocurre, las intenciones del artista forman una sociedad tan fuerte como ilusoria con los destinatarios de su mensaje. Hasta aquí, la teoría.
Hugo Moyano acaba de asumir que él es el Tigre Verón,el sindicalista de ficción que interpreta Julio Chavez. En la pantalla, según su abogado, Moyano se ve representado por Verón. Lo que puede verse en la serie de Pol-ka es un dirigente con métodos mafiosos al frente de un sindicato, acompañado por una familia involucrada en delitos graves.
De acuerdo con la demanda, antes que condenarla, Moyano asume como propia la conducta de Verón y pide un resarcimiento económico a Adrián Suar por (supuestamente) haberse inspirado en él. El silencio de la productora dejó en un lapidario primer plano el reclamo del abogado por haber "copiado" al sindicalista.



