
Celtas e ingleses en Irlanda
Por Liam Clarke y Richard Woods De The Sunday Times
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LONDRES
PARA la arqueología moderna, lejos de distinguirse por sus raíces celtas, los irlandeses tendrían más bien sangre inglesa. Tal la ponencia presentada por Richard Warner, arqueólogo del Museo de Ulster, en Belfast, en la conferencia anual de la Asociación Irlandesa de Relaciones Culturales y Socioeconómicas. "Afirmo rotundamente que la imagen de los irlandeses como un pueblo genéticamente celta y, de hecho, la idea general de una etnia celta, de pueblos celtas, irlandeses, galeses y demás, son puras patrañas _dijo_. Probablemente, el irlandés común tiene más genes ingleses que celtas."
Los habitantes primitivos de Irlanda se desdibujan. El Libro de las invasiones , escrito en el siglo XI, registró la historia de los Fir Bolg, una raza infrahumana de esclavos velludos, y los Tuatha De Danaan, de origen divino, que sobrevivieron al cristianismo transformados en hadas, espectros agoreros y gnomos. Según Werner, la idea de un origen celta común sólo se popularizó en los siglos XVIII y XIX como una fuente del nacionalismo irlandés.
Desde su independencia en los años 20, Irlanda enseña a sus niños que, en el siglo V o en el VI a. C., los celtas o gaélicos colonizaron el país y llegaron a ser el grupo racial predominante. Las evidencias arqueológicas, aduce Warner, demuestran que la mayoría de los irlandeses no descienden de los celtas, sino de cazadores y pescadores mesolíticos que arribaron hacia el 8000 a. C., posiblemente desde Escocia. Les siguen en importancia los invasores ingleses.
Civilización diferente
Los celtas florecieron alrededor del siglo V a. C. como una civilización claramente diferenciada pero, si bien en Europa Central fueron una etnia bien definida, Warner les niega todo influjo significativo en el patrimonio genético irlandés: "Hoy día, si acaso encontramos linajes célticos, probablemente estén entre los alemanes".
Mucho después de la colonización prehistórica, Brian Bonu (nacido en el año 941) y otros caudillos irlandeses fundaron pequeños reinos, pero, hacia 1170, los ingleses empezaron a llegar en oleadas. El hecho desencadenante fue la invitación que hizo Dermot McMurragh, rey de Leinster, al anglonormando Richard de Clare para que viniera con su hueste a ayudarlo a zanjar una disputa dinástica. Luego, las campañas de Isabel I y Cromwell derivarían en el asentamiento de terratenientes y ex soldados ingleses.
"En términos de valores ADN actualmente reconocibles, la intrusión de sangre inglesa y escocesa meridional sería mayor que la de cualquier otro grupo, salvo los primitivos habitantes mesolíticos", dictamina Warner. Cree que su tesis quedará demostrada el año próximo, cuando la Real Academia Irlandesa complete su mapa genético de Irlanda, tras haber analizado y comparado miles de muestras de ADN con genes extraídos de esqueletos humanos desenterrados por los arqueólogos.
El profesor Jim Mallory, arqueólogo y lingüista de la Queen´s University, de Belfast, coincide con él: "Si admitimos que la difusión de las lenguas celtas tuvo lugar en la prehistoria tardía, debemos pensar que fue acompañada por un movimiento poblacional mínimo. En el registro arqueológico, no hay evidencias del ingreso masivo de un pueblo extranjero". Hasta se duda de las raíces celtas de la música de Irlanda: "No tenemos la menor idea de qué tipo de música tocaban los celtas", confiesa Tommy Munnelly, presidente del Archivo de Música Tradicional Irlandesa.
Sin embargo, hay quienes discrepan. "Puede que esta cosa celta no esté en los libros, pero está en el aire -expresa Paddy Maloney, del conjunto Chieftains-. Se percibe desde Irlanda hasta España, pasando por la Bretaña francesa."
Y como cierre, un dato irónico: las islas Arán, frente a Galway, cuyos pobladores descienden, en parte, de un asentamiento de soldados de Cromwell, es uno de los últimos refugios de la lengua irlandesa. "Arán será el último bastión del irlandés oral, de modo que el idioma irlandés morirá en boca de los ingleses." © La Nación






