
China, el imperio del humo
Escribe Luis Esnal
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En algunos momentos China parece ya sumergida en un futurismo que anticipa su misión de convertirse en el imperio del siglo XXI. En otros, el pasado muestra su presencia, no sólo con las pagodas, el confucionismo o las casas de té, sino también con hábitos que Occidente fue desterrando junto con el progreso de las últimas décadas.
Eso es al menos lo que se siente al percibir cómo los chinos fuman en forma masiva y descontrolada. Un estudio de la Academia Social de Ciencias Sociales de Shanghai estimó que hay en la China 350 millones de fumadores y otros 450 millones de fumadores pasivos. En momentos en que en Occidente el cigarrillo está siendo desterrado de restaurantes, lugares públicos y espacios privados, la producción de cigarrillos en China es 20 veces mayor que en la década del 50.
El 61 % de los hombres fuma. Sin embargo, días atrás, mientras esperaba en un negocio a que mi computadora fuera configurada, tuve la impresión de que el porcentaje trepaba al 100 %. Una nube de humo flotaba en el techo. En chino, cuando a uno le ofrecen un cigarrillo -algo que es un gesto de amistad-, se debe decir "wo bu hui" (que significa "no sé fumar", la forma elegante de rechazar el tabaco sin parecer antipático).
En medio de aquella humareda, un joven chino me ofreció un cigarro. Wo bu hui, le respondí. "No sabés, pero podrías aprender", respondió en broma este amigo, riéndose de la fórmula cultural con la que en su propio país se rechaza el humo y provocando la carcajada de un montón de chinos. Todos, claro, cigarrillo en mano.





