Clubes de lectura, otra forma de llegar al libro

Daniel Gigena
Daniel Gigena LA NACION
Leer suele ser un hábito solitario, pero se multiplican emprendimientos decididos a demostrar lo contrario
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15 de febrero de 2020  

Al parecer, llegó la hora de los clubes de libros en la Argentina. Debido en parte a la multiplicación de editoriales independientes o alternativas, los responsables de los primeros clubes (Sur de Babel y Escape a Plutón) seleccionaban títulos atractivos de los catálogos de esos sellos, compraban una determinada cantidad de ejemplares y se encargaban del envío de los libros a distintas localidades del país, allí donde hubiera lectores interesados. La concentración de librerías en las grandes ciudades y los déficits en la distribución de esos catálogos en las provincias los beneficiaron. Al mismo tiempo, se crearon contenidos específicos en la Red, donde los lectores podían informarse sobre libros y lecturas. Esa dinámica se sostiene aún hoy, aunque habría que señalar que los libros elegidos son, en su mayoría, de editoriales con sede en la ciudad de Buenos Aires (como si el único camino posible de los libros fuera de una sola mano).

"En 2012, cuando empecé con Escape a Plutón, buscaba federalizar el acceso a determinados libros, difíciles de conseguir fuera del circuito de librerías de Capital Federal, y también diagramar un espacio de recomendación y curaduría que hiciera un recorte sobre la gran cantidad de títulos publicados y la dinámica de inundación de novedades, que es la norma de las grandes editoriales", dice Martín Jali. En el último tiempo, a la manera de Netflix y gracias a los algoritmos, desde varias plataformas de venta de libros se recomienda a los usuarios otros títulos a partir de sus lecturas previas. "Ante este escenario, es esencial la figura del curador y la recomendación de libros por fuera de los patrones previos de consumo y el radar que en muchos casos está perfilado por la publicidad y los sistemas tecnológicos", agrega. Los 140 socios de Escape a Plutón, además de recibir los ejemplares, acceden a otros beneficios: descuentos en la editorial del mes, acceso gratuito a una selección de ebooks, obsequio de bienvenida, invitaciones a la Feria del libro e incluso una playlist para acompañar la lectura. El costo aproximado ronda los 1100 pesos ( www.escapeapluton.com.ar).

Bukku funciona como una suscripción literaria mensual. "Cada mes enviamos a nuestros suscriptores una caja con el libro elegido, un señalador, una playlist seleccionada por la autora o el autor para acompañar la lectura y un regalo sorpresa -dice Ana Brandstadter-. Elegimos objetos creados por diseñadores argentinos y relacionados con la lectura". Para los que viven en Capital, el costo mensual es de 650 pesos; los lectores de ciudades como San Miguel de Tucumán, Mendoza, Córdoba, Mar del Plata y Rosario deben abonar cien pesos más. La intención de Brandstadter era generar su propio proyecto literario. "Me entusiasmó la idea de la suscripción mensual; satisfacía mis ganas de trabajar con libros y al mismo tiempo me permitía colaborar en la difusión de autores argentinos contemporáneos publicados por editoriales independientes". Entre otros, se eligieron novelas de Adriana Riva y Virginia Cosin. Con 1500 suscriptores, Bukku supera la tirada promedio de títulos de un escritor argentino en editoriales grandes y medianas. "Se genera algo muy interesante, ya que esas personas de todo el país leen el mismo libro al mismo tiempo. Nuestro Instagram ( @bukku.libros.ar) funciona como punto de encuentro para intercambiar opiniones sobre el libro del mes, y poder conocer mejor la editorial y a los autores".

Las editoriales apoyan esta nueva forma de leer. Blatt & Ríos sostiene un club de lectores de suscripción anual en que los socios abonan cuatro cuotas por año y a cambio reciben en la puerta de su casa cuatro libros elegidos entre las novedades, más un regalo a fin de año. Si bien la cuota de 2020 no está definida aún, la de 2019 fue de 450 pesos. "Sentimos que leer libros de una editorial es, entre otras cosas, formar parte de un club de lectores, de una comunidad de lectura", dice Mariano Blatt, coeditor con Damián Ríos. "Llegar a tu casa y encontrar un sobre con un libro adentro es algo que nuestros socios disfrutan mucho", agrega. ¿A qué lector no le pasaría lo mismo? Al ser consultados, los representantes de Riverside (que distribuyen, entre otros, libros de Anagrama y Edhasa) encuentran cierto parecido entre los clubes de libros y los de vinos y quesos. "La lectura es un placer epicúreo ciento por ciento", afirma Roxana Bavaro, jefa de prensa del grupo. "Esta nueva manera de acercarse a los lectores amplía nuestro público y nos ayuda a generar que distintos títulos, gracias al boca a boca, puedan destacarse sobre el vasto mercado editorial".

El club de lectura Carbono, ideado por Sebastián Lidijover en 2019, es gratuito, y cada lector debe conseguirse el libro por su cuenta. "Funciona a través de mails -indica Lidijover-. Elijo un libro por mes de alguna de las cuatro editoriales independientes que forman Carbono (Godot, Gourmet Musical, Sigilo y Leteo) y cada domingo envío un mail que acompaña la lectura. No son análisis de la trama, sino disparadores para pensar por qué funciona aquello que leemos. Además suelo hacer conexiones con otras lecturas". Hasta hoy, los carbónicos leyeron tres novelas, un ensayo de música y un libro de cuentos. En febrero se lee Los sorrentinos, elogiada novela de Virginia Higa. Para participar de esta ida y vuelta epistolar, hay que suscribirse en club@carbonolibros.com.ar. "Pero no todo queda en el mail, tenemos las redes sociales, que permiten cierta interacción entre los miembros del club y entre lectores y autores".

Como dice el plutoniano Jali, "las redes brindan visibilidad y permiten compartir aquello que está sucediendo y que mucha gente desconoce". A partir de recomendaciones de libros en Instagram nació La Gente Anda Leyendo ( @lagenteandaleyendo), club de lecturas capitaneado por Maru Drozd y Gonzalo Heredia. Al comienzo, Drozd incluía videos de un minuto en los que varios lectores contaban qué leían. Después, con Heredia creó un canal de YouTube, con entrevistas a escritores como Fabián Casas, Leo Oyola y Vera Giaconi. Este año organizarán eventos "en vivo" con autores y, en abril, se lanzará un club de lecturas feministas.

Editora y maestra de editores, Trini Vergara creó el club Mujeres que Leen. "Las más de 5000 mujeres que leen y escriben reseñas de libros a gusto y las comparten en nuestro sitio web ( www.mujeresqueleen.com) reciben una caja mensual con un libro [elegido de un menú de cuatro], al costo promedio de librería, pero con envío incluido", cuenta Vergara. Además, participan de los encuentros "Coffee & Books" que se realizan cada dos meses en una librería de Palermo. "En esas reuniones no se habla de Macri ni de Alberto, ni de laburos ni parientes, y surgen las historias preferidas, las raras costumbres, los prejuicios y también ciertas tajantes condiciones de lectura". Para algunas lectoras, es necesario que el libro "chorree sangre"; para otras, que sea una vía de escape de la realidad. El próximo encuentro de este club femenino será apto para todo público y tendrá lugar en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde las mujeres que leen entrevistarán a Mariana Enriquez, premio Herralde de Novela 2019.

Aunque la cantidad de socios de clubes de lectura argentinos no se puede comparar con la de Estados Unidos o Brasil, es imposible negar que aquí existe variedad. En abril, Florencia Ure y Santiago Llach presentarán en sociedad el club Pez Banana, que homenajea a J. D. Salinger. El libro de ficción que recibirán los socios será una novedad editorial. "Leemos las ficciones que van a salir en ese mes y elegimos entre los dos la que más nos guste -resume Ure-. Lo acompañamos con una guía de lectura y también vamos a escribir un newsletter comentando los libros que más nos interesaron". Mientras trabajan en la página web de Pez Banana, Ure y Llach, dos activos agentes del mundo literario y editorial, leen y deciden a dúo. "La idea nació porque viven preguntándonos qué leer, algo que también les pasa a los buenos libreros -acota Ure-. El libro del club será siempre una novedad, salvo que algún mes los astros no se alineen y salgan todos libros que no nos convenzan. En ese caso, recurriremos a alguno del mes anterior". No solo participan de este proyecto las editoriales argentinas, sino incluso las distribuidoras de libros importados. La suscripción mensual tendrá un valor equivalente al precio promedio de los libros.

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