Gobierno de ocupación
"Frente a un gobierno de ocupación como el de Macri es central aglutinar a un sector de la oposición".
(Del diputado nacional del Frente para la Victoria Andrés "Cuervo" Larroque)
En los tiempos de la posverdad y el relato, poco importan los hechos y su veracidad, sino cómo se los manipula para construir un discurso con el fin de convencer a propios y ajenos. Pero, en ese intento de trastocar la realidad -que la mayoría de las veces se desvanece-, a algunos se les va la mano. Es el caso del diputado de La Cámpora Andrés "el Cuervo" Larroque , que sostuvo esta semana que el gobierno de Mauricio Macri, votado por el 51,43% de los argentinos el 22 de noviembre de 2015, es un gobierno de ocupación. Es decir, ilegítimo.
Para el pensamiento ultrakirchnerista, que por estas horas se nutre con fruición en Sinceramente, las nuevas escrituras de la expresidenta Cristina Kirchner, Cambiemos está usurpando el poder que pertenece por derecho natural a los sectores populares que ellos representan. Y frente a ese escenario lo que se debe hacer es forzar una salida para terminar con la infamia de los "okupas" de la Casa Rosada. "Frente a un gobierno de ocupación como el que encabeza Macri, más allá de los matices y las diferencias metodológicas que podemos tener en algunos casos, es central poder aglutinar a un sector de la oposición para terminar con esta política", expresó el diputado camporista en una entrevista radial.
Esa idea tiene una línea de conexión directa con las razones esgrimidas por la exmandataria para no hacer el traspaso del mando a Macri en diciembre de 2015. Según ella, todo Cambiemos quería esa foto porque no era cualquier otro presidente, sino -escribió- "era Cristina, era la 'yegua', la soberbia, la autoritaria, la populista en un acto de rendición". Un acto de rendición ante un gobierno de ocupación. Lenguaje militar que alimenta el diccionario K.
Para que no quedaran dudas del ideario camporista, Larroque redondeó su concepto con una propuesta a los sectores de la oposición, que tiene sentido en esa lógica: recrear la "Hora del Pueblo", como ocurrió en 1970 frente a la dictadura militar de entonces, "para tratar de construir una alternativa" y forzar un cambio. Con la "Hora del Pueblo", acordada entre Balbín y Perón -desde el exilio en España-, se forzó una salida democrática, que concluyó con las elecciones de 1973, que pusieron fin al gobierno militar iniciado en 1966.
Ocupación, rendición, "Hora del Pueblo". Conceptos que echan luz sobre el más puro pensamiento kirchnerista.










