Cómo responder a una agresión verbal

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
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4 de abril de 2019  • 00:54

Las palabras tienen el poder de construir, de edificar; pero también de destruir y dañar a los demás. Generan heridas invisibles que pueden perdurar a lo largo de toda la vida. Alguien que maltrata verbalmente es una persona insegura. Emplea las palabras como instrumento para lastimar al otro.

No existe una manera única de responder a una agresión verbal sino una multiplicidad de formas. En este artículo desarrollaremos un método que se conoce como "frases de cierre".

¿Qué es una frase de cierre?

Una oración corta, potente, directa y concreta que sale acompañada de una actitud de firmeza. Quien la emite mira a los ojos a su interlocutor, con voz firme y un tono medio (ni muy alto ni muy bajo). Es un recurso muy útil que podemos utilizar en especial cuando un desconocido nos dice algo hiriente. Repetimos: es una de las tantas maneras de responder, no es necesariamente la única técnica de asertividad, pero haríamos bien en tenerla en cuenta.

Supongamos que un desconocido nos dice algo que no nos gusta. Podríamos responderle: "Muchas gracias, lo voy a tener en cuenta". Por lo general, va dirigida a gente que no conocemos y con quien no nos interesa en lo más mínimo mantener una relación.

Otras frases de cierre típicas son:

Lamento que digas eso.

Yo estaba antes, gracias.

Por favor, no hagas comentarios de ese tipo.

Gracias por preocuparte por mí pero yo mismo organizo mis horarios.

Con ese tipo de bromas que hacés, no vas a llegar a nada.

Perdón, el lugar es mío.

Y podríamos continuar...

Estas frases deben repetirse una y otra vez (como un disco rayado) con una expresión, como ya mencionamos, directa, clara y concreta. Es un modo de expresar nuestro desacuerdo sin agredir pero, a la vez, sin reprimirnos.

La persona agresiva intenta hacernos explotar e ingresar en una escalada simétrica de "lucha de poder"; o sencillamente busca que implotemos: que nos traguemos la rabia y, por ende, encapsulemos esa emoción en algún órgano del cuerpo. Así es como uno puede acabar enfermándose.

Muchas frases de cierre las hemos aprendido de memoria y constituyen un buen recurso para enseñarles a los chicos que son víctimas de bullying en la escuela. Levantando la mano en señal de alto, pueden decirle a quien los ataca: "No me hables así que no me gusta", y repetirlo una y otra vez. Luego, lo más aconsejable es recurrir a la maestra y a los padres para detener los ataques.

En una frase de cierre decimos mucho en pocas palabras. Pero un mensaje breve y repetitivo es tal vez la mejor manera de no entrar en el juego planteado por el agresor que viene a causarnos malestar. Recordemos que involucrarnos en una discusión que no elegimos nos lleva siempre a perder, aunque la ganemos.

Algunas frases de cierre comienzan con un "no". Muchas veces en las charlas que doy, cuando les pido a las personas que expresen "no" a la cuenta de tres, lo hacen gritando. El no debe ser firme pero en un tono sereno, pues todo aquel que grita (o habla muy bajo) solo está demostrando que es inseguro o tiene temor.

Algunos ejemplos:

No voy a contestar eso.

No, yo paso.

No puedo, gracias.

No quiero hablar de eso.

No, gracias.

No tengo tiempo.

Cuando alguien está muy enojado, lo más aconsejable es posponer. Una de las mejores técnicas para la resolución de conflictos consiste en aplazar la discusión hasta que ambas partes estén en calma y en control de sí mismos. Bajo estrés, tenemos "visión de embudo" y no somos capaces de tomar buenas decisiones. En cambio, relajados tenemos una "visión amplificada" que nos permite ver más de una opción.

Estas son algunas frases de cierre para posponer:

Lo voy a pensar y luego te digo.

Te contesto más tarde, dejame evaluarlo.

Me parece interesante, dejame pensarlo.

Después te hago saber mi decisión.

Mejor lo dejamos para más tarde porque ahora estamos nerviosos.

Ahora no, lo discutimos más tarde.

Para concluir, un conflicto no se resuelve ganándole al otro sino buscando la mejor salida para ambas partes. Es decir, no compitiendo sino colaborando con el otro. Pero es fundamental no aceptar la agresión verbal bajo ningún concepto, venga de quien venga. La misma puede dejar, aunque la persona no sea consciente, cicatrices de por vida.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

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