
Cómo se dice "euro" en español
Por Lucila Castro De la Redacción de LA NACION
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El euro ha demostrado que es más fácil alcanzar la unificación monetaria que la unificación lingüística. Se comprende: aunque Ferdinand de Saussure tomó de la economía el concepto de valor para el signo lingüístico, las raíces culturales de una lengua son más profundas que las de un simple billete de banco. Claro que la unidad lingüística puede imponerse, como han hecho desde siempre los imperios, pero lo que no puede imponerse es la uniformidad. Y Europa, o una gran parte de Europa, ha celebrado el Año Nuevo con una moneda común, pero la Unión Europea no tiene una lengua única. Sus lenguas oficiales son las de todos los países que la componen. Por lo tanto, la moneda única no tiene un nombre único, sino uno en cada una de esas lenguas oficiales (ni hablar de todas las demás lenguas del mundo, cuyos hablantes también necesitan designar al objeto recién nacido).
¿Cómo? ¿El euro no se llama euro ? Sí, o así parece, porque todos lo escriben igual (al menos todos los que usan el alfabeto latino), pero no todos lo dicen igual. Españoles e italianos, por ejemplo, seguramente lo dirán parecido; sin embargo, cuando quieran poner el nombre en plural tendrán que aplicar reglas diferentes. ¿Será por eso que en los billetes no se han comprometido con ningún signo de plural? ¿O es que Alemania ha hecho valer su propia norma, dado que en alemán los nombres de las unidades monetarias no se pluralizan cuando están modificados por un numeral cardinal? No, no puede ser: su poderío económico no ha convertido a Alemania en una potencia lingüística. Más bien hay que pensar en un reconocimiento, más o menos consciente, de la imposibilidad de adoptar una forma única.
El objeto y el signo
El hecho es que los billetes que tan alegremente exhibían ante las cámaras los europeos el día de Año Nuevo ponen, por ejemplo, "10 euro". Por eso es conveniente hacer una aclaración antes de que aparezcan los que, creyéndose avisados, le busquen la quinta pata al gato y sostengan que hay que decir "diez euro" y no "diez euros", como corresponde en español de acuerdo con nuestras reglas morfológicas. (Siempre aparecen esas personas informadas a medias que se apresuran a sacar conclusiones sin fundamento y que, puesto que todo el mundo habla, se creen con derecho de opinar como académicos sobre cuestiones de lengua: recordemos, sin ir más lejos, que hace poco tuvieron la absurda pretensión de que dijéramos "los talibán" en lugar del correcto "los talibanes".)
Sean cuales fueren los motivos que llevaron a las autoridades monetarias europeas a elegir esa inscripción sin signo de plural, lo que parece la palabra euro junto al número no es la grafía del nombre del euro en una lengua determinada, sino un símbolo de otra clase, equivalente al símbolo c y similar a los que se usan para representar las unidades de medida. No es la representación ortográfica del nombre del objeto (tampoco una abreviatura), sino una representación no lingüística del objeto mismo, que se "lee" asignándole una palabra de la lengua en que se está hablando, con la forma singular o plural que corresponda según el caso. Así, por ejemplo, cuando vemos "10 m", los hispanohablantes lo entendemos como "diez metros" y a nadie se le ocurre que tengamos que decir "los metro".
Bienvenido el euro, entonces, y bienvenidos los euros.






