
Cómo transformar el enojo
Hay una multiplicidad de maneras de pensar el enojo, por lo que el presente es solo un enfoque particular de dicha emoción.
Cuando una persona se mueve con enojo, coloca a los demás en una encrucijada en la que tienen solo dos posibles reacciones: "someterse con resentimiento" o "redoblar la apuesta".
Muchas personas creen que enojarse y gritar es una forma de marcar su territorio. Nada más lejos de la realidad. Aquel que grita está demostrando que ha agotado todos sus recursos para resolver cualquier cuestión difícil.
La mayoría de la gente que grita lo hace porque no cuenta con las herramientas adecuadas para manejar una situación; entonces opta por levantar la voz en un intento por silenciar la reacción del otro. Gritar nunca es aconsejable.
Existen dos mitos con respecto al enojo. A saber:
- Explotar es una forma de liberación. Cuanto más explotamos, más nos habituamos a generar ira.
- Ocultar el enojo resulta útil. Solo es posible guardar el enojo en forma de resentimiento y, tarde o temprano, este emergerá de forma violenta.
¿Por qué motivos escondemos el enojo? En reglas generales, por dos razones:
- 1.Por miedo a los demás.
- 2.Porque no somos capaces de establecer límites.
El enojo se torna dañino (patológico) en los siguientes casos:
- Cuando tiene lugar muy a menudo.
- Cuando dura mucho tiempo.
- Cuando es de gran intensidad.
- Cuando conduce a la violencia.
He aquí algunas acciones que podemos poner en práctica para transformar el enojo:
1. Expresar el enojo en palabras. Si deseamos resolver un problema, es necesario hablar de manera limpia. Esto significa sin culpar, ni amenazar, ni etiquetar, ni diagnosticar, ni ridiculizar o humillar a nadie. Si una persona nos incomoda, deberíamos hacérselo saber hablando con tranquilidad sobre cómo nos sentimos a causa de su accionar. Si es preciso, tenemos que aprender a expresarnos correctamente.
2. Gastar el enojo con alguna actividad física. Aunque uno deje de pelear en su mente, puede mantener el enojo en su cuerpo, lo cual terminará afectando la salud. Por eso, cuando estamos enojados, podemos salir a caminar o correr, practicar algún deporte, aplicar alguna técnica de respiración, etc. El objetivo es gastar la emoción negativa. Nuestro cuerpo físico es el hogar de las emociones.
3. Evitar los disparadores. Necesitamos escapar de las situaciones o las personas que sabemos con seguridad que nos harán enojar. Por ejemplo, si me enoja que mi marido se olvide de la fecha de nuestro aniversario de casados, tendré que anticiparme a la situación y recordársela de alguna manera para que no lo pase por alto
4. Aplicar la técnica de "tiempo afuera". Ante una situación que nos causa enojo, podemos hacer una pausa y retirarnos por un momento, durante el cual daremos un breve paseo, tomaremos una ducha o miraremos la tele. Es fundamental estar calmado antes de hablar cuando hay enojo.
5. Usar el humor. Reírnos de nosotros mismos y de las situaciones es bueno para la salud.
Es posible transformar el enojo en soluciones, para lo cual deberemos aprender a esperar que la emoción negativa pase e intentar, por todos los medios posibles, enfrentar el conflicto sin huir. ¿Cómo solés manejar tu enojo?
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com






