
Convivencia fructífera
Por Fernando Petrella Para LA NACION
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EL Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es el órgano con mayor poder en el sistema internacional. Sus decisiones obligan a los países, a las entidades y a las personas. La Argentina ha sido miembro no permanente del Consejo en siete oportunidades. Brasil y Japón lo fueron en ocho. Italia y la India, en seis. Actualmente la Argentina cumple el mandato que se inició en enero de 1999 y que culminará en diciembre de este año.
La Argentina y Brasil
Este período está resultando singularmente intenso y fructífero, en especial porque la Argentina y Brasil compartieron la representación regional durante 1999. La experiencia demostró la cooperación sincera entre ambas delegaciones en Nueva York y entre las respectivas cancillerias. Desde el primer día, la Argentina se fijó como prioridad atender los asuntos humanitarios, la protección del personal de las Naciones Unidas y de los voluntarios en zonas de riesgo. Por ser históricamente uno de los principales países contribuyentes de tropas, la iniciativa resultó oportuna y necesaria. Brasil apoyó de inmediato y ayudó para que los demás miembros del Consejo se sumaran al esfuerzo. En febrero, la iniciativa recibió endoso formal del Consejo bajo presidencia del canciller Adalberto Rodríguez Giavarini.
Brasil se involucró firmemente en la defensa del gobierno de Angola contra las fuerzas irregulares de Savimbi. Claros intereses históricos y culturales así lo demandaban. La Argentina respaldó estos esfuerzos, que actualmente parecen fructificar, ya que Savimbi se halla en franca retirada. También apoyó nuestro país el envío de una misión del Consejo a Timor Oriental, otro territorio de habla portuguesa.Como resultado, Indonesia se comprometió a cooperar para la normalización de Timor Oriental. La misión del Consejo fue un éxito.
La Argentina donó alimentos a través del Programa Mundial de Alimentos a Sierra Leona en el momento más intenso de la guerra civil. Este gesto fue reconocido en el Consejo y por el Grupo Africano. Brasil apoyó la presencia de fuerzas argentinas en Haití y en Kosovo. También respaldó la designación de oficiales militares argentinos en altas responsabilidades. La Argentina propuso la presidencia de Brasil para analizar las sanciones contra Irak. El embajador de Brasil cumplió esta obligación con independencia y eficacia. La Argentina, a su vez, fue elegida para presidir el Comité de Sanciones para Sierra Leona y copresidir el Comité de Sanciones para Irak. En ambos casos fue muy útil el apoyo de Brasil, así como su colaboración en las delicadas tareas de ambos comités.
Posibilidades en el Consejo de Seguridad
Estos cargos permitieron advertir las posibilidades comerciales vinculadas con el Consejo de Seguridad. Aprovechando esa circunstancia, la Argentina concretó ventas interesantes a las Naciones Unidas y a Irak en el esquema Petróleo por Alimentos. Dichas operaciones evidencian un potencial aún no totalmente explorado. En diciembre de 1999, la Argentina fue invitada a participar en una licitación para vender alimentos a Sierra Leona y a Timor Oriental por un monto total de 475 millones de dólares. Otras oportunidades podrían aparecer en el futuro como resultado de una activa participación en el Consejo de Seguridad (este año la Argentina preside el Comité de Sanciones para Afganistán y copreside los de Irak y Angola).
Pero tal vez lo más significativo haya sido la convergencia política con Brasil en un foro donde los dos países han tenido valiosos protagonismos. Sin duda esas coincidencias estimulan una integración provechosa. Faltaría ver si la Argentina y Brasil, junto con sus vecinos, pueden encarar también el desafío de incursionar en el importante mercado que ofrece el sistema de Naciones Unidas. Estas experiencias muestran que, cuando media amistad y voluntad política, es posible avanzar resguardando los propios intereses.





