Coronavirus. No solo la crisis económica puede matar a las empresas

Juan Frenkel
Juan Frenkel PARA LA NACION
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7 de mayo de 2020  • 22:48

Google y Apple se juntan en un proyecto común contra el Covid-19 . Por otro lado, más de 40 marcas de belleza se unen para recaudar fondos para los trabajadores de la salud. En Argentina, Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta dicen que son "un mismo equipo de trabajo". Y hasta Axel Kicillof firma una carta conjunta con el jefe de Gobierno porteño, Juan Schiaretti y Omar Perotti para coordinarse en la pandemia.

¿Se terminó la grieta en todos lados? ¿Qué pasó? Pasó que detrás de todos estos actos los involucrados ganan algo que desean: mejorar su reputación. Hoy, mostrarse colaborativo hasta con tu clásico rival es algo que la opinión pública, los consumidores y los votantes valoran. La idea de que nadie se salva solo es una tendencia que está influyendo en cada una de las áreas de comunicación de empresas y partidos políticos .

Sin embargo, no es esta la única tendencia que está cambiando las leyes de la comunicación.

Alineada a la idea colaborativa y a medida que la crisis avanza, la solidaridad es algo que todos están esperando. ¿Qué hizo tu marca por el prójimo? YouTube ofrece películas gratis. La Filarmónica de Berlín da conciertos gratuitos digitalmente. Los operadores de cable brindan más canales sin costo adicional. La Unesco ofrece libre acceso a su gigantesca biblioteca digital, mientras que Volkswagen y Ford ponen flotas a disposición de la Cruz Roja.

Los ejemplos siguen aunque, más allá de estas acciones, lo único que está claro es que, en ese contexto, los gestos solidarios y el esfuerzo colectivo de empresas e instituciones seguirán siendo una demanda de todos sus stakeholders . Las áreas de RSE y marketing deberán trabajar juntos para darlas a conocer.

La última tapa de la revista Forbes puso a Eric Yuan, creador de Zoom, como protagonista. Se la merecía. La cuarentena nos obligó a todos a vivir online, en una especie de humanidad aumentada, y hasta la tía Chocha y el abuelo Marton dicen "nos vemos en zoom". Y esto es algo que, sin dudas, debemos tomar como un activo: tanto para repensar la cultura interna de nuestra organización a partir de un esquema que incluya la virtualidad, como también, para entender lo relevante que se vuelve la pauta digital a partir de ahora.

Es que el cuidado obsesivo de la salud también se volvió una macrotendencia que va a afectarnos para siempre a tal punto que pareciera que solo el contacto virtual evitará contagiarnos. La oda al alcohol en gel y el hecho de que tengamos en claro qué es un barbijo N95 nos pone ante el desafío, no solo de perfeccionar todas las políticas de seguridad e higiene en una empresa, sino también de comunicarlas de manera eficiente a los empleados y a los clientes. Alguien que tose en la oficina será suficiente razón para que sus compañeros quieran irse a sus casas y evitar respirar sus gérmenes. ¿Están las empresas y los organismos públicos preparados para esto?

Nunca antes en la historia de la televisión hubo tantas horas de médicos, científicos y funcionarios de la salud en pantalla. Estamos en un momento de la historia en el que podemos ver, completamente fascinados, un programa entero en el que un científico del Conicet habla de cómo el virus se muere a 60ºC o cómo sobrevive doscientos años en el volante de un auto. Están hablando los que saben y la gente los escucha. Esta tendencia la captaron tanto el Presidente como el jefe de Gobierno: sus voceros principales en la pandemia son Carla Vizzotti y Fernán Quirós , ambos de Salud.

Se volvió tan determinante la ciencia en este momento que los Estados se ¿aprovechan? de ella para regir nuestra vida. El Estado orwelliano, todopoderoso, llegó para quedarse. Hoy, en nombre de la ciencia, los gobiernos están decidiendo cómo, cuándo, dónde y por qué nos movemos, cómo estornudamos, a qué distancia hablamos o de qué manera nos vinculamos (incluso sexualmente). Pero sobre todo, son los gobiernos los que deciden qué negocio puede abrir y cuál no, qué empresa es "esencial" y cuál puede esperar, qué servicio puede aumentar los precios y cuál será castigado si lo hace. Esta situación obliga a las empresas (a través de sus áreas de Asuntos Públicos) a tener que desarrollar y asegurar un puente de comunicación e información permanente con los funcionarios. Poder anticiparse a esas medidas de gobierno puede hacer que un negocio muera o continúe más sólido.

Estamos enfrentando la crisis más grande de nuestra generación donde la normalidad será vivir en la incertidumbre. Los que trabajamos en comunicación tenemos que ser conscientes de esto porque nuestro trabajo está cambiando para siempre. Cómo sea la estrategia con la que una marca o un político le hable a sus audiencias durante esta crisis va a ser determinante para su reputación. Es mucho más que solo impulsar conversaciones sueltas por ahí. Se trata de generar una estrategia de comunicación integral que se adapte a estos cambios. En síntesis, se trata de estar preparados para llegar más fuertes y mejor valorados al día después.

Economista

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