Cristina se apresta a liderar la oposición
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Cristina parece hacer aprestos para liderar al kirchnerismo en la oposición. Si se confirma el renunciamiento a cualquier candidatura en 2023, eludiría quedar asociada a una eventual derrota electoral del Frente de Todos. E, incluso, llegaría en mejores condiciones para postularse a senadora nacional en 2025. Los largos tiempos judiciales contribuirían a que no quede firme antes de esa fecha la sentencia por la condena que le dictó el TOF N°2 pero cuyos fundamentos se darán a conocer recién en marzo. El momento desde el que podrá apelar.
Con reminiscencias de 2015 pero en particular de 2017, cuando comenzaron a avanzar las causas en su contra, este escenario estuvo latente en el discurso que pronunció tras el fallo cuyo capítulo más relevante, según subrayó, es la inhibición perpetua a ejercer cargos públicos. “Es lo que me cobran. Los cuatro gobiernos en nombre del peronismo con el apellido Kirchner. Porque contribuí a la victoria del 2019 cuando nadie daba dos pesos”, señaló para justificar la decisión de excluirse y no perjudicar al oficialismo con una campaña donde solo se hable de su condena.
Quienes aseguran conocerla, estiman difícil que vaya a rectificarse. “Creo que es una decisión irreversible” confió alguien de La Cámpora. Resulta más probable hallar muestras indirectas de arrepentimiento sobre Alberto Fernández, a quien eligió para compartir fórmula. “Un amigo de los empresarios y jueces” implicados con las escuchas ilegales que trascendieron esta semana y con quienes el Presidente “tenía que resolver los problemas judiciales de ella”, estimó un intendente del conurbano que recomienda volver a escuchar con detenimiento el último mensaje de la vicepresidenta.
“Criticó a Néstor y a Macri. A uno por la fusión de Multicanal-Cablevisión y al otro por Telecom. A ella no le sacaron nada”. Ese intendente especula que esas palabras darían el indicio de la confrontación que iniciaría contra los medios y el Poder Judicial. Pero también para reivindicar su segundo mandato presidencial. Una edad de oro a la que Axel Kicillof está asociado de forma inescindible. El gobernador bonaerense fue su ministro de Economía y sigue siendo su asesor personal en este tema.
Por ahora su preferido para ese rol es Wado de Pedro. Igual que Kicillof, el ministro del Interior estuvo en la cena del martes en el barrio Villa del Plata de Ensenada, que viene repitiéndose una vez al mes desde hace un tiempo con el núcleo más íntimo de Unidad Ciudadana. El antecedente del Frente de Todos. Cristina nunca había participado. Confirmada una hora antes, su presencia terminó de completar el sugestivo cuadro de evocación.
Esa noche quedó resuelta la concentración del lunes a las 17 frente al Centro Cultural Kirchner, donde Cristina dará el discurso de cierre del acto del grupo Puebla convocado bajo una peculiar consigna: “Del partido militar al partido judicial: las amenazas a la democracia”. Allí volverá a verse con el Presidente, rozado por el escándalo de las escuchas ilegales en las que aparece mencionado Julián Leunda, el asesor presidencial que debió renunciar a ese cargo luego que trascendiera.
Tal vez la razón por la que Fernández resolvió darle una primicia al Financial Times sobre el súbito cambio de parecer que experimentó con su reelección. Le aseguró que no está pensando en ella. Andrés “El cuervo” Larroque le exigió que reaccione y vaya a fondo después de la cadena nacional en la que condenó el contenido de las escuchas ilegales. Este cambio de paradigma podría perjudicar a Kicillof si De Pedro no consigue instalarse como el candidato capaz de llevar al kirchnerismo a la segunda vuelta electoral como imagina Cristina.
Si se activa, ese plan trastocaría el que prevé La Cámpora. Facilitarle la reelección al gobernador y disputar la candidatura a vice con los intendentes, resignados a que esa organización no se inmiscuya en la confección de la lista de concejales. El segundo término del binomio estuvo reservado históricamente a ellos. Todas estas especulaciones quedaron condicionadas por la nueva situación que provocó Cristina. Un estímulo poderoso e inesperado a los organizadores de la concentración del lunes. Los intendentes, sobre todo.
La mala relación de ellos con Kicillof no reconoce excepciones. Por eso aguardan, y respaldan, que la oposición obtenga 60 mil millones de pesos por el Fondo de Infraestructura Municipal (FIM) que se distribuye entre todos los municipios a cambio de sancionar el Presupuesto el jueves que viene. Si ocurre, la atención se enfocará en el aparente intento de incluir en un artículo que el registro de proveedores se mude de la Contaduría General a la Oficina Provincial de Contrataciones (OPC) a cargo de la camporista María Victoria Anadón. Una posibilidad resistida por todos. Pero más por quienes son ministros. Allí se está revisando la evaluación sobre el gobierno. La hipótesis de la supuesta concentración perversa de fondos pierde adeptos y gana consenso la que le atribuye a la gestión una ineficacia pasmosa. Algo que Diego Valenzuela subraya en un video que circula en las redes y donde acusa a Kicillof de ejecutar solo el 37 por ciento de los 200 mil millones asignados este año al Ministerio de Infraestructura. Leo Nardini, su titular, debería agradecerle al intendente de Tres de Febrero por no citarlo. Quizás con el mismo espíritu de cuerpo solidario, el de Almirante Brown también eligió reprocharle esa pereza al gobernador.
“Vos seguí así que perdemos la elección y encima le dejás la plata a ellos” le advirtió Mariano Cascallares en la última reunión que mantuvieron con él. En este caso, “ellos” debe traducirse como Juntos. Sergio Berni es otro motivo de fricción. Kicillof es el único sostén del ministro de Seguridad. En La Plata se especula que si no renuncia en febrero, continuará en el cargo hasta el final del gobierno. Excepto que algún estrépito político vuelva a conmoverlo. Un rango que no lograría la presencia de Los Monos en territorio bonaerense. Es lo que estaría probado para la Justicia con el asesinato del chofer del sindicalista Pablo Ansaloni, ejecutado por dos sicarios de esa banda narco de Rosario. Ansaloni le disputa a José Voytenco la conducción de la Uatre.
Tampoco alcanzaría ese estatus la causa por averiguación de antecedentes a Claudio Pietro y Carlos Julién abierta por Julián Ercolini. Pietro es comisario mayor de la policía bonaerense y Julién oficial Inspector. Efectivos de la Metropolitana les dieron la voz de alto que no acataron cuando los vieron en una actitud sospechosa a bordo de una camioneta en el barrio de Once. Antes de huir, arrojaron una mochila que contendría once ladrillos de cocaína. Fueron interceptados por el anillo policial ubicado en la intersección de las avenidas General Paz y Constituyentes. No se los detuvo por falta de pruebas. Pietro fue designado el 21 de octubre al frente de la Delegación Lomas de Zamora de la Superintendencia de Investigaciones por Tráfico de Drogas. La ley interna que rige a la bonaerense obliga a los responsables de esas áreas a pedir permiso por anticipado y por escrito un permiso para operar fuera de su jurisdicción.
Entre otras cosas, la causa debería probar si los policías habían resuelto ese trámite. Los hechos por los que se los investiga ocurrieron la tarde del 6 de diciembre. La misma en que se conoció la condena a Cristina y su réplica. Pero sin una repercusión parecida.






