Cuarentena, angustia y depresión
Angustia, soledad, ataque de pánico y depresión creciente son patologías que en estos tiempos parecen aquejar más a los argentinos. Llevamos más de 60 días de cuarentena para protegernos del nuevo coronavirus. Pero el confinamiento, trae consigo una agudización de afecciones psíquicas que podemos describir desde la neurociencia.
En el cerebro se da forma a la mente, que no es otra cosa que millones de neuronas interconectadas entre sí produciéndose de esta forma información y energía, lo cual dará origen a nuestros pensamientos, emociones, recuerdos, conductas, percepción de la realidad externa e interna entre otras funciones que hacen a quienes somos.
Según la neurociencia poseemos un cerebro llamado reptiliano o instintivo, además del cerebro límbico o emocional y la neo corteza o racional (teoría del cerebro triuno o tripartito de MacLean)
El cerebro reptiliano o instintivo se encarga principalmente de poner en marcha nuestras funciones más básicas y primitivas como por ejemplo, protegernos de posibles amenazas, defendernos y huir para asegurar nuestra propia supervivencia.
Podríamos decir en estos tiempos de pandemia que el cerebro que más está en actividad es el instintivo con sus funciones básicas de supervivencia, lo que debilita el accionar del cerebro emocional y el racional, trayendo un estado de confusión psicoemocional con el consiguiente debilitamiento de una sana percepción y análisis de los acontecimientos actuales producto de la epidemia del nuevo coronavirus.
Es por esto que tenemos que estar alertas de lo que recibimos, la sobreinformación, opinólogos, pseudocientíficos etc. y fundamentalmente de los mensajes que recibimos de las redes sociales que -por mal uso de ciertas personas- pueden generarnos temores, angustia, incertidumbre que pondrán en alerta a nuestro cerebro instintivo, no pudiendo discernir correctamente la información que recibimos, ya que solo estaremos funcionando con elementos básicos de procesamiento de razón y pensamientos, trayendo como consecuencia que seamos fácilmente manipulables mentalmente por poderosos según sus fines de control psicosocial de la humanidad.
Médico psicoterapeuta







