Danza
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Estambul, Turquía.- La idea de danza remite a esparcimiento, diversión, a intentar olvidarse de uno mismo en busca del éxtasis pasajero y hedonista. Pocos relacionarían el baile con prácticas espirituales como meditar o rezar, las que habitualmente se ejercen recurriendo a la más absoluta inmovilidad. Sin embargo, en esta característica danza de los sufíes, los derviches giran intensamente en un ritual mediante el cual también practican la oración y la meditación. Cada bailarín cumple un papel, una representación de orden trascendental: están emulando el giro de los planetas alrededor del Sol. Como se hace en Occidente, los danzantes también buscan olvidarse de sí mismos y encontrar el éxtasis, pero, por el contrario, su finalidad es diametralmente opuesta a lo buscado aquí: mediante la danza, procuran desprenderse de la individualidad y entrar en comunión con lo divino.




