
De cómo la borraja perdió su buena fama
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"Siendo yo pequeño, oí en mi casa la expresión quedar en agua de borrajas en el sentido de ´quedar en la nada . En un polémico artículo de Mario Vargas Llosa sobre la Iglesia, publicado en el diario en enero de 2006, figura en la cuarta o quinta línea. Al consultar distintos diccionarios, encuentro que la borraja es una planta cuya hoja posee propiedades sudoríparas. Por ende, no le encuentro demasiado sentido a la expresión. ¿Sería usted tan amable de aclararme esta duda? ¿Cómo se originó en el tiempo y a qué aludiría la expresión primitiva?", escribe Oscar Olego.
La borraja es una planta a la que se atribuyeron variadas propiedades medicinales, pero también es una planta comestible. En Italia sus hojas se usaron tradicionalmente para rellenar ravioles y en España hay un plato en que se sirve con su caldo, llamado precisamente agua de borrajas . La infusión de las flores, el agua de borrajas, se tomaba como remedio para enfermedades cardíacas, pero después se demostró que no curaba nada. Lo que no quita que sea un buen alimento y, según dicen, muy gustoso.
El Diccionario de la Real Academia Española ( DRAE ) define la locución agua de borrajas como ´cosa de poca o ninguna importancia . Se usa principalmente en construcciones como quedar o quedarse , acabar o terminar , hacerse o volverse agua de borrajas , en el sentido de ´quedar en nada . Algunos explican que se dice así porque el caldo de esta planta no es muy sustancioso. Otros interpretan que, como antiguamente se creía que la infusión de sus flores era curativa y después se comprobó que no servía para nada, la expresión agua de borrajas describe adecuadamente una cosa de la que se ha esperado mucho y al final se frustra.
Pero el descubrimiento científico es relativamente reciente y, aunque la locución no es tan antigua, es impensable que una expresión popular haya recogido un conocimiento que seguramente no está muy difundido. No sería de extrañar que en algunos medios rurales todavía hoy se cocieran las flores de la borraja con fines medicinales.
Entonces, ¿cómo se explica que algo que se consideraba benéfico haya terminado designando una cosa sin valor? Es que la locución original no es agua de borrajas , sino agua de cerrajas . La cerraja también es una planta, una especie de lechuga silvestre. La cerraja también se cocía y con su caldo se hacían sopas, pero nunca se le atribuyeron efectos curativos.
La locución agua de cerrajas , en sentido material y figurado, aparece en la primera edición del diccionario de la Academia, el llamado Diccionario de autoridades : "Se llama à la que se saca de la hierba Cerrája: y por ser inútil, y de ningun provecho, se suele decir agua de cerrájas por todo aquello que no tiene substáncia, ni valór: y tambien quando se espéra alguna cosa, y se desvanéce, se dice que se hizo agua de cerrájas". El Autoridades es de 1726, pero la expresión ya está registrada en textos del 1600.
Después, a causa del parecido sonoro, alguien confundió las cerrajas con las borrajas y el agua de cerrajas se convirtió en agua de borrajas . Durante mucho tiempo, pretendidos puristas, conscientes del error pero inconscientes de que un error botánico no es necesariamente un error lingüístico, rechazaron la locución agua de borrajas . La Academia la recogió en el DRAE en 1936.
¿ Imprimido o impreso ?
"En un artículo de Silvia Bacher del 11 de septiembre, Día del Maestro, titulado «La dicha de enseñar y aprender», se habla de «las marcas imprimidas». Mi inquietud docente es si la forma imprimido es correcta y reemplazó a impreso . En el DRAE no figura", escribe Graciela Isabel Pereyra.
Como explicamos en una columna anterior ("Un lenguaje no tan corrompido", 21 de agosto de 2006), la palabra imprimido no figura en el DRAE porque es un participio y los diccionarios registran los verbos por los infinitivos. Si se buscan otras formas del verbo imprimir , por ejemplo el gerundio imprimiendo o el perfecto imprimí , tampoco se van a encontrar. La palabra impreso sí figura, pero no por ser participio, sino por existir también como sustantivo (´libro, folleto u hoja impresos ).
La forma imprimido no ha reemplazado a impreso , sino que las dos coexisten y son igualmente correctas. Y esto no es novedad. El verbo imprimir tiene dos participios: uno "irregular", impreso , que proviene del participio latino impressus , y otro "regular", imprimido , formado sobre el verbo español. Otros verbos de la misma familia tienen solamente el participio "regular". Por ejemplo, exprimir , cuyo participio es exprimido . La forma expreso , proveniente del participio latino expressus , no se usa como participio, sino como adjetivo.
La condesa y el manoteo
La licenciada Andrea Cecilia Testa ha observado dos errores en la edición del 16 de septiembre. Escribe:
"Uno está en la nota «Zapatero, complicado por la sombra de Franco», de la página 7, donde aparece «Olinda Pardo Bazán», en lugar de «Emilia», el nombre correcto. Emilia Pardo Bazán nació el 16 de septiembre de 1851 en La Coruña, ciudad que siempre aparece en sus novelas bajo el nombre de Marineda . El 12 de mayo de 1921, una complicación de la diabetes que padecía le ocasionó la muerte. Sus obras se inscriben dentro del realismo y la más conocida es Los pazos de Ulloa .
"El otro error está en un aviso de la página 4: dice «manotié» y no la forma correcta «manoteé». Esto es un vulgarismo, que, desgraciadamente, se oye cada vez con mayor frecuencia. Los verbos terminados en -ear como desear , manotear , pelear , alear , asolear , aporrear , entre muchos otros, se conjugan manteniendo la e de la raíz, en todos los tiempos y modos. Aunque sea común su uso en la lengua coloquial, * manotié es una forma incorrecta y, por lo tanto, inaceptable."
El error en el verbo, que fue observado también por Osvaldo Di Nardo y Otto Federico Aguilera Freire, es curioso y alarmante. Curioso porque, si bien es cierto que en una pronunciación descuidada es bastante frecuente, en estos casos, cerrar la e en i y hacer un diptongo, los que lo hacen siempre han sabido cómo es la palabra y no se equivocaban en la escritura. Y alarmante porque el que ahora no solo pronuncien un diptongo, sino que también lo escriban se explica por el hecho de que hoy en día el léxico se adquiere casi exclusivamente a través del lenguaje oral, y esto se debe a la poca o ninguna lectura.






