
¿Derecha política o integrismo católico?
Por Julio César Moreno Para La Nación
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CORDOBA
TEMAS de tamaña importancia como la entrada masiva de inmigrantes y el multiculturalismo han generado grandes debates en Europa, particularmente en Italia, con la participación de la Iglesia Católica, los partidos políticos y los intelectuales.
Recientemente el arzobispo de Bolonia, cardenal Biffi, dijo que si el Estado y el gobierno desearan el bien del país deberían privilegiar la afluencia de inmigrantes católicos (filipinos, polacos, sudamericanos), disuadiendo de "manera realista" la de musulmanes (kurdos, albaneses, magrebíes, africanos, egipcios).
Esta afirmación, hecha en nombre de la "defensa de la identidad de la nación italiana", fue precedida por otra del cardenal Ratzinger, del Sacro Colegio, que reivindicó la preeminencia del catolicismo sobre las otras religiones. Poco antes, los partidos de derecha habían presentado un proyecto de ley de inmigración que invocaba un "modelo cristiano de sociedad", opuesto al "modelo neojacobino de la sociedad universal y multirracial". Cabe recordar que en marzo o abril del año próximo habrá elecciones generales en Italia y que uno de los temas en debate es, precisamente, la inmigración.
Pero hay quienes advierten que detrás de esta controversia asoma una fuerte ofensiva del Papa, para algunos un verdadero "proyecto teocrático", que tiende a imponer al conjunto de la sociedad las normas de vida, los criterios de elección y los principios legislativos y de gobierno que responden a los valores de la Iglesia Católica, de la cual Juan Pablo II se considera intérprete infalible (según el polémico dogma proclamado por Pío IX).
Sin embargo, la invocación de una "identidad católica" de la nación italiana se contradice con el ecumenismo o universalismo de la Iglesia. ¿Cómo podrían quedar los inmigrantes no católicos fuera de una estructura que se pretende universal? La respuesta del cardenal Biffi fue muy clara cuando dijo que era "un deber indelegable evangelizar a los inmigrantes, incluso a los musulmanes", pero se contradice con otra idea propiamente ecuménica, cual es la convivencia de diferentes religiones.
Presencia de la Iglesia
No obstante, las opiniones no son unánimes. El cardenal Martini, obispo de Milán, respondió al cardenal Ratzinger diciendo que la salvación es posible, incluso para los que están fuera de la Iglesia, "si cada uno sigue la gracia de Dios, la conciencia moral y el Espíritu Santo". El arzobispo Gioia fue más lejos cuando dijo que "la doctrina pastoral sobre los inmigrantes tiene un punto inamovible: el respeto absoluto por la persona, más allá de la fe y más allá de todo".
Pese a este "pluralismo teológico", hay quienes piensan, como Piero Ostellino, que algo se mueve en el interior de la Iglesia "en dirección de un temido recrudecimiento del integrismo religioso y del clericalismo político", y que a ese movimiento quieren acoplarse algunos sectores políticos: concretamente, la derecha italiana, que puede ganar las elecciones del año próximo.
También se ha señalado que este debate forma parte de una "campaña electoral", ya iniciada, por la sucesión del papa Wojtyla, en la que aparecen dos grandes contendientes: los conservadores (que llevan las de ganar) y los conciliares (seguidores de la línea del Concilio Ecuménico Vaticano II).
La Argentina no es para nada ajena a esta controversia. La idea de la "nación católica" tiene entre nosotros viejos antecedentes, pero más actualidad tiene esta otra idea de fusionar una derecha populista (¿el justicialismo?) con una Iglesia volcada al integrismo. En el discurso del gobernador Carlos Ruckauf a veces aparece esta idea. Pero por ahora lo que se observa es una mayor presencia de la Iglesia en la vida nacional, sin mayores compromisos con sector político alguno. Es lo que se ha visto y oído en Córdoba en la demostración de fuerza dada en el reciente Encuentro Eucarístico Nacional. © La Nación





