Destrucción de un lugar único

(0)
29 de mayo de 2003  

El Doradillo es una extensa playa, ubicada a unos quince kilómetros al norte de Puerto Madryn, que tiene el privilegio de ser un lugar único en el mundo donde es posible observar las gigantescas ballenas francas del Sur a pocos metros de la costa, sin necesidad de embarcarse, en el momento de su apareamiento y reproducción, esto es, entre junio y noviembre.

En diciembre del año 2000 el Concejo Deliberante local resolvió, por unanimidad, la creación del área protegida El Doradillo, con la finalidad de conservar sus inigualables condiciones naturales, prohibiendo la explotación de canteras que se llevaba a cabo en el sitio, a fin de detener esa degradación tan notable que impacta definitivamente en el principal sitio de recreación de la comunidad durante el verano, y de miles de visitantes en la temporada de ballenas.

Lamentablemente, a dos años de haber recibido la categorización de Paisaje Protegido Terrestre y Marino, El Doradillo sigue soportando la explotación de canteras de extracción de arena y de canto rodado.

La extracción de esa clase de materiales de tercera categoría, utilizados para la construcción, debe realizarse en lugares adecuados y no destruyendo la calidad escénica de un área protegida que constituye un orgullo para la ciudad, para el país y el mundo entero. Cada camión de arena que se retira de El Doradillo representa un nuevo impacto, que deja huellas permanentes en las playas y desvaloriza un patrimonio que constituye no sólo un especial sitio de recreación sino una fuente de recursos genuinos para la ciudad.

Miembros del Concejo Deliberante han visitado la zona esta semana a fin de constatar que la explotación continúa. Asimismo, el departamento ejecutivo municipal ha reclamado una mayor rapidez en la ejecución de las medidas solicitadas ante la justicia local por el propio municipio para que cese la explotación y comercialización de estos materiales.

El conflicto se vincula con el interés de extraer material de las canteras para importantes obras de empresas locales y para la ampliación del muelle Piedrabuena, junto a la ciudad. Incluso algunos medios locales han resaltado la existencia de un pedido de la provincia tendiente a que el municipio permita continuar con la extracción de áridos.

Luego de varias décadas de un incesante proceso de extracción y de destrucción de varias playas, las concesiones se encuentran vencidas y no resulta válido argumentar que no existe otro lugar para conseguir este material, porque se trata de arena y canto rodado que bien puede extraerse de otras canteras sin afectar un patrimonio que cada vez resultará más valioso por sus condiciones naturales. La continuación de esta actividad no sólo representa una política errónea que olvida considerar el valor social, natural y económico de un espacio de recreación sino un privilegio a ciertos sectores a costa de toda la sociedad.

Resulta necesario tomar medidas inmediatas contra cualquier actividad de extracción de material de las playas por ser, a partir de la finalización de las concesiones, ilegal, y por destruir una fuente de esenciales recursos de la ciudad. Junto a ello es necesario que, de acuerdo a lo que establece el ordenamiento minero, las empresas que han explotado las canteras procedan al inmediato desmantelamiento de las construcciones que podrían dar lugar al establecimiento de personas en el lugar y a la recomposición de los daños producidos en el área, de modo de evitar que sus ganancias hayan sido a costa del frágil pero valioso capital natural de la comunidad de Puerto Madryn.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.