
Dilemas morales y emocionales
Por Antonio M. Battro
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El educador debe tomar conciencia sobre el despliegue de las conductas y los valores morales en el alumno. Una de las líneas de investigación fue iniciada por Jean Piaget hace unos 60 años, en su libro "El juicio moral en el niño" (1932), y continuada por Lawrence Kohlberg en "Psicología del desarrollo moral" (1984).
Identificó seis estadios en el desarrollo moral de la infancia hasta la edad adulta:
- La orientación moral se rige por la obediencia y el castigo, y el respeto al superior se basa en el poder o en el prestigio.
- La acción buena se identifica con aquella que beneficia al propio yo.
- Se busca la aprobación de la propia conducta por los demás y su conformidad a estereotipos impuestos por la mayoría.
- Se refuerza una orientación moral para mantener el orden social.
- Se reconocen las convenciones y las leyes, y el deber se basa en el respeto del contrato.
- Surge la conciencia individual como principio de consistencia y universalidad de los propios actos en un proceso de confianza recíproca y creciente.
Kohlberg comprobó que su riguroso método de análisis de "dilemas morales" podría aplicarse también en el caso de criminales de guerra sometidos a juicio, como Eichmann, cuyos argumentos no pasaban del estadio moral 2. Ciertamente, un adulto con enorme poder y mínimo nivel moral puede causar estragos gravísimos a la sociedad.
Por otra parte, el juicio moral puede estar condicionado por la emoción. Estudios recientes liderados por Jonathan Cohen en Princeton ( Science , 293, 2105 - 2108, 2001) han puesto en evidencia que diferentes tipos de juicio moral se relacionan con determinados procesos emotivos en el cerebro.
Si el dilema moral propuesto incluye un fuerte compromiso personal, como "arrojar a un individuo al agua para salvar a los demás náufragos de un bote", las imágenes cerebrales señalan una gran actividad en aquellas zonas del cerebro que procesan las emociones (el clásico dilema de Kohlberg era "robar un medicamento para salvar la vida de una persona querida"). En cambio, si el dilema moral es de otro tipo, por ejemplo, "guardar o no el dinero que se encuentra en una billetera que ha sido perdida", ello no sucede y se activan, predominantemente, las zonas ligadas a la memoria. Lo mismo pasa en el cerebro cuando el dilema no tiene connotación moral (la decisión de "viajar en tren o en auto"). Estos no se refieren a lo que es "moralmente correcto", sino a los procesos mentales propios de las decisiones con conflicto entre la razón y la emoción.




